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martes, 5 de enero de 2016

La diligencia de un buen padre de familia



Hace unos cuantos años, cuando me tocó estudiar derecho (leyes), me hizo gracia una expresión, y no fui el único. La expresión se utilizaba en algunos apartados refiriéndose fundamentalmente a cuidar de algo “…con la diligencia de un buen padre de familia.” Años después, esta expresión, que en su momento me pareció trasnochada por provenir del Derecho Romano, ha cobrado un valor que jamás pensé que llegara a tener.

La expresión, como he comentado, es antigua, hoy en día habría que sustituir padre por padre/madre (en adelante Los Padres). Su concepto se encuentra recogido, con distintas expresiones, en todos los derechos actuales del mundo influidos por el Derecho Romano (Europa, el mundo anglosajón, el mundo hispano, etc). El derecho, en realidad lo utiliza para su parte negativa, para valorar si ha habido NEGLIGENCIA en el cuidado de algo, y por tanto, si el que estaba al cuidado, debe responder ante la ley de alguna manera. Como parece que es un concepto poco definido, se ha escrito mucho e incluso se han dictado sentencias que intentan aclarar los términos sobre: “qué es una actuación diligente”. También se discute sobre si los términos varían con el paso de los años, si ser un padre diligente antes incluía saber montar a caballo y ahora es saber de internet. Incluso sobre si esta expresión se debe o no utilizar en el ámbito empresarial porque en realidad pertenece al civil, valorando fundamentalmente que los conocimientos específicos que tiene que tener alguien del mundo de la empresa deben exceder a los del hombre común o medio (entendiendo por esto: legislación específica y sectorial) y en esa medida se le debe exigir más.

No sé si han sido las experiencias vividas, o el hecho de tener familia, o ambas las que me han hecho ver la expresión como algo que transciende el derecho civil. Para mí se ha vuelto atemporal y perfectamente aplicable a cualquier realidad de la empresa, independientemente de requerir unos u otros conocimientos. Cuando trabajas por cuenta ajena, me da igual si eres directivo o aprendiz, los accionistas te entregan una parte de la empresa para que la cuides como si fuerais unos buenos “Padres” de familia. Cuanta más responsabilidad en la empresa, más responsabilidad como Padres. Los verdaderos padres son los accionistas, pero os han pedido que cuidéis de la familia como si fuerais Los Padres y esperan que seáis de los buenos.

Llevo vistas unas cuantas empresas con problemas. El no esforzarse en una o varias de las obligaciones como Padres, han contribuido a la situación por la que estaban pasando o incluso la han provocado. Tener unos malos Padres causa tanto dolor y sufrimiento en la vida como en la empresa, afectando a muchas personas, en ocasiones para el resto de sus vidas.

Hay cualidades que definen a los buenos cabezas de familia o de clanes a lo largo del mundo y en diferentes culturas. En mi opinión, estas son algunas de esas cualidades:

Hacia el exterior del grupo o familia:

  • Buscan el bien de la familia antes que el suyo propio.
  • Tienen una imaginación tan grande como para hacer que los recursos que tienen parezcan multiplicados cubriendo el máximo de las necesidades.
  • Son tenaces en conseguir todo lo que puedan para la familia, harán alianzas, trabajarán duro y si es necesario la protegerán de cualquier amenaza.
  • Cuidan del honor y del buen nombre de la familia, haciendo que todos sus miembros den una imagen homogénea para que cualquiera que trate con cualquier miembro obtenga una respuesta acorde con los valores y guías del clan. Los éxitos de los miembros serán su mayor orgullo y ponderará las cualidades maravillosas de ellos ante todos. Los errores de sus miembros son su responsabilidad, los asumirá y pedirá perdón como si fueran suyos, intentando paliar los daños causados para salvar el buen nombre de la familia. 
  • No duermen por las noches pensando en la mejor solución a los problemas de la familia y exploran todos los caminos que se le ocurran apoyándose en todas las opiniones para poder tomar la mejor decisión posible. La familia les importa y son conscientes de que sus acciones tienen una repercusión directa sobre ellos...

Dentro del grupo o familia:
  • Dan ejemplo.
  • Quieren que sus hijos sean mejores que ellos mismos. Saben elogiarles, les enseñan cosas importantes (las cosas más importantes las suelen enseñar los padres), los alientan, intentan gestionar los recursos para que sean lo mejor que puedan ser. Pero también saben corregirles, sin gritos, enseñando sobre sus errores, siendo comprensivos. Si ha de castigar será proporcionado y justo pues busca el enseñar y no el cebarse en el error. Les da libertad para poder crecer cada día, generando autonomía y sentido de la responsabilidad.
  • Están presentes y sacan tiempo para la familia (compartir las alegrías, las tristezas, los esfuerzos, las esperanzas), acompañan en los momentos importantes. El compartir hace el grupo y saben que tienen que estar codo con codo para pertenecer al grupo. Ayudan en lo cotidiano y escuchan. Nunca te dejan sólo.
  • Los Padres saben amarse, respetarse y comunicarse entre ellos y con sus hijos. Son capaces de reconocer sus errores y repartir afecto.
  • Son consistentes en sus acciones y sus enseñanzas. También pacientes en los resultados, de otra manera dejarían de ser consistentes y darían bandazos constantemente. Ponen metas para mejorar pero no son irracionales para no desanimar a los hijos ni crear falsas expectativas.
  • Ganan el respeto gracias a todas sus cualidades y ejemplo, no lo imponen...

Todos somos hijos y algunos somos madres y padres. Todos podemos completar la lista con conceptos universales que hemos vivido. En realidad verdaderas lecciones de responsabilidad, compromiso, dirección y liderazgo, pero no somos a veces capaces de reproducirlas en la empresa. Quizás no actuamos como verdaderos Padres. 

No se trata de buscar culpables a situaciones ni negligencias. Se trata de saber a qué te comprometes cuando cuidas de algo como si fuera tu familia y las repercusiones que tiene el no hacerlo. Vidas rotas, amargura, vacío... No es fácil ser unos buenos Padres. Aunque no queramos, cometemos errores y estamos sujetos a lo que ocurre a nuestro alrededor. No somos los únicos que influimos en la familia y eso hace que sea aún más difícil. Incluso te esfuerzas con todo el corazón y hay momentos en los que parece que todo lo que has hecho, parece inútil. Pero hay otros,… esos otros momentos,… son los momentos que llenan tu vida y hacen que merezca la pena ser unos buenos Padres. Tenemos en nuestras manos una gran responsabilidad que además hemos asumido. Sigamos esforzándonos por ser buenos Padres.


Diego Lias

lunes, 17 de noviembre de 2014

BIENVENIDO A LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI DEPARTAMENTO


¿Te ha dejado con el “cul… al aire” otro departamento que hace lo que le da la gana? ¿Vives en un departamento en el que tu jefe es el rey y señor sin dar cuantas a nadie? ¿Tienes un compañero que parece que está por encima del bien y del mal? ¿Alguna sociedad del grupo va por libre? Repúblicas Independientes.

Manu era una mano estupenda, llevaba toda la vida colgando del cuerpo de Jorge, lo habían vivido todo juntos. Jorge estaba encantado, hacía multitud de cosas con ella y siempre había hecho su papel. Ya no le prestaba mucha atención porque funcionaba sin tener que pensar. Un día, durante una cena romántica con una chica que a Jorge le gustaba mucho, Manu decidió meter el dedo en la nariz y dejar en mal lugar a Jorge. A Jorge no le gustó pero lo dejo pasar, un fallo lo tiene cualquiera. Un rato después Manu caía sobre la copa y tiraba el vino sobre la blusa de la chica en un movimiento torpe. No contento con esto intentó limpiarla. Ni si quiera se dio cuenta de que hay sitios en los que no puedes ayudar a una chica. Jorge se quedó solo con la comida a medias y la cara roja por dos motivos. Jorge empezó a fijarse en Manu desde ese día y se dio cuenta que en realidad Manu no hacía las cosas tan bien, es más, los dedos estaban hechos un desastre, descuidados, con cortes. Pensaba que la lazada de los zapatos se deshacía porque el cordón no era de buena calidad, pero era porque Manu pensaba que era un trabajo que no era para él, ni de categoría. “Que lo hiciera Palmer (la otra mano)” y hacía el “paripé” para que Jorge no se diera cuenta. Palmer estaba hasta las narices porque esta era otra de otras muchas cosas. De hecho otras partes del cuerpo estaban en la misma situación, pero como sabían que Jorge adoraba a Manu nadie decía nada, tímidamente quizás, pero como Jorge no daba importancia a lo que contaban de Manu, dejaron de comentar. Jorge ya estaba bastante mosqueado pero un día ocurrió lo peor, Manu se metió por entre las puertas del ascensor cuando estaba en movimiento y al cambiar de piso Manu quedó tendido en el suelo en un charco de sangre. Había pensado que no necesitaba al resto del cuerpo y ahora yacía muerto. Jorge se recuperó y aprendió a utilizar una prótesis, no era lo mismo pero le fue bien.

