Verano del 2008, el reventón de
la burbuja inmobiliaria es un hecho, Martinsa-Fadesa quiebra, el precio de los
pisos y el suelo cae. Los bancos que han financiado la burbuja tiemblan. Vuelta
del verano 2008, Lehman Brothers quiebra, el Mundo está en crisis. Las ventas
de automóviles en España caen a plomo por encima del 40%. Cunde el pánico.
Muchos bancos ponen la cruz al sector inmobiliario y al de automoción, intentan
sacar su dinero de estos sectores a toda velocidad… Miedo
La naturaleza nos ha dotado de un
dispositivo de protección contra el ambiente hostil que nos rodea. Nuestro
cerebro reptiliano, el primitivo, contiene nuestras emociones básicas en la Amígdala
y la Corteza Prefrontal. Es el guardián del miedo. Nos previene de las posibles
amenazas, altera nuestras constantes y nos pone alerta para reaccionar. No es
bueno ni malo, depende de cómo se canalice y cómo entrenemos a nuestro cerebro
para reaccionar. Nos hace ser reflexivos a la hora de tomar decisiones, la ausencia
de miedo impide evaluar correctamente los riesgos y conduce a decisiones
alocadas. Por el contrario, el miedo descontrolado bloquea la toma de cualquier
decisión o provoca acciones irreflexivas fruto del pánico. Esta última
afirmación, nos suena a parte de lo sucedido durante la crisis.
Lo nuevo, lo desconocido nos
produce miedo. Un desconocido, al acercarse, es una amenaza hasta que con sus
gestos y palabras nos muestran que no lo es. ¿Cómo no van a producir reacciones
superiores la incertidumbre de una crisis? El miedo altera nuestra percepción
de la realidad, incluso a nivel espacial. Cuando llegamos a un sitio que no
conocemos, todo parece más grande. Al poco tiempo, cuando lo dominas, parece
más pequeño. May-Britt, Edvard Moser y John O’Keefe, premiados con el Nobel de
Medicina 2014, han conseguido explicar cómo el cerebro procesa nuestra
situación en el espacio, nuestro GPS. El Hipocampo, construye el mapa del
entorno. La Corteza Entorrinal, reconoce los límites y la situación de la
cabeza. La combinación de ambos dice dónde estamos. Es curioso que esas partes
del cerebro se encuentren junto a la Amígdala y que nuestra percepción del
espacio se vea alterada por el miedo. Formularé una hipótesis: A veces, cuando
tenemos miedo, magnificamos la amenaza y nos centramos en ella en exceso, sin
ver salidas, angustiados por sentirnos “encerrados” en el problema que nos
supera, genera claustrofobia, y ansiedad. ¿No podría ser una conexión no
deseada de nuestro sistema GPS y la amígdala, que actúa en sentido contrario,
poniéndonos límites a la solución de los problemas o magnificándolos, inducida por
el miedo? ¡Ya tenemos culpable para el pánico de la crisis! (Perdón, presunto,
abría que demostrar los cargos)
Echemos un vistazo a la
trastienda de nuestras motivaciones. Actuamos por recompensa o por castigo, en realidad por el miedo al
castigo. Nuestro sistema social se basa en estos principios. La legislación, la
educación, la dirección de nuestras empresas… Puede parecer cursi, pero la proporción
de amor o miedo que ponemos en un sistema, lo define. Científicamente, se ha
demostrado que la Oxitocina, llamada hormona del amor, actúa contra el miedo, incrementa
la confianza y las relaciones sociales. Se generan en grandes cantidades
durante el embarazo y la lactancia. Aldous Huxley autor de “Un mundo feliz” dijo: “El amor
ahuyenta el miedo, y recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al
amor, el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento
de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo
llega a expulsar del hombre la humanidad misma.” Las direcciones basadas en el
miedo obtienen obediencia y rapidez en la ejecución pero eliminan la humanidad,
fomentan la brutalidad, limitan la creatividad y la delegación en toma de
decisiones.
Durante esta crisis, hemos visto
decisiones basadas en el pánico. Todos conocemos casos de empresas que se han
hundido por este motivo. Personas en bancos que han retirado fondos a empresas
viables. Decisiones tomadas para salvar mi “culo” en contra de los demás o de
la misma empresa. Y así, un largo etcétera. En definitiva, pérdida de control
del miedo en la toma de decisiones, falta de cabeza fría y pérdida de
humanidad. Afortunadamente también hemos tenido casos de lo contrario. Personas
en bancos con suficiente visión para estar contigo en los momentos duros porque
han evaluado otras cosas que los anteriores, por su bloqueo, no vieron.
Personal comprometido con su empresa que se han dejado los “cuernos” para salir
adelante, aportando grandes y pequeñas ideas. Y así, un largo etcétera. La
combinación de la gestión del miedo con los sistemas de gestión positivos, han
sido “factor determinante” para sobrevivir.
Cuando te conoces, tomas
conciencia de tus miedos. Los analizas, rompes esas barreras que nos ponemos o
nos pone la Corteza Entorrinal. Eres capaz de verlos desde un plano superior,
descubres que son superables y ves las salidas. Piensas con la cabeza fría. Somos
capaces de forzarnos y aprender a romper esas barreras. La Amígdala puede
aprender. Formaos y entrenaos para reaccionar de una forma correcta y ágil.
Utilizad más el amor que el miedo en vuestras relaciones y sistemas de
dirección. Valiente no es el ausente de miedo, es el que lo supera.
Diego Lias
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