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martes, 5 de enero de 2016

La diligencia de un buen padre de familia



Hace unos cuantos años, cuando me tocó estudiar derecho (leyes), me hizo gracia una expresión, y no fui el único. La expresión se utilizaba en algunos apartados refiriéndose fundamentalmente a cuidar de algo “…con la diligencia de un buen padre de familia.” Años después, esta expresión, que en su momento me pareció trasnochada por provenir del Derecho Romano, ha cobrado un valor que jamás pensé que llegara a tener.

La expresión, como he comentado, es antigua, hoy en día habría que sustituir padre por padre/madre (en adelante Los Padres). Su concepto se encuentra recogido, con distintas expresiones, en todos los derechos actuales del mundo influidos por el Derecho Romano (Europa, el mundo anglosajón, el mundo hispano, etc). El derecho, en realidad lo utiliza para su parte negativa, para valorar si ha habido NEGLIGENCIA en el cuidado de algo, y por tanto, si el que estaba al cuidado, debe responder ante la ley de alguna manera. Como parece que es un concepto poco definido, se ha escrito mucho e incluso se han dictado sentencias que intentan aclarar los términos sobre: “qué es una actuación diligente”. También se discute sobre si los términos varían con el paso de los años, si ser un padre diligente antes incluía saber montar a caballo y ahora es saber de internet. Incluso sobre si esta expresión se debe o no utilizar en el ámbito empresarial porque en realidad pertenece al civil, valorando fundamentalmente que los conocimientos específicos que tiene que tener alguien del mundo de la empresa deben exceder a los del hombre común o medio (entendiendo por esto: legislación específica y sectorial) y en esa medida se le debe exigir más.

No sé si han sido las experiencias vividas, o el hecho de tener familia, o ambas las que me han hecho ver la expresión como algo que transciende el derecho civil. Para mí se ha vuelto atemporal y perfectamente aplicable a cualquier realidad de la empresa, independientemente de requerir unos u otros conocimientos. Cuando trabajas por cuenta ajena, me da igual si eres directivo o aprendiz, los accionistas te entregan una parte de la empresa para que la cuides como si fuerais unos buenos “Padres” de familia. Cuanta más responsabilidad en la empresa, más responsabilidad como Padres. Los verdaderos padres son los accionistas, pero os han pedido que cuidéis de la familia como si fuerais Los Padres y esperan que seáis de los buenos.

Llevo vistas unas cuantas empresas con problemas. El no esforzarse en una o varias de las obligaciones como Padres, han contribuido a la situación por la que estaban pasando o incluso la han provocado. Tener unos malos Padres causa tanto dolor y sufrimiento en la vida como en la empresa, afectando a muchas personas, en ocasiones para el resto de sus vidas.

Hay cualidades que definen a los buenos cabezas de familia o de clanes a lo largo del mundo y en diferentes culturas. En mi opinión, estas son algunas de esas cualidades:

Hacia el exterior del grupo o familia:

  • Buscan el bien de la familia antes que el suyo propio.
  • Tienen una imaginación tan grande como para hacer que los recursos que tienen parezcan multiplicados cubriendo el máximo de las necesidades.
  • Son tenaces en conseguir todo lo que puedan para la familia, harán alianzas, trabajarán duro y si es necesario la protegerán de cualquier amenaza.
  • Cuidan del honor y del buen nombre de la familia, haciendo que todos sus miembros den una imagen homogénea para que cualquiera que trate con cualquier miembro obtenga una respuesta acorde con los valores y guías del clan. Los éxitos de los miembros serán su mayor orgullo y ponderará las cualidades maravillosas de ellos ante todos. Los errores de sus miembros son su responsabilidad, los asumirá y pedirá perdón como si fueran suyos, intentando paliar los daños causados para salvar el buen nombre de la familia. 
  • No duermen por las noches pensando en la mejor solución a los problemas de la familia y exploran todos los caminos que se le ocurran apoyándose en todas las opiniones para poder tomar la mejor decisión posible. La familia les importa y son conscientes de que sus acciones tienen una repercusión directa sobre ellos...

Dentro del grupo o familia:
  • Dan ejemplo.
  • Quieren que sus hijos sean mejores que ellos mismos. Saben elogiarles, les enseñan cosas importantes (las cosas más importantes las suelen enseñar los padres), los alientan, intentan gestionar los recursos para que sean lo mejor que puedan ser. Pero también saben corregirles, sin gritos, enseñando sobre sus errores, siendo comprensivos. Si ha de castigar será proporcionado y justo pues busca el enseñar y no el cebarse en el error. Les da libertad para poder crecer cada día, generando autonomía y sentido de la responsabilidad.
  • Están presentes y sacan tiempo para la familia (compartir las alegrías, las tristezas, los esfuerzos, las esperanzas), acompañan en los momentos importantes. El compartir hace el grupo y saben que tienen que estar codo con codo para pertenecer al grupo. Ayudan en lo cotidiano y escuchan. Nunca te dejan sólo.
  • Los Padres saben amarse, respetarse y comunicarse entre ellos y con sus hijos. Son capaces de reconocer sus errores y repartir afecto.
  • Son consistentes en sus acciones y sus enseñanzas. También pacientes en los resultados, de otra manera dejarían de ser consistentes y darían bandazos constantemente. Ponen metas para mejorar pero no son irracionales para no desanimar a los hijos ni crear falsas expectativas.
  • Ganan el respeto gracias a todas sus cualidades y ejemplo, no lo imponen...

Todos somos hijos y algunos somos madres y padres. Todos podemos completar la lista con conceptos universales que hemos vivido. En realidad verdaderas lecciones de responsabilidad, compromiso, dirección y liderazgo, pero no somos a veces capaces de reproducirlas en la empresa. Quizás no actuamos como verdaderos Padres. 