Durante mi vida profesional he visto muchos Manus. En niveles bajos y en niveles altos, hasta en la dirección general de empresas pertenecientes a grupos.

El perfil siempre es el mismo: Egocéntrico. Desconsiderado con su personal, con los de otros departamentos y con la gente de su nivel, pero muy atento y servicial con la persona de la que depende. Verdaderos “encantadores de serpientes” que convencen de cosas inverosímiles, tapando el presente y vendiendo futuro. Suele ser un cuello de botella tanto para la organización como para la información que sale de su República. Los problemas no son culpa suya, ya se encarga el de liberar el peso sobre el entorno, o peor aún, sobre otros, normalmente con comentarios jocosos o mordaces ante el jefe. Ostentan lo que Robbins y Minztberg llaman “poder legítimo” propio del puesto, del que dependen recompensas y poder coercitivo. Además suelen controlar recursos o información de la que dependen otros departamentos sobre los que ejerce su poder, no es por tanto un verdadero líder. Utilizan el engaño, las medias verdades y la ocultación. Lo más importante, no piensa en beneficio global de la organización, piensa en su parcela de poder, cómo aumentarla. Piensan que son los propietarios, pero manejan los bienes ajenos como si dispararan con la pólvora del rey.

El ambiente de trabajo es: Tiránico. Se hace lo que mando yo sin explicaciones. La rotación suele ser alta. Toda la información tiene que pasar por sus manos. El trabajo y la toma de decisiones se ralentizan. Las decisiones en el trabajo no tienen muchas veces sentido si se piensa en términos de empresa, pero sí si se piensa en los objetivos personales. El enfoque suele ser cortoplacista, sin planificación y atropellado. Lo importante son los objetivos personales, no los de la organización. El acoso puede aparecer en algunos casos, las personas molestas sobran, unas personas abandonan por este motivo y otras por la falta de proyección o el ambiente laboral.

El mantenimiento de la situación se basa en dos motivos fundamentales: la confianza y el aparente cumplimiento de los objetivos. La confianza en ellos, lleva que sus superiores no ejerzan el control suficiente, le dejan trabajar por libre y exigen pocas explicaciones; en definitiva buena parte de la culpa la tienen sus superiores que en algunos casos llega incluso a la permisividad de situaciones conocidas tóxicas “es un perro con su gente pero los exprime al máximo”, “bueno, roba un poco, pero mira qué resultados”. Efectivamente, cumple con los objetivos, normalmente con los que le han marcado como prioritarios y cortoplacistas, los cumple a costa de lo que sea. Ese “lo que sea” es lo que terminan siendo auténticos problemas a medio y largo plazo que no dudará en achacar a factores externos o personas del entorno.

¿Cuándo termina la presidencia de la República? Desde mi experiencia, cuando revienta todo. Cuando Manu mete la pata o en este caso la manu en la rendija del ascensor. Se descontrola la situación. Los avisos no suelen ser escuchados. Es triste pero suele ser lo normal.

¿Está todo perdido? ¿Qué hacer? Desde luego que no está todo perdido y sí se pueden hacer cosas. Como digo siempre, lo principal, la prevención. “Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder” Montesquieu. Es responsabilidad del que esté por encima. Si tienes personal a tu cargo, estate atento al clima laboral, es un buen indicador, utiliza al departamento de RRHH o subcontrata estudios bien diseñados con una cierta periodicidad. Mide todos los objetivos y vigila las causas de incumplimiento. Vigila el cumplimiento de los procesos y de la normas éticas de forma seria y no para cubrir el expediente. Utiliza personal independiente o externo para controlar estos procesos. Escucha lo que te cuentan, pero contrastando y depurando la información. Si estas a cargo de alguien que es el Presidente de una República las opciones son limitadas: aprovechar encuestas de clima laboral, auditorías, etc; irte; esperar a que cometa el error y lo destronen. “El poder nunca es estable cuando es ilimitado” Tácito.

El poder es una confianza que otros han depositado en ti para administrar sus recursos, por tanto un deber de gestión con la diligencia de un buen padre de familia. Es administrar con las obligaciones de un propietario, no como si fueras el dueño y señor de haciendas y vidas. Sed diligentes, considerados, optimizad los recursos de la empresa, la empresa es una, no varias enfrentadas. Los trineos son ingobernables si cada perro tira en distintas direcciones. “Cualquier poder que no se basa en la unión, es débil” Jean de la Fontaine. Evitad las repúblicas independientes.


Diego Lias

miércoles, 22 de octubre de 2014

CÓDIGO DE SILENCIO


Enron, Bankia, Gowex, Afinsa, España, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Islandia… De grandes empresas a pequeñas. De países de “primera línea” a países “en desarrollo”. ¿Qué pasa con la gestión y las auditorías? ¿Cómo es posible que no se descubran antes los casos de corrupción, malas prácticas o mala gestión? ¿Cómo se llega a hacer la enorme bola en la que se convierten? Con la nueva normativa penal ¿Cómo pueden los administradores protegerse de que se desarrollen estas prácticas sin su conocimiento?

Empecé a trabajar con la anterior crisis de los 80. De verdad me sorprende escuchar lo escandalizada que está la gente de todo lo que está saliendo en prensa. No hablo de política, hablo del mundo de la empresa. He visto desde pequeños robos a grandes robos, de gente en la base a gente en la cúspide. Malas prácticas, interesadas y en contra de los accionistas. Cosas mal hechas pero que arriba no se querían saber. Cosas mal hechas pero que arriba no se tenían que enterar. Huidas hacia delante que hacía que todo terminara peor que si se hubiera asumido los errores al principio. No continúo. El que no ha visto nada, a todos los niveles, no ha estado en el mundo. No hace tanto, las personas honradas y que decían las cosas eran tildadas de tontas y molestas. No pensemos que las cosas han cambiado. Ahora hay que parecer bueno, ha llegado el puritanismo. Una capa de hipocresía para ocultar la verdad. Vamos a hacer normas para evitar que todo esto vuelva a pasar. Enron 2001, salen las SOX en 2002. Si pasa algo luego… “¡Eh! Yo puse la norma, luego no la han querido aplicar”. Creo que desde el 2001 hemos seguido teniendo escándalos.

