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lunes, 17 de noviembre de 2014

BIENVENIDO A LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI DEPARTAMENTO


¿Te ha dejado con el “cul… al aire” otro departamento que hace lo que le da la gana? ¿Vives en un departamento en el que tu jefe es el rey y señor sin dar cuantas a nadie? ¿Tienes un compañero que parece que está por encima del bien y del mal? ¿Alguna sociedad del grupo va por libre? Repúblicas Independientes.

Manu era una mano estupenda, llevaba toda la vida colgando del cuerpo de Jorge, lo habían vivido todo juntos. Jorge estaba encantado, hacía multitud de cosas con ella y siempre había hecho su papel. Ya no le prestaba mucha atención porque funcionaba sin tener que pensar. Un día, durante una cena romántica con una chica que a Jorge le gustaba mucho, Manu decidió meter el dedo en la nariz y dejar en mal lugar a Jorge. A Jorge no le gustó pero lo dejo pasar, un fallo lo tiene cualquiera. Un rato después Manu caía sobre la copa y tiraba el vino sobre la blusa de la chica en un movimiento torpe. No contento con esto intentó limpiarla. Ni si quiera se dio cuenta de que hay sitios en los que no puedes ayudar a una chica. Jorge se quedó solo con la comida a medias y la cara roja por dos motivos. Jorge empezó a fijarse en Manu desde ese día y se dio cuenta que en realidad Manu no hacía las cosas tan bien, es más, los dedos estaban hechos un desastre, descuidados, con cortes. Pensaba que la lazada de los zapatos se deshacía porque el cordón no era de buena calidad, pero era porque Manu pensaba que era un trabajo que no era para él, ni de categoría. “Que lo hiciera Palmer (la otra mano)” y hacía el “paripé” para que Jorge no se diera cuenta. Palmer estaba hasta las narices porque esta era otra de otras muchas cosas. De hecho otras partes del cuerpo estaban en la misma situación, pero como sabían que Jorge adoraba a Manu nadie decía nada, tímidamente quizás, pero como Jorge no daba importancia a lo que contaban de Manu, dejaron de comentar. Jorge ya estaba bastante mosqueado pero un día ocurrió lo peor, Manu se metió por entre las puertas del ascensor cuando estaba en movimiento y al cambiar de piso Manu quedó tendido en el suelo en un charco de sangre. Había pensado que no necesitaba al resto del cuerpo y ahora yacía muerto. Jorge se recuperó y aprendió a utilizar una prótesis, no era lo mismo pero le fue bien.

Durante mi vida profesional he visto muchos Manus. En niveles bajos y en niveles altos, hasta en la dirección general de empresas pertenecientes a grupos.

El perfil siempre es el mismo: Egocéntrico. Desconsiderado con su personal, con los de otros departamentos y con la gente de su nivel, pero muy atento y servicial con la persona de la que depende. Verdaderos “encantadores de serpientes” que convencen de cosas inverosímiles, tapando el presente y vendiendo futuro. Suele ser un cuello de botella tanto para la organización como para la información que sale de su República. Los problemas no son culpa suya, ya se encarga el de liberar el peso sobre el entorno, o peor aún, sobre otros, normalmente con comentarios jocosos o mordaces ante el jefe. Ostentan lo que Robbins y Minztberg llaman “poder legítimo” propio del puesto, del que dependen recompensas y poder coercitivo. Además suelen controlar recursos o información de la que dependen otros departamentos sobre los que ejerce su poder, no es por tanto un verdadero líder. Utilizan el engaño, las medias verdades y la ocultación. Lo más importante, no piensa en beneficio global de la organización, piensa en su parcela de poder, cómo aumentarla. Piensan que son los propietarios, pero manejan los bienes ajenos como si dispararan con la pólvora del rey.

El ambiente de trabajo es: Tiránico. Se hace lo que mando yo sin explicaciones. La rotación suele ser alta. Toda la información tiene que pasar por sus manos. El trabajo y la toma de decisiones se ralentizan. Las decisiones en el trabajo no tienen muchas veces sentido si se piensa en términos de empresa, pero sí si se piensa en los objetivos personales. El enfoque suele ser cortoplacista, sin planificación y atropellado. Lo importante son los objetivos personales, no los de la organización. El acoso puede aparecer en algunos casos, las personas molestas sobran, unas personas abandonan por este motivo y otras por la falta de proyección o el ambiente laboral.