No se trata de buscar culpables a situaciones ni negligencias. Se trata de saber a qué te comprometes cuando cuidas de algo como si fuera tu familia y las repercusiones que tiene el no hacerlo. Vidas rotas, amargura, vacío... No es fácil ser unos buenos Padres. Aunque no queramos, cometemos errores y estamos sujetos a lo que ocurre a nuestro alrededor. No somos los únicos que influimos en la familia y eso hace que sea aún más difícil. Incluso te esfuerzas con todo el corazón y hay momentos en los que parece que todo lo que has hecho, parece inútil. Pero hay otros,… esos otros momentos,… son los momentos que llenan tu vida y hacen que merezca la pena ser unos buenos Padres. Tenemos en nuestras manos una gran responsabilidad que además hemos asumido. Sigamos esforzándonos por ser buenos Padres.


Diego Lias

martes, 19 de agosto de 2014

UTOPIA

La Real Academia de la Lengua define utopía como “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación” En las empresas, y sobre todo los financieros, estamos muy acostumbrados a elaborar planes, proyectos, presupuestos… En definitiva metas a alcanzar. Cuando un “Business Plan” (palabro para llamar al Plan de Negocio de toda la vida) no es creíble, el banco, el comprador, etc., no te “compran” el proyecto. No confían que pueda ser realizable. Se convierte en una Utopía. La credibilidad de nuestros objetivos consigue apoyos, si no es creíble, no solo no te apoyan, sino que se ríen y corre la voz de que no tienes los pies en el suelo. No penséis que sólo ocurre en la empresa, ocurre en la vida cotidiana. Todos nos hemos encontrado con gente con grandes proyectos inalcanzables, cada vez que lo vuelves a ver, tiene nuevos pero los anteriores no los realizaron. Muchas veces, somos nosotros mismos.


El termino Utopía proviene de un libro que escribió Tomás Moro “Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía” en 1.516 en el que se describe una sociedad ideal (para el autor) desde el punto de vista filosófico, político, económico, moral…En realidad, era una crítica a la sociedad de su tiempo, con problemas no muy diferentes a las actuales (hablamos del Renacimiento, cuando surgen las tendencias humanistas). A lo largo de la historia, sin este nombre, pero si con este concepto, se ha escrito mucho. Platón con “La Republica” o incluso el mito de “Sangri-La” que apareció en la novela de “Horizontes perdidos” de 1.933, muestran sociedades idílicas, la última, incluso incluye la inmortalidad. No hablaremos de todos los aspectos de hacer un modelo irreal en el que interviene una crítica de la sociedad existente, una valoración, una orientación (en función de la ideología del autor) y una esperanza de poder soñar con mundos mejores. Nos meteríamos en un buen charco.

El concepto de Utopía como objetivo inalcanzable, de momento, es más que suficiente. ¡Qué difícil equilibrio el fijar nuestras metas! ¿Metas realizables o metas inalcanzables? Pues en mi opinión, un poco de todo.

Las metas alcanzables, son fundamentales. Hacen que avancemos paso a paso, ganemos confianza. Hacen que nos sintamos orgullosos e intentemos hacer lo siguiente igual o mejor. Como he comentado, el poner objetivos creíbles y alcanzables, y que además los cumplamos, consigue que el resto de la gente nos vea como personas fiables, de compromiso, de honor, que lo que proponemos y decimos que haremos, lo cumplimos. Nos hace predecibles y por tanto de confianza (desconfiamos de lo impredecible). Es muy posible que, con este tipo de objetivos, tengas un relativo éxito en la vida, siempre y cuando te esfuerces para conseguirlos. El que marques objetivos alcanzables, no hace que los alcances, sólo el esfuerzo y la adaptación al entorno, hará que lo consigas.

Los objetivos que se ven inalcanzables, son también importantes. Las grandes hazañas se han conseguido con objetivos que todo el mundo creía inalcanzables. Tengo un grupo de amigas que ha empezado un proyecto importante. Me han pedido que les eche una mano precisamente con la parte de objetivos y su desarrollo. Las ideas las tenían muy claras, sólo necesitaban un poco de orientación. Tienen tres objetivos, uno es de los alcanzables y en los otros dos hay una diferencia. Uno es utópico a corto plazo, es posible realizarlo pero necesita planificación con objetivos más cortos y en un periodo de tiempo más dilatado. El otro es el típico utópico, porque tiene muchos obstáculos que vencer, normalmente insalvables. Estuve a punto de decirlo, pero se me pasó por la cabeza el que yo no quería que fuera el primer obstáculo en su camino para que lo consiguieran. Podía ser algo importante si se conseguía hacer. Hay varios factores que hacen que se consiga un objetivo utópico. Primero una voluntad férrea (que las dificultades no te desanimen), mucha suerte (que la tienes que buscar, no viene sola, si me queréis entender), utilización óptima de todos los medios que tienes a tu alcance, gran imaginación (para que los medios y las oportunidades surjan de donde no los hay), si puedes conseguir apoyos, mejor… ¿Sabéis? Creo que lo conseguirán, porque tienen todos estos factores. Un poquito de suerte y …

Por último, la utopía del mundo idílico. Tengo lectores que me dicen que lo que escribo está muy bien, pero que es utópico. Estoy convencido que el mundo tendrá siempre cosas malas. Por ejemplo, no creo que se pueda terminar con las guerras, con el hambre, etc. ¿Cómo? Si nosotros mismos fallamos al llevar la guerra a nuestro entorno. No tenemos el poder de hacer una guerra, pero generamos situaciones de conflicto, hacemos la vida difícil a los demás, los matamos moralmente, a veces incluso sentimos el odio. No somos seres perfectos y cometemos muchos errores. No somos perfectos ni lo llegaremos a ser nunca, la perfección es la utopía inalcanzable. Pero si no intentas mejorar cada día, si no te esfuerzas por superarte cada día, cada día estará más lejos, cada día harás que el mundo sea un poco peor. Incluso en el mundo de la empresa, el mejorar no tiene fin, siempre hay cosas en las que lo podemos hacer mejor, en las que podemos superarnos. No solo a la competencia, a nosotros mismos. No mejorar constantemente en una empresa lleva a su muerte, normalmente a largo plazo, pero con lo rápido que van las cosas, a veces, a corto plazo.