Las malas prácticas no pueden llegar lejos si no se tiene colaboradores. El mayor colaborador, EL CÓDIGO DE SILENCIO. “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio” Cicerón.  Muy pocos han sido los que se han atrevido a decir lo que estaba bien y lo que está mal. Claro, ¡como que podías decir algo!, te jugabas el tipo. Verdaderos códigos de silencio, como en las películas policiacas, en los que el que se salía, era castigado. Como mucho, podías ser el “poli” marginado que no aceptaba sobornos. ¿Cobardes? Es fácil decirlo, fulano o mengano deberían haber dicho “no”. Es cierto, deberían haber dicho “no” como Gary Cooper en “Sólo ante el peligro”. ¿Nos hemos asegurado de evitar este clima, poner medidas para controlar que no pasara, hacer que funcionaran de verdad? No todo el mundo es fuerte como Gary Cooper y hay que protegerles.  Somos culpables, aunque hayamos dicho “no”, si no hemos hecho nada para evitar lo que pasaba a nuestro alrededor. Entonces… ¿Quién y cómo debemos fomentar un clima sin malas prácticas?
  • Todos somos los responsables. Cuanto más arriba, más responsable, porque tu poder de actuación es mayor.
  • La selección del personal y su evaluación es una de las claves. Muchos accionistas no son conscientes de la importancia que tienen los valores y la actitud de las personas seleccionadas en la protección de sus intereses. En general nos preocupamos más de la aptitud. Las evaluaciones posteriores son importantes. Hay gente con dos caras, una para mirar para arriba y otra para mirar para abajo. Funcionan por intereses personales. Una buena persona no genera ni consiente malas prácticas.
  • Fomentar la comunicación real en la empresa. El personal en general debe saber porqué se hacen las cosas, ser capaz de pensar, permitírsele hacer preguntas y aportar ideas. Si no se tienen en cuenta, deben explicarse los motivos, para que aprenda y mejore su pensamiento… Generará un clima en el que las malas prácticas tienen un terreno difícil para arraigar al basarse en códigos de silencio. Necesitan el oscurantismo.
  • Procedimientos, controles, métodos de supervisión. Deben ser diseñados para el objetivo que se persigue. Será apoyado su control y funcionamiento por todos los niveles. Los propios accionistas son los que deben exigir el diseño específico de los sistemas. Las normativas generales como las SOX están bien si se implementa y se adaptan para ejercer un control real. Personal externo especializado deberá evaluar el diseño de los procesos, si los accionistas y administradores no se sienten capacitados, y evaluarán su cumplimiento. No deben realizarse para “cubrir el expediente” son para asegurarse de que las cosas se hacen bien y según lo consensuado como correcto. Es bueno que, al menos una vez al año, no sólo veamos cómo se trabaja, sino que se planteen mejoras sobre lo ya implantado. Tomar consciencia de su importancia en todos los niveles, es crucial.
  • El premio y el castigo. Valorad a la gente buena delante de todos. Conseguiréis que estén a gusto con vosotros y será ejemplo de recompensa  para los demás. El castigo, en casos graves o menores reiterados, también es ejemplo. Tiene efecto disuasorio sobre los que pensaran hacer algo mal. La ley tiene a la policía y los jueces para proteger a los justos.

Si queremos cambiar las cosas, dejemos de criticar y decir “se debería hacer…” Pongámonos manos a la obra cada uno en nuestro entorno. Romped los códigos de silencio. Exponed con cabeza vuestras ideas. Siempre en positivo, ofreciéndoos para trabajar y saliendo en ayuda de quien intenta mejorar. Dad ejemplo… No os paréis en la empresa. El acoso, los malos tratos, el aislamiento social… son caras de la misma moneda. “No me preocupan los gritos de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los de sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos” Martin Luther King

Diego Lias

domingo, 5 de octubre de 2014

SUCESIÓN


Felipe VI, Ana Botín, Dimas Gimeno. Nombres aparecidos en prensa en los últimos meses que nos traen una palabra a la mente, SUCESIÓN. Si creéis que esta palabra no tiene nada que ver con vosotros, resto de mortales, es posible que estéis confundidos.

La sucesión de Felipe VI, no necesita comentarios. Dimas Gimeno, es el tercer sobrino por parte de hermana de Isidoro Alvarez, que a su vez era el hijo del primo de Ramón Areces. Ana Botín, hija mayor de seis hermanos, toma el testigo de su padre Emilio Botín, que a su vez lo tomó de su padre del mismo nombre y de una larga saga.  Son ejemplos de sucesiones ordenadas y entendemos que planificadas. Pero la sucesión de mi barbero (Rafael), que pasó el testigo a uno de sus empleados (Miguel) y otros muchos casos que tenemos cada uno en nuestros barrios o en nuestras familias, son también ejemplos de sucesiones ordenadas y planificadas. Según el “Retrato de las PYME de 2014” elaborado por el Ministerio de Industria, casi 1.7 millones de empresas son de un solo trabajador. Con más de uno hasta nueve, son 1.3. Entre ellas podemos encontrar desde las dedicadas a instalaciones eléctricas a bufetes de abogados. No son sólo grandes empresas o reyes los que se plantean las sucesiones. No sólo les afecta a ellos, afecta a los empleados y a las familias. Es más, la sucesión hay que planteársela también en el puesto de trabajo por cuenta ajena, y en más sitios.

Durante el reinado de Isabel la Católica se instauró el “mayorazgo” mediante las Leyes de Toro en 1505, el primogénito lo heredaba todo. Su objetivo fue evitar el fraccionamiento por litigios sucesorios, y mantener el poder económico y militar, consiguiendo que los nuevos proyectos fueran viables, estables y permanentes. Recordemos que la fuerza, o el mostrar fortaleza, era importante en un reino fronterizo en guerras constantes. Las empresas también viven en el mundo fronterizo. Aquí no está en cuestión la herencia, es independiente. La cuestión es quién queda al mando. Una cabeza visible, con formación y fuerza para acometer los nuevos retos, y mostrar una continuidad y estabilidad. Capaz de evitar que la incertidumbre y otros factores devoren al negocio. El tiempo pasa, pero el mundo, no cambia.

Las consecuencias de una sucesión no planificada o que se tuerce, terminan en desastre. Los ejemplos en la Historia son casi los acontecimientos más mencionados, habitualmente referenciados a guerras y épocas de gran inestabilidad. Pero también el arte, en todas sus facetas, ha tratado la sucesión. Hamlet, os recuerdo que está en el género de “Tragedia”, tiene como argumento e hilo conductor la sucesión, con todas las bajezas humanas que giran a su alrededor. Son tan universales y vigentes que ha llegado a nuestros días manteniendo toda su fuerza en los planteamientos. El análisis es infinito, pero quedémonos con algo tan profundo como que: “aquí muere hasta el apuntador” ¡Pobre Dinamarca!

Bajezas humanas, como la sucesión sobrevenida por “Golpe de estado”. Estando tranquilamente sentados en su sillón, algunos reyes se han visto traicionados hasta por sus propios hijos. En algunos casos han llegado al parricidio. En otros casos, y he de decir que en nuestros días es una forma muy común de quitarse de en medio al de arriba, por declararlos incapaces (sin serlo, que puede haber casos legítimos). Podríamos pensar que Juana, la hija de Isabel y Fernando, obtuvo su sobrenombre de “Loca” porque quisieron hacer creer que lo estaba para “quitársela de en medio” ¿quién sabe? Hubo mucho más que locura y sí muchas intrigas e intereses (Castellanos, Aragoneses (su propio padre), Ingleses y Austriacos) Hemos visto en prensa casos de juntas celebradas en un coche por motivos como los mencionados y otros similares. En todos ellos, siempre hay una “justificación” que suele ser de “salva patrias” para obtener el poder. 

Hay muchas cosas que plantearse para planificar la sucesión. Existen empresas que se dedican a hacer planes de sucesión, tenéis libros a vuestra disposición, el Estado ha editado para PYMES, que yo sepa, al menos uno. La preocupación estatal es importante porque es un hecho que es una causa de destrucción de empleo de relevancia. Con los números mencionados antes, si añadimos que en Madrid el 90% de las empresas familiares se hunden con los nietos, parece claro. De todos los factores de la planificación, destacaría la formación y ganas del sucesor. No tiene por qué ser el hijo/a. El caso del Sr. Gimeno es un ejemplo, aunque sí debe ser alguien de total confianza. Desde mi punto de vista, es la piedra angular. Personas poco preparadas, que están al mando o en un puesto relevante, sólo por ser familia, es uno de los muchos errores. La motivación, el que hagas que tu hijo termine al mando del negocio de ventas de tractores, cuando él lo que siempre ha querido es criar caballos, puede ser otro error.

