Hemos tenido una persona para
desarrollar una “intraweb” con una aplicación específica. Era un “tío” de los
que todos llamamos ”raro”. Extremadamente introvertido, desviaba la mirada
cuando hablaba, le costaba responder, se ponía en el ordenador y se integraba
con él. Yo hablaba en el departamento de informática con los informáticos y
coincidíamos en la cafetería junto con otras personas. El no participaba de las
conversaciones, no porque se le excluyera, simplemente no participaba. Si se le
preguntaba, respondía con monosílabos. A los pocos días dejó de existir, estaba
pero nadie le prestaba atención. Terminó el trabajo y como le habíamos contratado
por obra, se tuvo que ir. Yo firmé la finalización. Vino a despedirse a mi
despacho y fue como si vinera una persona completamente diferente. Tuvimos una
conversación fluida y agradable, sostuvo la mirada, hablamos de lo que había
hecho, me comentó su opinión sobre el proyecto y el enfoque, hablamos de mil
cosas que me había escuchado en las conversaciones con otras personas, incluso
de mis hobbies. Había estado atento a cada una de nuestras palabras e hizo
comentarios muy coherentes e inteligentes a todas ellas, a destiempo. Luego
desapareció de nuestras vidas.
Como este ejemplo, toda mi vida
me he encontrado con gente que por unas cosas u otras era invisible para el
mundo. En general personas que tenían problemas para relacionarse o que
directamente habían sido excluidos por diversos defectos físicos. Se empieza en
el colegio, todos hemos oído decir que los niños pueden ser muy crueles, pero
los mayores lo somos también. No se termina en el colegio.
Cada persona de estas, cuando las
conoces, tiene su historia de cómo el mundo dejó de verle. Algunos con defectos
físicos como uno que conocí que tenía una voz de pito muy acusada, fue a clases
de dicción, lo superó e incluso trabajó en atención telefónica. Otros con
aspecto extraño, porque tratan de ocultar secuelas de operaciones, o porque
nacieron así. Otros han sufrido dislexia u otros problemas invisibles que les
han impedido integrarse con normalidad, encerrándoles en una concha de
indiferencia o incluso haciéndoles ser verdaderos “bordes”, para impedir que te
acerques o les conozcas. Tienen miedo al dolor de otra decepción.
Uno de mis amigos de la playa, de la
edad de mis hijas, es normal desde el exterior pero sufre un retraso, creo
que por problemas al nacer. Este es al contrario, tiene otros problemas, pero
te enseña a ver la gente que pasa alrededor. Es capaz de hacerse amigo de
cualquiera y de presentártelo. Curiosamente se acerca a las personas que son especiales
por dentro. Es amigo de varios vendedores de otros países que pasan por la
playa, no de todos, solo de algunos. Cuando te los presenta, son especiales por
algo. El, en su incapacidad, es muy capaz de VER.
Desde pequeño he tenido amigos de
todo tipo, pero también he tenido muchos amigos que estaban en estas
circunstancias. No en todos los casos ocurre lo que os voy a contar, pero en general,
al aislarse del mundo, llegan a tener una vida interior muy rica. Esto significa
que observan y piensan mucho. Son incluso especialistas en varios temas. Cuesta
mucho que se abran, pero cuando se abren, sus conversaciones son sorprendentes,
mucho más incluso que las de gente ”normal”, y su entrega es superior a la del
resto.
He oído a gente “normal”, aparte
de rechazarlos, decir que deben hacer ellos el esfuerzo por integrarse, y en
parte tienen razón. Algunos han tenido la fuerza de superarse porque han sido
capaces de sacar un gran coraje para conseguirlo. Estos son pocos, y muchas
veces se les pone de ejemplo (hay algunas conferencias en TED con personas
así). Pero como veis, es tan difícil, que hasta los ponen de ejemplo para gente
“normal”.
Yo creo que, como la mayoría de
nosotros, no son supermanes. Necesitamos mucho de los demás para superar
nuestros miedos, complejos o defectos. La gente "normal" los tiene y les cuesta,
cuanto más alguien que encima está excluido. Nos guardamos aspectos increíbles sin compartir de nosotros mismos y que la
gente estaría encantada de conocer, mientras criticamos o excluimos a otros por no mostrarse. Quizás incluso no somos tan normales, solo se nos notan menos nuestros miedos.
Nos perdemos grandes cosas de los demás, simplemente porque no los vemos. Debemos esforzarnos más cada día por ver a los demás y ayudarles a sacar lo mejor de ellos mismos, tal y como esperamos que se haga con nosotros. Lo fácil es no esforzarse por estas minorías, dejar al niño arrinconado en clase por cualquier tipo de problema en aprendizaje o de socialización, o adultos en los trabajos y por la calle porque son feos o “raros”o pobres o... por lo menos regalad una sonrisa. Es algo fugaz, pero es una muestra de haber visto.
Nos perdemos grandes cosas de los demás, simplemente porque no los vemos. Debemos esforzarnos más cada día por ver a los demás y ayudarles a sacar lo mejor de ellos mismos, tal y como esperamos que se haga con nosotros. Lo fácil es no esforzarse por estas minorías, dejar al niño arrinconado en clase por cualquier tipo de problema en aprendizaje o de socialización, o adultos en los trabajos y por la calle porque son feos o “raros”o pobres o... por lo menos regalad una sonrisa. Es algo fugaz, pero es una muestra de haber visto.
Sé que este artículo, puede no
ser tan “de empresa” como otros, pero necesitaba contároslo. Siempre he pensado
sobre ello y últimamente es como si todo me llamara a escribirlo. Intentemos
entre todos poder decir, cada vez más y más a menudo, “TE VEO”. Dedicad unos
minutos a conocer al que tenéis a vuestro lado. Descubriréis un mundo que jamás
pensasteis que existiera.
Os dejo un vídeo, un poco extremo, no suele ser tan evidente, pero es ilustrativo. Fue otra de las “señales” para que escribiera sobre esto.
Video: para mi es¿Ahora me ves?Diego Lias