Nunca alcanzaremos la perfección, pero yo prefiero seguir caminando en dirección a Utopia hasta que me caiga muerto, porque el camino lo he empezado donde otros cayeron abriéndolo, y espero que otros lo empiecen donde yo caiga. El mundo avanza porque caminamos en busca de Utopía.

Diego Lias








lunes, 11 de agosto de 2014

EJEMPLO


Marta es una niña de 5 años a la que le gusta jugar con su osito de peluche, le pone inyecciones, le toma la temperatura y le da su jarabe mientras dice “tranquilo, te vas a poner bueno”. Isabel su amiga también tiene su osito, pero la tiene muy disgustada, se porta mal constantemente, siempre le tiene que regañar en sus juegos. Muchas veces le castiga y le dice cosas como “Eres un oso malo, nunca haces nada bien. Como sigas así te castigo o te pego”. Marta e Isabel son niñas que imitan lo que ven. Juegan y aprenden con lo que hacen sus referentes y ejemplos (padres, hermanos, abuelos, profesores). Morris West decía que “el ejemplo es la lección que todos los hombres pueden leer”, llega a cualquiera. No hace falta ser listo o tonto, culto o iletrado, pobre o rico, joven o mayor…todos lo captamos enseguida. Tampoco hace falta que seamos niños para que los demás nos influyan con su ejemplo o ser padres para influir sobre los demás.

Te asomas a los medios de comunicación y todos los días hay algún mal ejemplo. Algunos llevan años, lo que pasa es que no se sabía a nivel general. Casos de corrupción siempre los habrá, pero si vivimos entre malos ejemplos, es más fácil que pase a ser lo normal y no lo anecdótico. Empecé a trabajar hace 20 años, he visto muchas empresas e instituciones públicas. He visto empresas en las que departamentos enteros robaban, incluso ya no distinguían que fuera incorrecto, había pasado a ser algo normal. El que el jefe robara, había hecho aceptable que robaran casi todos, “si él lo hace, yo no voy a ser tan tonto como para no aprovecharme”. Como el jefe lo hacía, cuando veía que las personas a su mando lo hacían, ¿con qué autoridad moral les decía que no lo hicieran? La corrupción y el mal ejemplo se extendía y los que eran honrados, por miedo, permanecían callados o haciendo lo que debían pero arrinconados por hacerlo. He visto reírse a funcionarios de compañeros que hacían su trabajo, los “pringaos” como ellos les llamaban, mientras ellos se largaban a “escaquearse”. El no hacer lo que se debe hacer, es también un mal ejemplo y otra forma de robar. También lo he visto en la empresa privada. Me hace gracia ver a gente criticar a unos o a otros cuando ellos mismos de una forma o de otra también lo hacen ¿con qué autoridad moral criticamos a veces?

Parece que sólo se ven malos ejemplos, pero no es cierto. El mundo está lleno de buenos ejemplos. ¿No será que lo malo parece ser más visible, o nos lo enseñan más porque vende más? Me gustaría deciros que la sociedad premia los buenos ejemplos, de verdad que me gustaría. En cierto modo lo hace, pero es tantas veces discutible… Hay empresarios del año, políticos a los que ponen su nombre a una calle o que han sido “Hijos predilectos” de algún sitio, que terminan con juicios o escándalos. En el deporte, ganadores de medallas de oro o de Tours despojados de sus títulos por hacer “trampa”. No es que no fueran ejemplo en su momento, la realidad es que nos han defraudado porque su fachada era mentira y detrás, lo que había no era real. Los buenos ejemplos son miles de cosas que nos rodean y que hay que fijarse un poco para verlos, pero ocurren todos los días. Os dejo un video sobre gente haciendo cosas buenas por los demás, en cadena. Hay muchos videos de este estilo en internet, pero suelen ser de los que uno hace a otro algo bueno y este al siguiente, siguiendo la cadena. Éste, aunque parezca similar, no lo es. Tiene una diferencia importante. En este alguien hace algo bien, otro lo ve y le motiva para hacer el bien a otra persona, y todos son pequeñas cosas. Pinchar: Cosas pequeñas ejemplares que motivan a otros

Hay gente incluso que su vida entera ha sido un ejemplo. Cuando se les reconoce, aunque les pueda gustar, coinciden en que el reconocimiento no es lo que motivó su vida, ni jamás esperaron dicho reconocimiento. El buen ejemplo se transmite, no por dar buen ejemplo en sí, sino por hacer lo que se considera que es correcto, honorable. El que sea visible y se convierta en ejemplo a seguir, es una consecuencia.

Cuando algo es importante, la gente habla sobre ello. Confucio “Pobre de aquel cuyas palabras sean mejores que sus actos". Aristóteles al hablar del “Ethos” en su discurso, venía a decir que no es lo importante lo que se diga, lo que da credibilidad al discurso es de quien provenga (si su vida ha sido ejemplar o no). Albert Einstein “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, sino la única manera”. En las diferentes teorías del liderazgo actual, es una constante como fuente de motivación… Quizás hablar de ejemplo sea importante.