¡Resto de mortales!, asalariados como yo. Las posibilidades de verte metido en una o varias sucesiones, son altísimas (por los números mencionados). ¡Cuidado con los ríos revueltos! Lo fundamental es mantener la calma y no fomentar los “chismorreos”. La estabilidad es básica y será nuestra guía durante el proceso. No sólo no la perjudiqueis, fomentadla, haced fácil la transición, la supervivencia de la empresa depende de ello. Si hay lucha de poder, intentad trabajar para el accionista genérico, buscad lo mejor para él. Procurad que la “guerra” sea entre accionistas y que esté al margen del funcionamiento de la empresa. Conseguir esto, es muy complicado. Es muy fácil que, aunque no lo queráis, os veáis involucrados y en momentos de fuertes tensiones y presiones. Sed éticos y obrad según los intereses generales, no los vuestros, o los de un tercero parcial. Requerirá que os preguntéis constantemente cuando toméis decisiones, porque todos somos humanos y tiramos para nuestro beneficio. Si la empresa se salva y todo sale bien, os sentiréis orgullosos; y si termináis en la calle, también. Sabréis que habéis hecho cuanto estaba en vuestra mano de una forma profesional y ética. Alguno puede que te llame tonto por no haber pensado en ti. En mi opinión, y es sólo mi opinión, el pensar que he pisado y matado sólo para sobrevivir, trabajado para que llegara el final de la empresa o hacer algo ilegal (que en estas situaciones hay tentaciones de este tipo), me haría un desgraciado. No hay nada que valga lo suficiente para ir a la cárcel o perder tu alma. Un amigo me dijo una vez, “mejor en el paro que en la cárcel”. El mundo no se acaba, aunque lo parezca.

Nadie está libre de cambiarse de trabajo, que le cambien, caer enfermo o incluso de morir. Todos podemos ser sucedidos. Vuestras cosas tienen que estar ordenadas en todos los sentidos. Me he encontrado con muchas personas que eran “cuellos de botella” en su empresa. Normalmente se creen imprescindibles de esta manera, con el puesto asegurado. En realidad son una lacra, no lo seáis. Tu valor no está en que nadie más lo sepa hacer, está en que nadie más lo sepa hacer tan bien como tú, que nadie aporte todo lo que tú aportas. Si alguien de mi personal cae enfermo, hay otra persona que lo sabe hacer. Tendrá que tirar de apuntes y será más lenta, pero no nos paramos todos. Sed también ordenados en vuestra vida personal, todos tenemos personas que dependen de nosotros y nuestra responsabilidad con ellos, va más allá de la muerte. Es muy triste ver ciertos casos. Si te importan los tuyos, no querrás que pasen por ello. Ya será bastante el no contar contigo.

Bueno, el que no se hable de las cosas, no quiere decir que no van a pasar. Mucha gente no toma decisiones por miedo y esperan que se soluciones solas. Sé que en este tema, es mucho más común el no pensar en ello y no tomar decisiones porque trata de cuando no estemos, o por jubilación o por cosas peores. Tenemos una gran responsabilidad, como he dicho “más allá de la muerte”. Con la sociedad, por la pérdida de puestos de trabajo; con la empresa, por su supervivencia; con los empleados, porque eres el sustento de su familia; con los accionistas por su inversión; y con nuestra familia, porque les queremos. Tomad decisiones.

Diego Lias












miércoles, 17 de septiembre de 2014

PREGUNTA

¿Habéis pensado alguna vez en las preguntas como tales? Pues ya he hecho una. Toooodo está lleno de preguntas.

Estando mi mujer, mis hijas y mi suegra comiendo un día. Mi hija mayor dijo: “Mamá, lo de la reproducción que nos están explicando lo entiendo. Un espermatozoide de un hombre nada y nada hasta llegar al óvulo de una mujer que está dentro de ella y lo fecunda. Pero lo que no entiendo es ¿Cómo llega el espermatozoide hasta la mujer?”…Segundo de silencio…, mi mujer se atraganta, mi suegra pregunta que a qué clase de colegio llevamos a estas niñas, la pequeña mira a todas sin entender. Mi mujer, recupera la compostura y dice esa frase lapidaria “No te preocupes, que ahora mismo se lo preguntamos a papa” (paradón y balón fuera). Despacho de papa última hora de la mañana “Hola, ¿Qué pasa?”, “Nada, nada que tu hija te quiere hacer una pregunta…” Salvé la situación con un “No te preocupes cariño, que luego cuando llegue, te lo explico” ¡Como para explicar algo así por teléfono y en el despacho! Imaginaros la situación si entra alguien y estoy en medio de la explicación. Inocente de mí…, nada más abrir la puerta, al llegar a casa, estaba con su sonrisita esperando la respuesta. El resto es clasificado.

Desde bebés y sin ni siquiera hablar, ya preguntamos. Hummm ¿Qué será esto? ¿A qué sabrá? Voy a probarlo… ¡Nene! Caca, caca. Eso no se chupa. Paaaco, ya te has dejado en medio (lo que sea) y el niño lo está chupando. ¡Espectacular comienzo en la larga marcha para alcanzar el conocimiento! Necesitamos saber y conocer nuestro entorno. Lo desconocido nos da miedo. Luego, cuando le coges el “gustillo”, empiezas a hacerlo por curiosidad. Pero nunca dejamos atrás las preguntas de seguridad (son nuestras preguntas de agobios que no nos dejan vivir y no llevan a ninguna parte) Hay que pensar más en las de prosperar y hacernos preguntas a nosotros mismos para conocernos mejor.

Rabindranath Tagore dijo: “Hacer preguntas es prueba de que se piensa” Y puestos a pensar la gente se preguntó incluso qué preguntas se tenían qué preguntar, no sólo para alcanzar el conocimiento, sino además, para que fuera el correcto. Y una larga lista de mentes pensantes como Sócrates, Platón, Descartes, Pascal, Kant… han hablado y hablado sobre ello. El Pensamiento Crítico, La Filosofía Natural, El Método Científico, e incluso en nuestros días el Periodismo de Investigación surgen de estos pensamientos. En el mundo de la empresa el máximo exponente de métodos reglados y estructurados para alcanzar la verdad sobre una serie de preguntas, sería La Auditoría. J ¡No te rías! Hoy en día está muy cuestionada porque, en realidad, responde a preguntas distintas de lo que la gente piensa que responde, y porque en todas las profesiones siempre hay alguien que se pone al mundo por montera.

Las preguntas limitan nuestras respuestas, lo vemos con la auditoría ¿Qué te estás perdiendo de lo que no preguntas? Incluso nos permiten mentir en su faceta de “ocultar la verdad”. “Que no lo pregunte, que no lo pregunte. ¡Bien! No lo pregunto”  Y luego viene el “No lo preguntaste”. Antes de hacer una pregunta tienes que preguntarte todas las preguntas (¡Qué trabalenguas!): ¿Qué quieres saber? ¿Por qué debes preguntar? ¿Cómo debes hacerlo? ¿Cuándo debes preguntarlo? ¿Dónde debes preguntar? ¿A quién?

El “Qué” y “Por qué”, que parecen tan obvios, no lo son. Tienen todo que ver con centrar tus objetivos o metas, y nos perdemos mucho en este apartado. Damos muchas vueltas por no tener bien definido lo que buscamos. Párate a pensar, dirige los esfuerzos y serás más efectivo en llegar al conocimiento. John Ray (fundador de la botánica moderna) decía: “Un necio puede hacer en una hora más preguntas que las que un sabio puede contestar en siete años” y Einstein decía: “Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, yo gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, porque una vez supiera la pregunta correcta, podría resolver el problema en menos de cinco minutos” 

“Cómo”, tiene mil maneras. Su base es el poder de las palabras e influye en el tipo de respuesta. Buda dijo: “Existen cuatro maneras de responder preguntas. Hay preguntas que deben ser contestadas en forma categórica (Si/No). Hay preguntas que deben ser respondidas con una respuesta analítica. Hay respuestas que deben ser respondidas con una contrapregunta. Y hay preguntas que no deben ser respondidas” Cómo formulemos la pregunta, nos llevará a un tipo de respuesta. Definitivamente no queremos llegar al último tipo. No es lo mismo decir: ¿Tienes un rato para que veamos porqué han salido las cosas mal? A decir ¿Cuándo tengas un rato me puedes explicar porqué cada vez que haces algo “la cagas”? La respuesta y la predisposición del que responde, me temo que puede cambiar. No sólo preguntamos con preguntas. Las conversaciones, bien llevadas, nos proporcionan mucha información y a veces son más efectivas que una pregunta directa.