El mantenimiento de la situación se basa en dos motivos fundamentales: la confianza y el aparente cumplimiento de los objetivos. La confianza en ellos, lleva que sus superiores no ejerzan el control suficiente, le dejan trabajar por libre y exigen pocas explicaciones; en definitiva buena parte de la culpa la tienen sus superiores que en algunos casos llega incluso a la permisividad de situaciones conocidas tóxicas “es un perro con su gente pero los exprime al máximo”, “bueno, roba un poco, pero mira qué resultados”. Efectivamente, cumple con los objetivos, normalmente con los que le han marcado como prioritarios y cortoplacistas, los cumple a costa de lo que sea. Ese “lo que sea” es lo que terminan siendo auténticos problemas a medio y largo plazo que no dudará en achacar a factores externos o personas del entorno.

¿Cuándo termina la presidencia de la República? Desde mi experiencia, cuando revienta todo. Cuando Manu mete la pata o en este caso la manu en la rendija del ascensor. Se descontrola la situación. Los avisos no suelen ser escuchados. Es triste pero suele ser lo normal.

¿Está todo perdido? ¿Qué hacer? Desde luego que no está todo perdido y sí se pueden hacer cosas. Como digo siempre, lo principal, la prevención. “Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder” Montesquieu. Es responsabilidad del que esté por encima. Si tienes personal a tu cargo, estate atento al clima laboral, es un buen indicador, utiliza al departamento de RRHH o subcontrata estudios bien diseñados con una cierta periodicidad. Mide todos los objetivos y vigila las causas de incumplimiento. Vigila el cumplimiento de los procesos y de la normas éticas de forma seria y no para cubrir el expediente. Utiliza personal independiente o externo para controlar estos procesos. Escucha lo que te cuentan, pero contrastando y depurando la información. Si estas a cargo de alguien que es el Presidente de una República las opciones son limitadas: aprovechar encuestas de clima laboral, auditorías, etc; irte; esperar a que cometa el error y lo destronen. “El poder nunca es estable cuando es ilimitado” Tácito.

El poder es una confianza que otros han depositado en ti para administrar sus recursos, por tanto un deber de gestión con la diligencia de un buen padre de familia. Es administrar con las obligaciones de un propietario, no como si fueras el dueño y señor de haciendas y vidas. Sed diligentes, considerados, optimizad los recursos de la empresa, la empresa es una, no varias enfrentadas. Los trineos son ingobernables si cada perro tira en distintas direcciones. “Cualquier poder que no se basa en la unión, es débil” Jean de la Fontaine. Evitad las repúblicas independientes.


Diego Lias

martes, 22 de julio de 2014

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

El tiempo, obsesión constante a lo largo de la historia de la humanidad. Filosofía, Física, Matemáticas, Literatura, Medicina… Tratado de mil maneras y visto desde mil puntos de vista. Un fluido llamado “línea del tiempo” que pasa inexorable en un orden determinado. Como el Santo Grial,  muchos han salido y siguen saliendo a buscarlo para alterarlo, manipularlo, hacer que pase más rápido o más despacio, ser los dueños del tiempo.

Joaquín Fuster, eminencia en la investigación del funcionamiento del cerebro a nivel físico, ha estudiado lesiones en áreas concretas del cerebro, y resalta la importancia de la corteza prefrontal al abrir nuestro cerebro al futuro y contribuir a las decisiones y elecciones. Si pensamos en la ciencia-ficción, existen numerosos libros y películas sobre “¿qué pasaría si no recordásemos el pasado?”, por no seguir tan científicos. Y ¿qué me decís de James Dean?, paradigma del presente, “vive rápido, muere joven, y harás un bonito cadáver” (frase atribuida a él, pero que era de la película “Llamad a cualquier puerta” (Knock on any door) de Nicholas Ray). Estas personas y colectivos, y otros muchísimos, han estudiado o vivido las consecuencias de centrase en un momento concreto, como incide en nuestra vida y la percepción que tenemos de ella.

Presente, pasado, futuro, todos conviven en nuestro cerebro. El cerebro es capaz de viajar a cualquier parte de ellos en un “clik”. El dar más peso a uno que a otro, el ordenarlos de una forma determinada, es lo que nos hace hundirnos en los problemas o gestionarlos. Cuidado con quedarnos en uno de los tres momentos porque:

  • Aquellos que se centran exclusivamente en el pasado están abocados a no evolucionar y el que no evoluciona, según la teoría de las especies, desaparece. Grandísimas empresas inmovilistas han pasado a la historia. La frase “…es que esto siempre se ha hecho así”, seguro que era estupendo antes, pero ahora puede no serlo. He visto empresas en las que se siguen haciendo cosas porque a alguien se le olvidó decir que ya no hacía falta. A nivel personal, hay gente que ha dejado de vivir en el presente y sólo viven de recuerdos.
  • Los que se centran en el presente son los que mueren jóvenes, no tienen futuro o hacen que los demás no lo tengamos. Objetivos cortoplacistas de ciertos directivos, más preocupados por sus “bonus” a corto que del futuro de la empresa, nos ha llevado a la crisis actual. Existen otras personas que viven el hoy sin querer ver el futuro, muchas veces como el avestruz, porque les da miedo (no querer ver que la empresa se hunde y no tomar medidas esperando que se solucione por sí solo, no tener un testamento porque no quieres hablar de tu propia muerte...)
  • Por último los que sólo piensan en el futuro, siempre están en pos de algo que nunca llega, porque siempre es futuro. Unos, los más negativos, constantemente preocupados por los problemas que están por venir, y que la mayor parte de las veces corresponden sólo a miedos personales y no a previsiones razonables. Estos no disfrutan del presente. U otros, los ambiciosos y egoístas que buscando ser o tener más, nunca les es suficiente y son eternamente infelices.