El ejemplo es una forma muy poderosa de transmitir valores y educar, positivos o negativos. Los que presencian el ejemplo se inclinarán a imitarlo. Si el ambiente premia un tipo de ejemplo y castiga otro, se reforzará al que premia y retraerá el que se castiga. Si premia socialmente al que va a “escaquearse” y castiga al que trabaja al discriminarle, pocos trabajarán. Por el contrario, si se premia el esfuerzo (pongamos el ejemplo de Nadal en el deporte,  ganador de tantos torneos a pesar de todas las lesiones) hará que la gente vea el  esfuerzo como algo a imitar para conseguir el éxito.

El ejemplo positivo es tan poderoso que cuando alguien lo presencia y está haciendo algo negativo, genera un sentimiento insoportable que le hace retirarse o cambiar, avergüenza al que lo ha hecho mal.

El ejemplo es un arma poderosa cuando lideras un equipo, es lo que faculta moralmente al líder a pedir que se hagan las cosas, aumenta el respeto, el compromiso, el aprendizaje, el rendimiento…

El ejemplo no sólo transmite una idea sobre ti, la transmite sobre el grupo al que perteneces o en el que te encasillan los demás. Si estás dando ejemplo, la gente tiende a generalizar y decir “Es que los políticos; jóvenes; hombres; mujeres; los de esta empresa o aquella; los de esta nación o aquella; ésta o aquella religión, los que llevan los calcetines de lunares… son…(pon cualidades buenas o malas)”. Aquellos que vean lo que haces, asumirán que lo hace el grupo al que perteneces. Tan poderoso como que la imagen que das como empleado, es la que transmites sobre tu empresa, o la que das en el extranjero, es la que transmites sobre los Españoles.

Todos somos ejemplo para alguien. ¿De qué tipo de valores quieres ser ejemplo? Está en tus manos con cada acción que realizas cada día. Las pequeñas y las grandes. Todo el mundo nos mira, nos observa y toma nota, aunque pienses que no. Eres el responsable de lo que transmites, no solo de ti, sino del grupo al que perteneces. Eres responsable de si influyes de forma positiva o negativa sobre los demás. Eres responsable de premiar o rechazar los buenos y los malos ejemplos…

Seamos todos BUEN ejemplo.

Diego Lias





jueves, 31 de julio de 2014

COMPROMISO / ENGAGEMENT

Siempre me han llamado la atención los conflictos bélicos. No porque me guste la guerra, si no porque crea situaciones límite de comportamientos. Las conclusiones pueden ser más evidentes. Hace poco vi dos documentales. Uno sobre un miembro de las fuerzas especiales rusas. En un combate, al caer una granada entre sus camaradas, se tiró sobre ella salvando a sus compañeros, él murió. En el otro, un soldado americano al que se le había concedido la Medalla de Honor del Congreso (máxima condecoración) por traer a lugar seguro a sus compañeros. Fueron él y otro compañero en un todoterreno. Atravesaron varias veces las líneas enemigas, bajo fuego enemigo directo y constante para traerlos de vuelta. Le preguntaron si no pensó que podían matarle y contestó que estaba seguro de que moriría cuando lo hizo, de hecho le extrañó salir vivo. Cuando el reportero le preguntó que entonces por qué lo había hecho, el contesto: “Nadie hacia nada al respecto, alguien tenía que hacerlo”. Los oficiales al mando de la misión fueron expedientados. Este tipo de acciones se premian con medallas. Al imponerlas se dicen frases del estilo “…por su acción, más allá del deber..”

Cuando a un combatiente se le pregunta que porqué arriesga su vida, más allá de lo que se espera de él, siempre es por sus compañeros. No están pensando ni en Patria, ni en Justicia, ni medallas, ni… piensan en sus compañeros. Esto es la “Camaradería”, un ambiente creado por la proximidad compartida de la muerte y que une con vínculos de hermandad. ¿Qué mayor compromiso?

“Engagement”: término de moda traducible directamente a compromiso o implicación, utilizado en el ámbito de las relaciones laborales. Otro “palabro” para decir si un trabajador realiza “…acciones , más allá del deber…” ¿Os suena?

El lunes salió en un conocido diario económico un artículo con el título “El 60% de los españoles tienen el talento dormido” se basa en un par de estudios, uno local en España y otro mundial, que coinciden en las cifras sobre el bajo compromiso y lo poco que utilizan su potencial los profesionales. Soluciones propuestas: encuestas para medir el compromiso, estrategias de liderazgo con los responsables, objetivos de compromiso… Como ha causado un gran revuelo, han surgido otros artículos, de especialistas en RRHH y liderazgo, en los que llaman la atención sobre cómo se está pidiendo compromiso sin nada a cambio por parte de las empresas. Sus soluciones: buscan más la motivación del trabajador con dinero, proyecto, desarrollo profesional… A mí me ha dado miedo, nada más leer el primer artículo, que algún “iluminado” recién salido de “West Point”, sin haber pisado las “trincheras” saque conclusiones del estilo “…es que son una panda de vagos que no se implican. ¡Con las listas del paro que hay!”. Y otra reflexión: si los profesores suspenden al 60% ¿Quiénes son malos, los alumnos o los profesores?

El que se conciencie para hacer cosas de liderazgo, con objetivos, etc, es estupendo, ayuda. Pero en el ejemplo hemos visto que el soldado, al ver la incapacidad de sus jefes actuó “Más allá del deber”, luego no depende sólo de una buena dirección directa. El que se pague bien y tengan proyección en su carrera, está también muy bien. Pero el primer soldado dio su vida ¿Con cuanto se paga eso? ¿Estaba tan bien pagado como para motivarle a morir? Creo que son soluciones parciales que deben estar incluidas dentro de un tratamiento mucho más global.