“Cuándo”, “Dónde” y “A quién”. Fallar en esto es lo que llamamos una “pregunta inoportuna” y nos reímos mucho cuando viene de un niño, como en el ejemplo, o cuando se hacen chistes, que hay un montón. Pero parece que no lo hemos aprendido todo desde que éramos pequeños y seguimos “liándola”. Una persona hace una entrevista de trabajo, va fenomenal y cuando está despidiéndose suelta “Y… ¿Qué es lo que hace la empresa?” Estas y otras muchas, hacen que todos los días se arruinen proyectos, se pierdan ventas o termines durmiendo en el sofá.

Cuando somos pequeños estamos llenos de preguntas. Pero nos hacemos mayores y parece que lo perdemos poco a poco. El problema es que la rutina nos da sensación de seguridad y mata la curiosidad. En la empresa, la automatización y la estandarización de procesos llevan a la eficiencia, es la rutina de la empresa. Aunque alguien haga una actividad rutinaria, debe conocer y preguntar para desarrollarla bien y entender. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?... Es más, el dar la libertad para hacer estas preguntas, lleva a otro tipo de preguntas como ¿Y si? Este tipo de preguntas son las que pueden optimizar los procedimientos o incluso plantear un cambio total que lleve a una eficiencia superior. Esto en rutinas, no digamos ya en creatividades mayores.

No limitéis la potencia ni la creatividad de vuestra empresa, hijos, amigos… restringiendo las preguntas. No tengáis vergüenza “El que pregunta se muestra como ignorante una vez, el que no pregunta es ignorante toda su vida” (Proverbio Chino). No tengáis miedo: A veces no queremos saber (por ejemplo ir al médico) y cuando no tenemos más remedio, la respuesta puede ser peor. No formuléis vuestras preguntas sin pensar, pues también muestran vuestra inteligencia y prudencia. Las preguntas llevan al conocimiento y el conocimiento es poder. Es poder de ayudar, como un médico, es poder de convencer, es poder de enseñar, es el poder de la verdad, es el poder de… De ser capaces de hacer las cosas bien en beneficio de todos. Preguntar es una actitud y un deber. ¡Pregunta!

Diego Lias








martes, 9 de septiembre de 2014

CONVERSANDO CON LA MIRADA


Cuando eres pequeñito y te enseñan las partes del cuerpo, es muy habitual que te digan al llegar a los ojos“¿Y para que sirveeen? ¿Paraaa? Para veeer, ¡muy bieeen! (con el soniquete típico que le ponemos a los niños como si fueran tontos) Estupendo, dando información parcial. Los ojos no sólo sirven para ver, sirven para hablar, pero de una manera mucho más compleja, porque una mirada puede contenerlo todo. Va más allá de hablar, es emoción y sentimiento contenido en el mensaje. Con los ojos emites y recibes amor, alegría, tristeza, complicidad, ira, frustración, indiferencia, burla, amabilidad… en general todos los sentimientos humanos y además las frases no dichas.

Cuando era un adolescente, me apunté a baloncesto. ¡Cuánto aprendí y lo que me ha servido más tarde! Y nada relacionado con una pelota. Entre otras cosas, me enseñó mucho autocontrol. Era un adolescente con bastante carácter y un gran orgullo (mala combinación). En menos de un año, me mostraron como canalizarlo y utilizarlo para conseguir cosas positivas, fundamentalmente con el amor propio y esfuerzo.  El tigre, aunque controlado, sigue ahí. No es malo, pero lo digo porque en una ocasión, me ocurrió una cosa curiosa. Sucedió durante un partido y no lo he visto nunca más. Me expulsaron sin hacer ni decir nada. Cuando le pregunté al árbitro, me dijo que era por mirarle mal. ¡Cómo le miraría para expulsarme! Me parece que me pasé con la conversación visual. Sin querer vio al tigre. Aunque contenido, se asomó a mi mirada y algún rugido le debió de sugerir (ni os cuento lo que pasaba por mi mente en ese momento)

Se ha estudiado mucho el comportamiento humano relacionándolo con cómo movemos los ojos, dónde miramos, el tamaño de la pupila, etc. Psicólogos como Ralph Exline, antropólogos como Edward Hall o Adam Kendon biólogo y psicólogo experimental, son algunos investigadores. Se han descubierto infinidad de cosas aplicables fuera y dentro de la empresa. Estos descubrimientos se han adaptado a técnicas utilizadas en las reuniones, en negociaciones, en el día a día e incluso y en la selección de personal. Por ejemplo, se descubrió que donde se dirige la mirada, marca los turnos del habla. Cuando escuchas, miras fijamente. Cuando vas a hablar, desvías la mirada justo antes y luego no fijas la mirada en el que escucha, solo ocasionalmente. Cuando vuelves a fijar la mirada, indicas que es su turno. En entrevistas, o incluso negociaciones, si quieres que la otra persona se ponga nerviosa y hable más de la cuenta, alteras el orden. El entrevistado termina, pero se encuentra con que sigue la mirada fija en el. Como el entrevistador no solo no habla, sino que además está mirando fijamente, el entrevistado siente presión sobre continuar hablando. El fijar la vista y callar es la pose del que escucha, por eso, genera una situación incómoda y en muchas ocasiones hace que continúe hablando más de la cuenta.

Si no nos miran, no hablamos. Necesitamos que nos miren para empezar a hablar. Pensad en alguien ante una audiencia, cómo reclama la atención y hasta que el auditorio no mira, no comienza. Donde has nacido, importa. Un americano evita la mirada directa a personas desconocidas en sitios multitudinarios, mientras que un israelita te mira de arriba abajo. Esta situación puede incomodar a ambos porque se interpreta de diferente manera. Las mujeres y las personas más afectivas, miran más que los hombres y las menos afectivas. Las miradas directas nos hacen sentir expuestos y vulnerables. Además tienen muchas veces connotación sexual. Si tus pupilas se dilatan ante un acontecimiento o una visión, demuestra que te llama la atención. Dependiendo del contexto puede indicar mentira, que te gusta lo que ves, etc. Si mantienes poco la mirada, denotas inseguridad. Si lo haces demasiado, eres maleducado e incomodas a los demás…

Son mil cosas a tener en cuenta, muchas en contexto y que requieren un entrenamiento estupendo y una vista de águila cuando, por ejemplo, quieres ver las pupilas a alguien. No podemos controlarlo todo conscientemente. Hay un experimento que me llamó la atención. Se midieron las ondas cerebrales de un grupo de monos. Cuando un hombre les miraba, las ondas se alteraban y además parecían deprimidos. Lo sorprendente es que si el hombre permanecía oculto, el efecto era el mismo cuando les miraba fijamente. ¿Cómo podían saber o sentir que les miraban? Hay muchas cosas que quedan por explicar y estoy convencido la ciencia irá encontrando explicaciones. Hay incluso teorías de que los ojos son una extensión del cerebro al estar tan próximamente ligados y que muestran cómo funciona o reacciona nuestro cerebro, por ejemplo con la dilatación de las pupilas al indicar que algo te gusta.

Intento siempre utilizar la lógica, pero en las miradas, reconozco que muchas explicaciones se me escapan. Cuando no tienes explicaciones puedes caer en otro tipo de teorías folclóricas, como el mal de ojo y cosas por el estilo. Las miradas son tan a menudo tan rápidas que cómo es posible que podamos captar tanto. Os diré mi teoría no científica, me da vergüenza porque soy de ciencias y no me encuentro cómodo con definiciones no palpables:

“La pasión es la iluminación que proyecta nuestra alma a través de la mirada para que sea visible a los demás” Diego Lias (Filósofo de pacotilla)

¿Os habéis fijado en un líder innato, cómo transmite a los demás? Sus ojos “enganchan” con su mirada ¿Habéis visto cuando una mujer se ha enterado de que se ha quedado felizmente embarazada? Su mirada “brilla” con más intensidad por la alegría. ¿Habéis visto la “calidez” de la mirada de compasión de un cooperante en un desastre? ¿Habéis visto las últimas palabras de alguien en su mirada al morir? ¿Habéis sentido el miedo cuando alguien os ha mirado con odio? ¿El vacío con una mirada de indiferencia? ¿El frío con una mirada fulminante?  ¿A que de todas estas situaciones, principalmente recordáis la mirada? No sé cómo, pero una persona sin pasión se vuelve gris y sus ojos no transmiten nada, incluso las drogas vacían la mirada. Mi recomendación es que si queréis establecer una comunicación especial con los demás, viváis la vida con pasión porque proyectareis vuestra alma y seréis capaces de tocar el alma de los demás. Pero hacedlo para el bien, porque también se pueden proyectar los malos sentimientos, como el odio, que es fruto también de una pasión, pero negativa. No proyectéis el lado oscuro, no tocareis el alma de los demás, la estrujaréis.