EQUILIBRIO es la clave. Cómo gestionamos en cada momento qué es lo importante y cómo movernos a través de este tiempo. El pasado es importante porque nos dice quienes somos y de dónde venimos, nos da el conocimiento. El presente es importante porque es donde se ejecutan todas nuestras acciones que formarán parte del pasado y nos encaminan a nuestro futuro. El futuro es importante porque no pensar en él es no actuar en el presente para ser los dueños de nuestro destino, el actuar pensando en el futuro nos dirige a  lo que ansiamos, de otra manera será lo que toque.

Muchos problemas nos enseñan que se afrontan analizando lo sucedido, pensando donde quieres llegar y actuando en consecuencia, se reevalúa con las consecuencias un tiempo después y se vuelve a actuar para introducir correcciones. Pero esto es la teoría, nuestro cerebro, si es listo y equilibrado, anda dando saltos en el tiempo constantemente, recalculando permanentemente. Porque el entorno es cambiante, la interacción humana es muy complicada, recordamos cosas que se nos habían olvidado o prestamos atención a otras que se nos habían pasado por alto... Todo nos obliga y hace necesario estos continuos viajes en el tiempo, replanteándolo todo.

Tened bien engrasada la máquina del tiempo, por vuestro bien y el de los demás. No seáis lastres por anclaros en el pasado, irresponsables por vivir sólo el presente, egoístas o soñadores sin acción por vivir en el futuro. Viajad en el tiempo, os ayudará a solucionar problemas y a no ser vosotros el problema. No busquéis fuera el Santo Grial. El tiempo está en vosotros. Sed los dueños del tiempo.

Diego Lias

martes, 1 de julio de 2014

MOTIVACION IRRACIONAL


No sé por qué existe una frase que dicha entre hombres consigues que se haga lo que se ha mencionado anteriormente o lo intentes si es imposible. Da igual si lo dicho anteriormente es absurdo, peligroso, vergonzoso o lo que sea. Esta frase consigue lo imposible. Hace al hombre más listo tonto. Al hombre más tímido extrovertido. Al hombre con límites sin límites. ¡Ojo! porque es una frase que no puede ser dicha por una mujer. No sé el motivo, pero si la dice una mujer… genera un “cabreo soberano” (posiblemente para salvarnos a los hombres de que hagamos lo que quieren, aunque para eso ya tienen otros métodos)

…¿Qué no la he dicho? Es… “No hay huev…” ¿A que todos habéis caído alguna vez?

Yo me pongo el primero. En cierta ocasión, en un Consejo de Administración de una participada, tratamos el hecho de que se hubiera conseguido vender un evento para niños en un Club de fútbol conocido mundialmente. Terminado el Consejo, siguieron las típicas conversaciones insustanciales, ya levantados, y en una de ellas alguien comentó que yo era aficionado a la magia y que hacía “truquitos”. Enseguida el Director General de la participada formuló la frase mágica y el día en cuestión estaba plantado en uno de los palcos haciendo una actuación de magia para los niños. Un financiero con todas las letras, serio y respetable, metido en el “embolao”. He de decir que hice un papel digno, según un antiguo compañero de otra empresa que se encontraba en el lugar con sus hijos y los ojos en las manos. Naturalmente no he vuelto a ser el mismo para él. Hice un papel digno porque me esforcé al máximo, lo preparé bien, no era solo el atreverse, uno luego no quiere que le tiren huevos (valga la redundancia). Y menuda confianza los del “pique” incluyendo el Director General, que solo por ver si lo hacía, me pusieron en el evento. Gracias a Dios, todo salió bien y yo les dejé “planchaos” (aquí está una de las frases que acompañan al éxito de la frase protagonista)

Ya estoy oyendo a alguna decir “Yo si sé por qué.  Porque los hombres sois muy simples” Pues te tengo que dar la razón. Con esta frase nos volvemos primarios. Pero tiene sus ventajas, hemos conseguido destilar y sacar la esencia de uno de los mayores focos de motivación. El orgullo.