La clave en mi opinión es el ambiente. La Camaraderia es irreproducible en la empresa pero nos marca la pauta. Es el ambiente lo que te condiciona a actuar de una manera o de otra, aunque tengas tu condicionante individual. Puedes tener un millón de semillas estupendas que como las plantes en un ambiente hostil, por más que las grites no van a salir.

Nos empeñamos en reducir a cosas simples las soluciones, porque nuestro cerebro intenta simplificar para la toma de decisiones. En realidad son miles de detalles los que hacen el ambiente propicio para que florezcan los talentos, el ecosistema, el equivalente en la empresa al de Camaradería: Cuando des a alguien responsabilidad y falle puntualmente, no lo crucifiques, así volverá a tener iniciativas. No te apropies de las ideas de tus colaboradores, es lícito el desarrollarlas en el equipo pero debe mencionarse y premiarse al que tuvo la idea. Fomenta un clima de diálogo y comunicación en el que no se admitan críticas destructivas (todas las ideas son bienvenidas aunque no se terminen usando). Valora el trabajo diario bien hecho, aunque no sea un hecho excepcional, propiciarás que la gente tenga una buena predisposición a ir más allá del diario. Si alguien tiene la iniciativa de poner una buena idea en marcha no la hundas por envida, porque te eclipsen o porque es incómoda a ti, ni permitas que otro lo haga. La amabilidad. Una sonrisa… así hasta mil. Hemos pensado en personas dentro de un departamento con un “buen ambiente de trabajo”, ahora convierte las personas en departamentos, aplica lo mismo y tendrás una empresa con un “buen ambiente de trabajo”. 

Una advertencia, si tu ambiente ha sido tórrido y estás intentado cambiarlo, algunas semillas pueden estar “quemadas”, os remito al artículo de “Quemados”.

¿Eres jardinero? Yo lo soy. Tenemos que plantearnos en qué ambiente tenemos nuestro cultivo si solo produce el 40% del talento. Me temo que si los datos del estudio a nivel mundial son ciertos, somos muchos los que tenemos que ponernos a trabajar.


Diego Lias

miércoles, 16 de julio de 2014

GRITOS, Y NO PROVIENEN DEL JURÁSICO



Cáceres, Centro de Instrucción de Reclutas (CIR), un bonito pero frio día de febrero en el campo de tiro. Quince reclutas en la línea disparando sobre los blancos. Se oye una orden a voz en grito “¡A la carrera a los blancos!” Traducción al idioma civil: “Que vayáis a donde están las dianas a ver como lo habéis hecho, pero ¡ya mismo ya!”. Ni “Blas” se mueve (perdón Blas). Lo que significa que todos incumplimos la orden. ¿En el Ejército? ¿Cómo es posible? El Alférez dio la orden cuando aún había gente disparando y no se estaba en posición de seguridad. Como es natural, nadie se pone delante de un fusil de asalto cuando está disparando en el campo de tiro y como es natural, el Capitán arrestó al Alférez. Si hubiera habido un despistado…

Ese día vi, de forma palpable y un poco peculiar, que no por dar una orden a gritos te van a obedecer, ni hace que lo que mandas sea correcto o estés en posesión de la verdad. Ni siquiera en el ejército.

Dirigir a personas, o educar a tus hijos a gritos, está demostrado que produce efectos contrarios a los que busca el que manda o educa. Existen muchos estudios, pero se ve a simple vista. He visto personas bloquearse, casi incapaces de pensar. He visto personas que en cuanto se dan la vuelta, se les nota que les ha entrado por un oído y les ha salido por otro. He visto personas que les genera el efecto de “hasta que no me gritan, no tengo que obedecer”. He visto personas sin ganas de ir a trabajar (yo creo que es una de las principales causas de absentismo o la caída de la productividad). He visto personas que se han metido en líos porque no han podido soportarlo más y han hecho algo que no debían. He visto… Además, provoca que no se comuniquen los errores por miedo y puedan ir a más (el ocultarlo hasta que estalla). Una persona que dirige así, genera muchísima infelicidad y frustración a su alrededor, atenta contra la dignidad del los demás y como decía mi abuela: ”muy estrecha cuenta van a tener que dar a Dios”. Pero además son una lacra para la empresa porque las consecuencias son extremadamente nocivas para su correcto funcionamiento.

Hay dos tipos de personas que gritan, y tienen procesos de “cura” diferenciados. En ambos casos sus superiores deben detectarlos por sí mismos o por terceros, y enviar al “medico” a estos pacientes. ¡Ojo! que en empresas bien dirigidas y con un estilo distinto al de gritar, he encontrado permisividad e incluso alabanza de este tipo de personas en el sentido de “es un perro de presa”. La Dirección debería replantearse estas afirmaciones vistas sus consecuencias.

  • Los que gritan muy conscientemente: Consideran que es la mejor forma de que se les haga caso. Suelen ser personas inteligentes y capaces, muy eficientes en sus trabajos. La cura es incluirlos en programas específicos de formación. Como son listos, intentaran asumir nuevos roles de conducta para conseguir mejores resultados (si les convencen). Los que tengan un poco de corazón, al ver el mal que generan, cambiarán. Si está en disposición de cambiar, el efecto es inmediato y tendrás un buen profesional que ha aprendido a dirigir. Si no, ya te puedes buscar otro igual de capaz pero con otras actitudes, porque a la larga, perderás el mayor capital de la empresa, el humano.
  • Los incontrolados: Normalmente gritan cuando están bajo presión, a veces a la mínima. Suelen demostrar inseguridad e incapacidad, critican y además mezclan el plano personal. Este tipo de personas son irrecuperables a corto plazo, necesitan una educación formal de sus carencias profesionales y un apoyo de ayuda psicológica fuerte para superar cuestiones afectivas y de confianza. La empresa y el personal a su cargo, en mi opinión, no se pueden permitir la inversión en tiempo necesaria.