Poned pasión a la vida de una forma positiva, proyectad todo lo bueno de vuestra alma, tocad y motivad a los demás. Empezad a volver a conversar con la mirada con vuestro marido, esposa, hijos, amigos. No os paréis, seguid, seguid en el trabajo, en la calle... Conversad con la mirada.


Diego Lias






martes, 2 de septiembre de 2014

PEREZA Y VAGOS


Fin de las vacaciones. Vuelta al trabajo, al colegio, a las obligaciones. ¡Qué pereza! Quien diga que no lo ha dicho jamás, miente o es de otro planeta. ¿Somos todos una panda de vagos? Creo que no. Una cosa es la tentación y otra caer en el vicio. Para mí, Pereza es la tentación de hacer el vago y Vago es ser holgazán, poco trabajador, negligente, tediosos, descuidado, flojo, lento…
Cuando mis hijas empezaron a multiplicar, me inventé una historia para que comprendieran que es una multiplicación: Había un hombre que se pasaba todo el día sumando y sumando, y siempre eran las mismas cantidades, porque el producto venía en cajas con las mismas unidades. Se le oía constantemente “Seis mas seis doce, mas seis dieciocho, mas seis veinticuatro, mas…”Había veces que llegaba hasta 3.630.000. Eso suponía una columna de suma de 605.000 números de 6. Harto de perder el tiempo, porque tenía cosas mejores que hacer, y cada día le daba más pereza hacer las sumas, se le ocurrió inventar la multiplicación. Lo que tardaba días enteros en sumar, lo pudo hacer en un minuto. Ahora hacía muchas más cosas en un día y más divertidas que sumar. Probablemente, no se inventó así, ¿quién sabe?, a lo mejor eran cajas de ocho. Cosas como esta, la invención de la rueda y otras por el estilo, estoy convencido de que provienen de una correcta gestión de la pereza, buscando ser más eficiente. En las empresas ocurre mucho cuando se optimizan procesos. ¡Lo que hacemos por no trabajar en cosas que no nos gustan y lo que avanza el mundo por esto! Eso, si lo enfocamos bien. Si lo enfocamos mal, no contaremos las unidades, o lo haremos mal, o se lo “encasquetaremos” a otro, o… Aquí hay casi más imaginación que cuando se enfoca bien ¡Cuánto talento desaprovechado en formas de escurrir el bulto!
Las funciones repetitivas, las que pueden generar conflicto, las que requieren un esfuerzo adicional… son ejemplos normales de tareas que nos pueden producir pereza y que intentamos posponer “para cuando tenga más ganas”, “esté menos cansado”, etc.  En la empresa hay mil cosas que encajan y en la vida cotidiana también. Ordenar todos los expedientes del mes, llamar la atención a alguien, planchar… Ahora se ha puesto de moda llamarlo “Procrastinar”(1) en vez de posponer. Pospones hasta que ya es demasiado tarde, pospones hasta el último minuto. Todo puede acabar en desastre, por no hacerlo o por hacerlo mal, y encima hay que deshacer lo hecho y volverlo a hacer (si se puede). Añade, además, el estrés que genera tener una tarea pendiente. Aunque quieras, no se te va de la cabeza. ¿A que todos nos acordamos, cuando íbamos al cole, de ese domingo en la cama dándole vueltas a algo que no habías hecho y que te pedirían el lunes? Pues nos pasa lo mismo ahora. A lo mejor no te das cuenta, pero ese mal humor que llevas últimamente a cuestas, son las pequeñas cosas varias que no te quitas de en medio.
Mal humor, y cosas peores. La pereza, si no se vence, se convierte en vicio, el de ser vago. El cuerpo te pide no hacer nada, descansar. Cuando estás cansado, es bueno, pero si no es así, si es por pereza, te lo pide el cuerpo para evitar el dolor. ¿Dolor? Sí, de hacer algo que no te apetece. Cuidado porque si te quedas quieto, es como los músculos con una lesión, si no los mueves por dolor, te anquilosas. Cada vez te apetecerá hacer menos y te costará más. Parado no vas a ningún lado ¿verdad? Dejarás de ver mundo y entrarás en una situación de apatía y posiblemente pueda derivar en una depresión por falta de objetivos en tu vida. Esto es llevado al extremo, pero es un peligro real. Hay mucha gente que no le gusta su trabajo. Cada día le cuesta ir a trabajar, están apáticos, cometen errores, no les consideran, su vida es miserable… En realidad han entrado en la rueda que se autoalimenta. Por sí mismos o con ayuda deben salir del círculo vicioso.
Hay veces que el entorno en la empresa, tus jefes directos, los compañeros, pueden incluso llevarte a esas situaciones y convertirte en un vago. Te hacen sentirte sin motivación, objetivos e incentivos, lo cual te lleva a la pereza y a la vagancia. Puede ser muy duro, pero no una excusa para no hacer el trabajo. Haz bien tu trabajo, el que los demás hagan cosas mal, no es excusa para que tu las hagas. Tu autoestima, tu honor y el ir con la cabeza alta, vale más que ellos. Aunque no va con el tema, no puedo dejar pasar este comentario, si soy un directivo que permite estas situaciones, debería pensar en mi futuro y en el de la empresa. Como siga así, no tendré ni futuro, ni habrá empresa. O reflexiono y cambio, o terminaré con gente sin orgullo que se han convertido en vagos, y además, enfrentado a una competencia que tiene a los que fueron los mejores de mi empresa.
Cuando me convierto en un vago, soy perjudicial para los demás, por eso es de justicia que deje de serlo. Robo a la empresa y a mis compañeros porque tienen que asumir mis tareas inacabadas o mal hechas. En casa, seguro que tenemos que hacer también algo que alguien no ha hecho. Igual que el buen ejemplo, el mal ejemplo se expande y puedo contagiar a mis compañeros “Si él no lo hace ¿Por qué tengo que hacerlo yo?”. Un buen jefe será capaz de darse cuenta, entender que es lo que sucede, las causas (analizándose incluso él y la empresa), reconducirlas y en casos extremos, despedirme porque soy una persona “toxica”, por justicia hacia los demás y por productividad. Las repercusiones de mi comportamiento, e incluso de mi despido, pueden ser devastadoras en mis relaciones con mi familia y amigos.
El ser vago, como he dicho, es un vicio. Los vicios parecen buenos al principio, pero son malos (hemos hecho un repaso de las consecuencias). No hay que cogeeeerlos, que luego es muy difícil dejaaaarlos. La receta que hemos oído siempre, no es fácil y está simplificada: Contra pereza, diligencia. La completa es: contra Pereza, Diligencia, y Constancia, y Control, y Coraje, y Decisión, y Esfuerzo, y Fortaleza, y Hábito, y Justicia, y Madurez, y Superación, y Orden, y Perseverancia, y Responsabilidad, y Sacrificio, y Voluntad, y…