"El “orgullo” es un caballo desbocado, pero si lo domas se convierte en “amor propio”" ya lo dijo el famoso filósofo D. Diego Lias.

Mi propio ejemplo es un exponente del orgullo. Te hace cometer estupideces, ser arrogante, no medir las consecuencias… Está desbocado. Por otro lado, ¡que potente es! Te hace alcanzar metas impensables, te hace que te esfuerces hasta donde nunca pensaste que podrías llegar. Te da alas.

Tenemos un caballo potente, con grandes cualidades pero inmanejable. Para tirarnos por un precipicio o llevarnos al hospital. ¿Qué pasa si sacamos sus cualidades y limamos su temperamento? Conseguimos el “Amor Propio”

Pero este, amigos, ya no es primario, cuesta mucho más sacarlo. Para algunos es innato, lo llevan incorporado. Pero para otros, tienes que saber la tecla a tocar si quieres obtenerlo. La única forma de saberlo es conocer a tu colaborador y además bien, porque apretar el botón equivocado del Amor Propio sólo consigue desmotivar (justo lo contrario).

Para terminar un “Disclaimer”, si alguien estaba pensando ofrecerme el puesto de mi vida, pero se lo está pensando por el artículo, que sepa que he aprendido de mis errores y que ya no hago actuaciones, tampoco para fiestas de cumpleaños.


Diego Lias

martes, 17 de junio de 2014

7 SEGUNDOS PARA JUZGAR, TODA LA VIDA PARA CONOCER

Dicen que nuestro cerebro animal tarda 7 segundos en juzgar a alguien como mecanismo inmediato de defensa. Se nos entrena para causar “una buena impresión” y en parte es cierto. Nuestro éxito social y profesional se juzga rápidamente. ¿No deja de ser esto un instinto animal? ¿Qué nos hace humanos?

Hace un año se incorporó al departamento de Finanzas y Facturación una persona que lleva más de 20 años trabajando en otro departamento. Es una administrativa sobre la cual no teníamos buenas referencias, especialmente en el trato personal. Incluso sabíamos que venía con una mala opinión sobre nosotros. Cuando se iba a incorporar, tuvimos una charla en el departamento sobre esta y otras incorporaciones. El rechazo hacia a esta incorporación fue total. Solicité del equipo que se diera una oportunidad a esta persona. He de confesar que yo mismo compartía esos miedos.

Recientemente, se han hecho las evaluaciones de personal. Lo primero que le comenté es que me había sorprendido gratamente durante este año, su trabajo había sido excelente, habiendo colaborado incluso con ideas en nuevos procesos administrativos. Había encajado perfectamente en el departamento y el ambiente era más que cordial. Le confesé incluso mis miedos iniciales y como con su esfuerzo se había ganado su sito. Ella respondió inmediatamente que también sabía que teníamos reservas y confesó haber tenido serias dudas sobre nosotros al principio, pero que todos nosotros también habíamos demostrado ser diferentes a sus ideas preconcebidas. Estaba encantada de trabajar en el departamento y nosotros con ella.

Días después, se acercó a decirme que aún había gente buena en el mundo. Trabajamos en un concesionario de BMW y una persona había llamado a advertir que estaba al lado de una moto BMW cuyo propietario se había dejado las llaves puestas. Nos llamaba porque era clienta nuestra y el propietario debía de serlo también ya que llevaba un portamatrículas nuestro.  Pidió que localizáramos al propietario mientras se quedaba al lado de la moto. Nuestra administrativa localizó inmediatamente al cliente, le dijo lo que pasaba y llamó de vuelta a la clienta que había llamado, diciendo que el propietario estaba en camino. La clienta respondió que venía un hombre corriendo hacia ella de tal manera que sólo podía ser el propietario.

Yo pensé “qué razón tiene sobre la gente buena en el mundo”, pero además pensé “qué buena respuesta hemos dado ante dos clientes gracias a esta administrativa” la imagen de la compañía había quedado en todo lo alto. Ella podía no haber reaccionado como lo hizo y haber sido una "pasota" más de los que nos encontramos a menudo, limitándose a hacer “solo“ su trabajo.  Si no nos hubiéramos dado una oportunidad, todos nosotros, no tendríamos a esta persona con esta actitud. Me siento orgulloso de todo el equipo.

¿Qué nos hace humanos? La gente a nuestro alrededor no deja de enseñarnos. Yo he aprendido que sí juzgamos en 7 segundos, pero que además debemos desarrollar las cualidades que nos hacen humanos, conocernos y aprender a valorarnos poniendo todos un poco de nuestra parte, y por qué no, cambiar de opinión cuando la evidencia derrumba las primeras impresiones. El esfuerzo ha merecido la pena. Seamos más humanos.

Diego Lias