Pero en general, la mejor forma de solucionarlo es socialmente. Haciendo que este tipo de actitudes las rechace la sociedad. Aislar estos comportamientos hasta que vean que no pueden actuar de esta forma. He de deciros que en esto, no vamos bien. Estamos haciendo lo contrario a lo que se debería hacer. Es más, el ambiente actual fomenta gritar. La crispación, la forma de confrontación que se ve en muchos programas de televisión, a gritos, se traslada a la calle, lo mete en nuestro subconsciente. Nos encontramos a nosotros mismo cayendo también en nuestro día a día con un dependiente, en la educación de nuestros hijos, en las discusiones de la calle... ¿Cómo vamos a pedir que otros mejoren, cuando nosotros también gritamos? No os sintáis culpables, todos hemos caído alguna vez, pero debemos esforzarnos por mejorar y ser ejemplo. No os olvidéis de pedir perdón si caéis. Recordad que cuando alguien grita, pierde autoridad y el actuar con calma, genera respeto.

El dirigir, al igual que educar o solucionar conflictos, es difícil y cansado. El no gritar no significa que no seáis firmes cuando se deba ser. Estáis al mando y sois los responsables ante los que os piden cuentas. Hay decisiones que al igual que con vuestros hijos, en el momento no gustan, pero sabemos que son para bien.

Antes de que se produzcan los problemas, evitadlos explicando las cosas de forma clara, mostrando el beneficio de hacerlo de esa manera, motivad y reforzad los aciertos y las cosas bien hechas. Así se presentarán menos casos de “perder los papeles”.

Si se presentan, porque todos nos equivocamos y vuestros colaboradores no serán menos, ante todo mantened la calma. Analizad lo que ha pasado con la persona que se ha equivocado para ver las causas, poned el remedio y evitad así que vuelva a suceder. Si es por falta de conocimientos, enseñad (os aseguro que no lo repetirá), si es por falta de atención, mostrad las consecuencias (se concentrará más la próxima vez), si es repetitivo o por una mala actitud, parad y analizad aún más, porque este caso puede ser reconducible o no. Si no es reconducible, a veces hay que tomar decisiones difíciles. Pero en ningún caso es necesario gritar.

En foros de gestión y dirección dicen que los mandos que gritan son “jurásicos”, tendentes a la extinción, que casi no se dan. He visto muchas empresas y hablo con mucha gente. Piso la calle cada día y he de decir que “caminamos entre dinosaurios”. Intentemos entre todos extinguir estas actitudes, con nuestra mejor forma de ser y hacer.

Diego Lias

martes, 24 de junio de 2014

SOBRE CAMELLOS Y ELEFANTES



Disculpad el chiste de la imagen, pero como veréis es mucho más profundo de lo que podáis pensar. La primera vez que lo escuché, me lo contó un niño de 10 años, creo que por eso me llamó más la atención. La reflexión posterior fue que es como el refrán de “La paja en el ojo ajeno” pero mucho mejor, lo mismo pero por dos.

“La paja en el ojo ajeno” habla de alguien que critica sin darse cuenta de sus propios de defectos, que pueden ser mayores. Este chiste va más lejos, habla de cuando vemos los defectos de los demás y nos dicen los nuestros, incorpora el “y tú más”. Los dos tienen la viga en su propio ojo. Al camello le “joroba” que le hablen de sus “tet…” y al elefante le toca las “narices” que le hablen de su “poll…” (Ya sé que es malo, pero es ilustrativo y a los que me conocéis ya sabéis no puedo dejar pasar un chiste malo)

¿Cómo creéis que termina el chiste cuando cae el telón? Si son educados, se darán la vuelta y se irán cada uno por su propio camino y si no lo son,  llegarán a las “patas”.

Esto que parece un chascarrillo ocurre muy a menudo, pero sobre todo en las empresas y en las relaciones de pareja. Es la gran fuente de conflictos sin solución y que además se suelen enquistar. ¿Cuántas veces hemos visto reuniones, o simples conversaciones en las que uno se tira a otro a la cara los problemas?

Los dos tienen problemas que solucionar y ninguna posibilidad de resolverlo en el “y tú más”. Esto no lleva a ninguna parte salvo al perjuicio adicional de las malas relaciones y la no solución de los problemas, o peor aún, a una escalada de los mismos por el “te vas a enterar”.

Mi experiencia personal me dice que la mejor forma de solucionar algo, es que no ocurra. ¿Cómo?  En este caso, fomentando el ambiente de comunicación, momentos y sitios para “coordinar” o “solucionar descoordinaciones”. Las palabras son importantes, no es lo mismo decir “limar asperezas” o similares que denotan conflicto. Parece una tontería pero no lo es. Una palabra poco afortunada entre marido y mujer hacen que salte la chispa (¿os suena?). Ojo con los malos días, todos los tenemos, pero si eres consciente, puedes evitar el abrir tu “bocaza” para soltar algo que luego lamentarás.