Os doy otra receta, pero esta para vagos, lo de antes suena complicado: Piensa que la mayoría de las cosas que te dan pereza, son como la vergüenza, cuesta arrancar, pero en menos de 10 minutos las has superado (una llamada de teléfono, por ejemplo). El control de tu percepción, es la única barrera. No son montañas, son montículos. Empieza a andar sin pensar que andas, disfrutando del paisaje y lo superarás todo. Hazlo fácil, ve al siguiente montículo y al siguiente, pero siempre sabiendo en qué dirección vas. Disfruta y siéntete orgulloso de cada montículo conquistado. Cuanto más andes, menos te costará andar, serás más fuerte. Se eficiente para que no se te haga eterno el camino, no andes dando vueltas sin ir a ningún lado, te terminarás sentando. A veces, hay obstáculos que salvar, o posibilidades de acortar, se ingenioso para acortar y no perder más tiempo del necesario. Evalúa bien los obstáculos, a veces por mucho que lo intentemos fallamos al sortear el obstáculo. Obstinarse o el fracaso te puede dejar parado, busca otros caminos para llegar si fuera necesario. Mira atrás cuando descanses. Fíjate en todo lo que has recorrido porque venciste la pereza y te pusiste a andar. ¡Ya has descansado! ¡Eeeeeeh! Que si no vences la pereza, no empiezas a andar y te pierdes todo lo que te espera en el camino. ¡Arriba perezoso! ¡Hoy es un nuevo día y me voy a comer el mundo! ¿Quién dijo pereza?
Diego Lias

 (1)    Información para los aficionados a los “palabros”: Procrastinar proviene del latín “procrastinare”, la utilizan más los de habla inglesa porque queda muy culto. Las palabras de origen latino son muy cultas en inglés “procrastinate”. Como ahora importamos lo que viene del habla inglesa (queda también más culto)… vuelta completa, ya que esta palabra sí existe en español pero no se utilizaba. Así somos cultos al cuadrado. Recomiendo utilizar “posponer” si queremos que todos nos entendamos, salvo que quieras dejar al otro “ojiplático” diciendo que sí, como si lo entendiera.

martes, 19 de agosto de 2014

UTOPIA

La Real Academia de la Lengua define utopía como “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación” En las empresas, y sobre todo los financieros, estamos muy acostumbrados a elaborar planes, proyectos, presupuestos… En definitiva metas a alcanzar. Cuando un “Business Plan” (palabro para llamar al Plan de Negocio de toda la vida) no es creíble, el banco, el comprador, etc., no te “compran” el proyecto. No confían que pueda ser realizable. Se convierte en una Utopía. La credibilidad de nuestros objetivos consigue apoyos, si no es creíble, no solo no te apoyan, sino que se ríen y corre la voz de que no tienes los pies en el suelo. No penséis que sólo ocurre en la empresa, ocurre en la vida cotidiana. Todos nos hemos encontrado con gente con grandes proyectos inalcanzables, cada vez que lo vuelves a ver, tiene nuevos pero los anteriores no los realizaron. Muchas veces, somos nosotros mismos.


El termino Utopía proviene de un libro que escribió Tomás Moro “Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía” en 1.516 en el que se describe una sociedad ideal (para el autor) desde el punto de vista filosófico, político, económico, moral…En realidad, era una crítica a la sociedad de su tiempo, con problemas no muy diferentes a las actuales (hablamos del Renacimiento, cuando surgen las tendencias humanistas). A lo largo de la historia, sin este nombre, pero si con este concepto, se ha escrito mucho. Platón con “La Republica” o incluso el mito de “Sangri-La” que apareció en la novela de “Horizontes perdidos” de 1.933, muestran sociedades idílicas, la última, incluso incluye la inmortalidad. No hablaremos de todos los aspectos de hacer un modelo irreal en el que interviene una crítica de la sociedad existente, una valoración, una orientación (en función de la ideología del autor) y una esperanza de poder soñar con mundos mejores. Nos meteríamos en un buen charco.

El concepto de Utopía como objetivo inalcanzable, de momento, es más que suficiente. ¡Qué difícil equilibrio el fijar nuestras metas! ¿Metas realizables o metas inalcanzables? Pues en mi opinión, un poco de todo.

Las metas alcanzables, son fundamentales. Hacen que avancemos paso a paso, ganemos confianza. Hacen que nos sintamos orgullosos e intentemos hacer lo siguiente igual o mejor. Como he comentado, el poner objetivos creíbles y alcanzables, y que además los cumplamos, consigue que el resto de la gente nos vea como personas fiables, de compromiso, de honor, que lo que proponemos y decimos que haremos, lo cumplimos. Nos hace predecibles y por tanto de confianza (desconfiamos de lo impredecible). Es muy posible que, con este tipo de objetivos, tengas un relativo éxito en la vida, siempre y cuando te esfuerces para conseguirlos. El que marques objetivos alcanzables, no hace que los alcances, sólo el esfuerzo y la adaptación al entorno, hará que lo consigas.

Los objetivos que se ven inalcanzables, son también importantes. Las grandes hazañas se han conseguido con objetivos que todo el mundo creía inalcanzables. Tengo un grupo de amigas que ha empezado un proyecto importante. Me han pedido que les eche una mano precisamente con la parte de objetivos y su desarrollo. Las ideas las tenían muy claras, sólo necesitaban un poco de orientación. Tienen tres objetivos, uno es de los alcanzables y en los otros dos hay una diferencia. Uno es utópico a corto plazo, es posible realizarlo pero necesita planificación con objetivos más cortos y en un periodo de tiempo más dilatado. El otro es el típico utópico, porque tiene muchos obstáculos que vencer, normalmente insalvables. Estuve a punto de decirlo, pero se me pasó por la cabeza el que yo no quería que fuera el primer obstáculo en su camino para que lo consiguieran. Podía ser algo importante si se conseguía hacer. Hay varios factores que hacen que se consiga un objetivo utópico. Primero una voluntad férrea (que las dificultades no te desanimen), mucha suerte (que la tienes que buscar, no viene sola, si me queréis entender), utilización óptima de todos los medios que tienes a tu alcance, gran imaginación (para que los medios y las oportunidades surjan de donde no los hay), si puedes conseguir apoyos, mejor… ¿Sabéis? Creo que lo conseguirán, porque tienen todos estos factores. Un poquito de suerte y …

Por último, la utopía del mundo idílico. Tengo lectores que me dicen que lo que escribo está muy bien, pero que es utópico. Estoy convencido que el mundo tendrá siempre cosas malas. Por ejemplo, no creo que se pueda terminar con las guerras, con el hambre, etc. ¿Cómo? Si nosotros mismos fallamos al llevar la guerra a nuestro entorno. No tenemos el poder de hacer una guerra, pero generamos situaciones de conflicto, hacemos la vida difícil a los demás, los matamos moralmente, a veces incluso sentimos el odio. No somos seres perfectos y cometemos muchos errores. No somos perfectos ni lo llegaremos a ser nunca, la perfección es la utopía inalcanzable. Pero si no intentas mejorar cada día, si no te esfuerzas por superarte cada día, cada día estará más lejos, cada día harás que el mundo sea un poco peor. Incluso en el mundo de la empresa, el mejorar no tiene fin, siempre hay cosas en las que lo podemos hacer mejor, en las que podemos superarnos. No solo a la competencia, a nosotros mismos. No mejorar constantemente en una empresa lleva a su muerte, normalmente a largo plazo, pero con lo rápido que van las cosas, a veces, a corto plazo.

Nunca alcanzaremos la perfección, pero yo prefiero seguir caminando en dirección a Utopia hasta que me caiga muerto, porque el camino lo he empezado donde otros cayeron abriéndolo, y espero que otros lo empiecen donde yo caiga. El mundo avanza porque caminamos en busca de Utopía.

Diego Lias








martes, 5 de agosto de 2014

IRA

¡Vacaciones de verano! ¡Todos los problemas se quedan en la oficina! Puede que no. La mayor parte de las separaciones se producen después del verano.  ¿Influyen nuestras frustraciones del trabajo en las relaciones durante el verano? Regreso de vacaciones. “Se te abren las carnes” otra vez los problemas. ¿Nos sentimos más irascibles? Las frustraciones generan ira, es inevitable. Algunas reflexiones para conocernos mejor y controlar la ira, ahora que tenemos un poco más de tiempo. A ver si este año volvemos un poco más alegres y lo que aprendamos nos sirve para todo el año en casa y en la oficina.

