Disculpad el chiste de la imagen, pero como veréis es mucho
más profundo de lo que podáis pensar. La primera vez que lo escuché, me lo
contó un niño de 10 años, creo que por eso me llamó más la atención. La
reflexión posterior fue que es como el refrán de “La paja en el ojo ajeno” pero
mucho mejor, lo mismo pero por dos.
“La paja en el ojo ajeno” habla de alguien que critica sin
darse cuenta de sus propios de defectos, que pueden ser mayores. Este chiste va
más lejos, habla de cuando vemos los defectos de los demás y nos dicen los
nuestros, incorpora el “y tú más”. Los dos tienen la viga en su propio ojo. Al
camello le “joroba” que le hablen de sus “tet…” y al elefante le toca las
“narices” que le hablen de su “poll…” (Ya sé que es malo, pero es ilustrativo y
a los que me conocéis ya sabéis no puedo dejar pasar un chiste malo)
¿Cómo creéis que termina el chiste cuando cae el telón? Si
son educados, se darán la vuelta y se irán cada uno por su propio camino y si
no lo son, llegarán a las “patas”.
Esto que parece un chascarrillo ocurre muy a menudo, pero
sobre todo en las empresas y en las relaciones de pareja. Es la gran fuente de
conflictos sin solución y que además se suelen enquistar. ¿Cuántas veces hemos
visto reuniones, o simples conversaciones en las que uno se tira a otro a la
cara los problemas?
Los dos tienen problemas que solucionar y ninguna
posibilidad de resolverlo en el “y tú más”. Esto no lleva a ninguna parte salvo
al perjuicio adicional de las malas relaciones y la no solución de los
problemas, o peor aún, a una escalada de los mismos por el “te vas a enterar”.
Mi experiencia personal me dice que la mejor forma de
solucionar algo, es que no ocurra. ¿Cómo? En este caso, fomentando el ambiente de
comunicación, momentos y sitios para “coordinar” o “solucionar
descoordinaciones”. Las palabras son importantes, no es lo mismo decir “limar asperezas”
o similares que denotan conflicto. Parece una tontería pero no lo es. Una
palabra poco afortunada entre marido y mujer hacen que salte la chispa (¿os
suena?). Ojo con los malos días, todos los tenemos, pero si eres consciente,
puedes evitar el abrir tu “bocaza” para soltar algo que luego lamentarás.
Hemos fallado en evitarlo y ha pasado. Lo primero que os
recomiendo que no olvidéis el beneficio de la empresa y si es una relación de
pareja el amor, esto siempre presente. Lo siguiente es empatía, esa palabra que
lo es todo en las relaciones personales, ponerse en el lugar del otro, entender
sus razones y sus pensamientos que le lleva a actuar de una forma determinada.
Por último, generosidad. Ser capaz de amoldarte a lo que antes, sin empatía, no se
veía razonable y que con empatía entiendes. No te empecines y reconoce si la otra persona puede tener razón en algo. Si se enquista, un tercero suele ser la
solución, alguien con mayor visión global, un superior, en cuyo caso ya tenéis
un punto negativo por no haberlo solucionado vosotros (esto para empresas).
Para relaciones de pareja, alguien de tu entorno, en este caso el que suele
salir escaldado es el amigo o el que corresponda. Intentad no llegad a esto.
Esto que os he contado en dos párrafos es la mayor fuente de
conflictos y los más difíciles de solucionar. Ahondad en las soluciones y
dominareis las relaciones y las negociaciones. Pero sobre todo… paciencia.
Diego Lias