Hemos fallado en evitarlo y ha pasado. Lo primero que os recomiendo que no olvidéis el beneficio de la empresa y si es una relación de pareja el amor, esto siempre presente. Lo siguiente es empatía, esa palabra que lo es todo en las relaciones personales, ponerse en el lugar del otro, entender sus razones y sus pensamientos que le lleva a actuar de una forma determinada. Por último, generosidad. Ser capaz de amoldarte a lo que antes, sin empatía, no se veía razonable y que con empatía entiendes. No te empecines y reconoce si la otra persona puede tener razón en algo. Si se enquista, un tercero suele ser la solución, alguien con mayor visión global, un superior, en cuyo caso ya tenéis un punto negativo por no haberlo solucionado vosotros (esto para empresas). Para relaciones de pareja, alguien de tu entorno, en este caso el que suele salir escaldado es el amigo o el que corresponda. Intentad no llegad a esto.

Esto que os he contado en dos párrafos es la mayor fuente de conflictos y los más difíciles de solucionar. Ahondad en las soluciones y dominareis las relaciones y las negociaciones. Pero sobre todo… paciencia.

Diego Lias

viernes, 20 de junio de 2014

LA MUERTE NO ES EL FINAL


Me he acordado de los chavales que se han examinado de selectividad estos días. Cuantas ilusiones, una vida por delante. Muchos de ellos se encontrarán próximamente estudiando lo que nunca habían soñado ser. Unas palabras para ellos y para todos, porque a todos nos pasa y nos volverá a pasar.

Yo jugué al baloncesto cuando era adolescente, siempre he sido de los que hasta el último minuto he luchado aunque el ganar el partido fuera inalcanzable, de hecho me llamaban Espartaco, hacedlo siempre aunque sea por vosotros mismos. El que da lo que tiene no está obligado a más…Pero…A veces las cosas no salen bien, te hayas esforzado lo que te hayas esforzado, o a veces porque no te has esforzado. El marcador es inamovible y te toca tragarte la derrota.

Llorad y frustraos, porque cuando te pasa un hecho traumático que piensas que cambiará tu vida…, os aseguro que es así. El sentimiento es lógico y normal cuando te pasa, es la Muerte. No vas a poder estudiar lo que siempre habías soñado y no tiene solución. Solo tienes dos alternativas, seguir llorando y frustrado el resto de tu vida y tirar tu vida por la ventana o asumirlo y buscar otras puertas para abrirlas y seguir con tu vida, conseguir que al final sea para bien. Como decía uno de mis filósofos favoritos “la vida es una caja de bombones, nunca sabes cuál te puede tocar” Forest Gumb. De ti depende que este cambio de rumbo te lleve incluso a sitios mejores de los que pensabas, y que aunque el destino te golpee, tu sigas siendo el dueño de tu destino.

Los americanos lo llaman levantarse cuando te caes y lo valoran mucho porque da experiencia y aprendes, pero yo creo que sobre todo forja el carácter. Nadie habla de lo que viene después. Me he levantado y… Pues estas en un lugar oscuro en el que tienes que encontrar las puertas de salida, encuéntralas, cuantas más encuentres mejor. Elige una, asesórate y escucha para ver cuál de las puertas es mejor, pero toma tú la decisión. Ábrela, y sigue tu camino. Jamás mires para atrás. Volverás a encontrarte en más cuartos oscuros, nunca te rindas y sigue.

Cuidado porque conozco a gente que se ha quedado sin encontrar una sola puerta y siempre las hay, sólo hay que buscarla. Los que se quedaron en lo oscuro no han vuelto a ver la luz. Os aseguro que la alternativa es horrible, aunque sea por miedo, sigue adelante.

Soy financiero, las encrucijadas en la vida personal son menos frecuentes, en la profesional y en tiempos de crisis son muchísimas. Cuando me he parado y mirado mi vida, lo único que he visto es que cosas que me han pasado y me han producido dolor, en la que he pensado que era el final, la Muerte, no sólo no lo ha sido, sino que si no las hubiera vivido, no sería quien soy ni estaría donde estoy. Yo no conseguí ser Ingeniero Aeronáutico y en su momento fue un trauma. Como este ejemplo, muchos más.  Si no me hubieran pasado, no habría conocido a mi mujer y tenido una familia preciosa. Ahora tengo un trabajo (muy distinto al que pensaba) pero en el que creo que puedo ayudar a mucha gente. Sin lo malo, no sería como soy y ni pensaría como pienso. No cambiaría ningún mal momento.

Cada trauma en la vida te enseña algo, apréndelo. Cada trauma cambia tu vida, aprovéchalo para que sea para bien. Apóyate en los demás cuando los necesites y apoya a los que te necesiten para salir de sus encrucijadas. Cuando veas lo que ha sido tu vida, verás que te tocó un bombón y que no importaba cual, porque era un bombón y lo has disfrutado. La muerte no es el final.

Diego Lias

jueves, 19 de junio de 2014

MAMA, YA SOY MAYOR


Ayer me llamó mi madre para decirme que había llorado viendo la abdicación del Rey. Sentía que el tiempo de su generación había pasado. Pensé “que pensamiento tan duro” y nos perdimos en otros temas. Hoy he visto el discurso del nuevo Rey Felipe VI. Jamás he tenido la sensación que he tenido hoy. He tomado conciencia de que somos la generación que tenemos el destino del Mundo en nuestras manos. Igual que mi madre sentía que pasaba el testigo, yo me he dado cuenta que lo recibía. Es nuestro momento.

¡Qué gran responsabilidad pesa sobre nuestros hombros! Dentro de 15 años nos juzgarán por lo que hemos hecho con el Mundo. Son tiempos difíciles, pero ni mucho menos más difíciles que los vividos por generaciones anteriores. Hay un vídeo por las redes que está teniendo mucho éxito sobre un niño que no quiere ser mayor, quiere ser Peter Pan. El ser mayor es asumir responsabilidades igual que lo hicieron nuestros padres, ser dueños de nuestro propio destino e intentar hacer un Mundo mejor. Ser Peter Pan es esconderse en Nunca Jamás. Nuestros padres nos han dejado un mundo imperfecto pero mejor. ¿Qué dejaremos a nuestros hijos si somos Peter Pan?