¡Tres letras y lo complicado que es, Ira! Te pones a pensar y no terminas, claro que es tan importante en las relaciones humanas que ha sido tratado por todas las grandes religiones, filósofos, científicos, psicólogos, el cine…
  • Las religiones coinciden en que es una lacra, la Cristiana que es uno de los 7 pecados capitales, la Musulmana un defecto imperdonable, el Hinduismo que nos genera infelicidad, el Budismo que nos trae la miseria más que la paz…
  • Seneca: una pasión agitada, desenfrenada, basada en el resentimiento y en la sed de sangre, y cuyo último propósito es la venganza. La ira no obedece a la razón. Contra la ira, dilación. Confucio: Si te enfadas, piensa en las consecuencias. El que domina su cólera domina su peor enemigo… en definitiva, en general, un gran defecto.
  • Científicos de Harvard: los arranques de ira casi quintuplican las posibilidades de una persona de sufrir un ataque al corazón y aumenta considerablemente su riesgo de padecer un derrame cerebral y otros problemas cardiovasculares. Marcus Mund y Kristin Mitte, de la Universidad de Jena, en Alemania: los pacientes que reprimen la ira, la ansiedad y otras emociones negativas, suelen tener el pulso acelerado, lo que puede originar una gran cantidad de enfermedades, desde insuficiencia coronaria hasta problemas renales o incluso cáncer…
  • Psicólogos, algunos como Sue Parker Hall llegan a asegurar que es buena como acto primario de defensa, claro que a la “mala” la llaman de otra forma: “Rabia”, en el sentido de "la incapacidad de procesar las emociones o experiencias de la vida"…Traducido a Roman Paladino, que si las emociones o experiencias de la vida te superan, te cortocircuitas, o como dicen mis hijas: “te rayas”.
  • La Guerra de las Galaxias tiene entre sus temas centrales el control de la ira por parte del Caballero Jedi. La ira lleva al odio, al reverso tenebroso de La Fuerza. Dicho de otra forma, que te vuelves malo malote.

Vamos, que si sufres de ira estás condenado, no das una a derechas y encima te vas a morir, y como estás condenado, vas encima al infierno. Pues sí, y no es para tomárselo a risa. La ira en casos extremos es la causante de muchas muertes, entre otras, las de “violencia de género”. Los programas de reinserción de reclusos giran principalmente en torno a su control. En el aspecto más duro, disminuye la capacidad para procesar información, elimina el control cognitivo de la conducta, hace perder la objetividad, la consideración, la empatía… y lleva a hacer daño a otros o a uno mismo. La Ira es una reacción ante la frustración por no conseguir lo que quieres o que la gente piense como tu (porque estas en posesión de la verdad) y el miedo que produce el no controlar la situación.  Los casos extremos no son frecuentes, gracias a Dios, pero ocurren. A mi amigo Felix lo mataron de un tiro en la cabeza. Sí, aquí en España, porque descubrió que un empleado robaba y le dio la oportunidad de reponer lo robado e irse. En vez de eso, el empleado, en respuesta a su frustración por no conseguir lo que quería, o perder su “chollo”, decidió matar a mi amigo (el miedo lleva a la ira, la ira al odio y el odio al lado oscuro). Casos extremos, puede. Pero lo he visto de cerca.

A menor escala que lo anterior, nos ocurre a todos, porque aunque no seas una persona agresiva, puedes tener algún episodio de ira agresiva o pasiva.

La agresiva es la más conocida, pero la pasiva, la gran desconocida, es para tenerla en cuenta. Cuando nos comemos la ira sin resolverla, parece que no la exteriorizamos. No es así, en realidad no la eliminamos, sale por otro lado. Hay dos grupos de comportamientos, que no son estancos (Cuando dañamos a alguien, nos dañamos a nosotros mismos y cuando nos dañamos nosotros, dañamos a los que nos quieren):
  • Que dañan a los demás principalmente: te hace Reservado (críticas a los demás, despreciando a la gente, te quejas por detrás…). Manipulador (hacemos que otros produzcan la agresión, física o verbal, pero quedándonos al margen, chantaje emocional, sabotear las relaciones…) Obsesivo (excesivamente limpio, ordenado, control de las cosas, exigir que todos los trabajos sean hechos a la perfección, demasiado tiempo dedicado a algo, demasiadas dietas o comer compulsivamente…) Ineficaz o falto de pasión (indiferencia, culpar a otros del fracaso, disminuimos nuestro rendimiento, nos enfadamos por cosas pequeñas y no prestamos atención a las importantes, dormir demasiado, impotencia  o inapetencia sexual).
  • Que nos dañan a nosotros principalmente: nos sentimos Culpables. Nos enfocamos en el sacrificio personal (hacernos la víctima, sufrir pero negándonos a que nos ayuden…). Nos volvemos evasivos (dar la espalda en una crisis, evitar los conflictos, no responder a las discusiones...)
La agresiva, puede no ir dirigida contra el objeto que la provocó, para no enfrentarse con lo que de verdad lo provocó. Pueden provocar que nuestra ira no se descargue sobre los culpables, sino sobre inocentes como nuestra familia o un empleado.

Puede provenir de fracasos y frustraciones que queremos darle una explicación y que pueden no tenerla o que no sea satisfactoria. Son cosas que suceden sin que podamos hacer nada por evitarlas la mayor parte de las veces. La muerte de un ser querido, una ruptura sentimental, ser víctima de abusos u otras injusticias en las que los culpables es muy posibles que nunca sean castigados… solo queda el asumirlas y seguir para adelante, por ti y por los demás.

Has visto los síntomas y consecuencias, si ves a alguien invadido por la ira, procura evitarlo hasta que se calme y sobre todo no arrojes leña al fuego, porque se descontrolará más. También hay gente que “pincha” a personas esperando obtener una reacción de ira de la otra persona para que pierda el control, quede mal y se perjudique a sí mismo (la película “Algunos hombres buenos”, o casos de “moving” son algunos ejemplos)

¡Me he visto reflejado en algo de lo que he leído! ¿Qué hago? Comprenderte e identificar cuando surge la ira, ha sido el primer paso. Ver que tienes esas deficiencias. Ya has recorrido el camino más importante. Acéptate como eres, pero empieza a mejorar.  Pregúntate ¿Por qué estoy enojado o molesto? Descubrirás que lo que te ha enojado normalmente es una tontería (Un cometario tonto, una espera,…) Sigue preguntando hasta llegar al problema. ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Ignorarlo y que nos reviente la cabeza o el corazón por la presión, o acabemos con una depresión? Analizad con franqueza los problemas, ved las soluciones si las hay, pero asumid que hay cosas que no somos capaces de controlar o entender, o que hay personas a las que podemos no entender o controlar. 

Utiliza el Auto-control, pero sin guardar la ira. Si no la soltamos, nuestra ira se incrementará, se volverá hacia el interior y hemos visto las consecuencias, incluso físicas. En cuanto nos demos cuenta que la ira surge, hay que tranquilizarse, reflexiona sobre la situación “cuenta hasta diez” y continúa. Si no lo puedes controlar, márchate hasta que puedas. No dejes nada del pasado sin resolver porque te perseguirá siempre. Se constructivo. Escucha a la otra persona, todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión. Cambia tu estilo de vida: ejercicio físico, ejercicios de relajación, evita el consumo excesivo de excitantes o bebidas alcohólicas… Modifica tu entorno: Asume situaciones tontas que te generan estrés (trayectos de coche, los 5 primeros minutos después de volver del trabajo…), busca tiempo libre para relajarte y desconectar antes de afrontar lo siguiente. Aprende a expresar tus sentimientos, desahógate, con tu familia, amigos o de forma creativa, mediante la pintura, la escritura, la música...Ten cuidado con las palabras "nunca" o "siempre" (nunca haces esto o siempre estas con esto). Recurre al humor, pero sin ser sarcástico y sin herir. Recuerda que enojarse no va a solucionar nada, no hará que te sientas mejor y sí peor. La lógica vence a la ira, porque la ira, incluso cuando es justificada, puede volverse rápidamente irracional…

Mil cosas a tener en cuenta, solo unas pinceladas y es mi artículo más largo, perdonad. Disfrutad de las vacaciones en paz y sosiego. Retomad el trabajo a la vuelta con ilusión y tranquilidad. Por vuestro bien y el de los demás. Merece la pena.

Diego Lias