A Felipe VI se le ha dado un gran poder y como dice el tío de Spiderman “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Pero Felipe VI es un Rey constitucional, no tiene poder. Os equivocáis si pensáis eso. Tiene el mayor poder que puede transmitir un líder, el del ejemplo y el esfuerzo y está a la vista de todos, su poder de transmisión es enorme. Solo con él, puede cambiar el Mundo.

Pero ¿y nosotros? No tenemos el poder de difusión que tiene el Rey. Yo no puedo cambiar el Mundo. Eso es porque piensas que lo pequeño no está relacionado con lo grande. Te pongo un ejemplo: Si te preguntan si te gusta que existan las guerras, dirás que no y que no entiendes como existen, sin embargo, a veces llevas la guerra contigo cuando creas un ambiente insostenible en tu empresa, en tu familia, entre tus amigos, porque vives en conflicto con tus semejantes ¿Qué pasaría si te dieran poder? Los que hacen las guerras solo son personas que tienen más poder que tu, el cómo lo usen depende de cada uno. Como enfoques tu vida depende de ti pero influye en tu entorno, nosotros influimos en un entorno más reducido que un Rey pero es “nuestro Mundo”. La suma de nuestros Mundos hacen el Mundo al igual que los pequeños gestos de amor hacen el Amor.

Desde hoy y hasta dentro de 15 años sé un líder, da ejemplo y esfuérzate, en el trabajo porque es importante para levantar a España y que podamos crear más puestos de trabajo, con tu familia porque es lo más importante, con tus amigos porque eres su apoyo y ellos el tuyo, con la gente que te rodea porque te necesitan y son como tú, con los jóvenes porque son el futuro y te gustará que te digan como hemos dicho nosotros a nuestros padres “gracias por un mundo imperfecto pero mejor”.

Durante el discurso hemos visto las miradas entre madre e hijo, generación con generación, orgullo y confianza correspondido con agradecimiento y responsabilidad.  “Sé que harás un buen trabajo hijo, estoy orgullosa de ti”, “Mama, lo voy a hacer bien, tengo ganas y estoy preparado. Tranquila ahora me toca a mí” Mama ya soy mayor.


Diego Lias

martes, 17 de junio de 2014

7 SEGUNDOS PARA JUZGAR, TODA LA VIDA PARA CONOCER

Dicen que nuestro cerebro animal tarda 7 segundos en juzgar a alguien como mecanismo inmediato de defensa. Se nos entrena para causar “una buena impresión” y en parte es cierto. Nuestro éxito social y profesional se juzga rápidamente. ¿No deja de ser esto un instinto animal? ¿Qué nos hace humanos?

Hace un año se incorporó al departamento de Finanzas y Facturación una persona que lleva más de 20 años trabajando en otro departamento. Es una administrativa sobre la cual no teníamos buenas referencias, especialmente en el trato personal. Incluso sabíamos que venía con una mala opinión sobre nosotros. Cuando se iba a incorporar, tuvimos una charla en el departamento sobre esta y otras incorporaciones. El rechazo hacia a esta incorporación fue total. Solicité del equipo que se diera una oportunidad a esta persona. He de confesar que yo mismo compartía esos miedos.

Recientemente, se han hecho las evaluaciones de personal. Lo primero que le comenté es que me había sorprendido gratamente durante este año, su trabajo había sido excelente, habiendo colaborado incluso con ideas en nuevos procesos administrativos. Había encajado perfectamente en el departamento y el ambiente era más que cordial. Le confesé incluso mis miedos iniciales y como con su esfuerzo se había ganado su sito. Ella respondió inmediatamente que también sabía que teníamos reservas y confesó haber tenido serias dudas sobre nosotros al principio, pero que todos nosotros también habíamos demostrado ser diferentes a sus ideas preconcebidas. Estaba encantada de trabajar en el departamento y nosotros con ella.

Días después, se acercó a decirme que aún había gente buena en el mundo. Trabajamos en un concesionario de BMW y una persona había llamado a advertir que estaba al lado de una moto BMW cuyo propietario se había dejado las llaves puestas. Nos llamaba porque era clienta nuestra y el propietario debía de serlo también ya que llevaba un portamatrículas nuestro.  Pidió que localizáramos al propietario mientras se quedaba al lado de la moto. Nuestra administrativa localizó inmediatamente al cliente, le dijo lo que pasaba y llamó de vuelta a la clienta que había llamado, diciendo que el propietario estaba en camino. La clienta respondió que venía un hombre corriendo hacia ella de tal manera que sólo podía ser el propietario.

Yo pensé “qué razón tiene sobre la gente buena en el mundo”, pero además pensé “qué buena respuesta hemos dado ante dos clientes gracias a esta administrativa” la imagen de la compañía había quedado en todo lo alto. Ella podía no haber reaccionado como lo hizo y haber sido una "pasota" más de los que nos encontramos a menudo, limitándose a hacer “solo“ su trabajo.  Si no nos hubiéramos dado una oportunidad, todos nosotros, no tendríamos a esta persona con esta actitud. Me siento orgulloso de todo el equipo.

¿Qué nos hace humanos? La gente a nuestro alrededor no deja de enseñarnos. Yo he aprendido que sí juzgamos en 7 segundos, pero que además debemos desarrollar las cualidades que nos hacen humanos, conocernos y aprender a valorarnos poniendo todos un poco de nuestra parte, y por qué no, cambiar de opinión cuando la evidencia derrumba las primeras impresiones. El esfuerzo ha merecido la pena. Seamos más humanos.

Diego Lias