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martes, 19 de agosto de 2014

UTOPIA

La Real Academia de la Lengua define utopía como “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación” En las empresas, y sobre todo los financieros, estamos muy acostumbrados a elaborar planes, proyectos, presupuestos… En definitiva metas a alcanzar. Cuando un “Business Plan” (palabro para llamar al Plan de Negocio de toda la vida) no es creíble, el banco, el comprador, etc., no te “compran” el proyecto. No confían que pueda ser realizable. Se convierte en una Utopía. La credibilidad de nuestros objetivos consigue apoyos, si no es creíble, no solo no te apoyan, sino que se ríen y corre la voz de que no tienes los pies en el suelo. No penséis que sólo ocurre en la empresa, ocurre en la vida cotidiana. Todos nos hemos encontrado con gente con grandes proyectos inalcanzables, cada vez que lo vuelves a ver, tiene nuevos pero los anteriores no los realizaron. Muchas veces, somos nosotros mismos.


El termino Utopía proviene de un libro que escribió Tomás Moro “Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía” en 1.516 en el que se describe una sociedad ideal (para el autor) desde el punto de vista filosófico, político, económico, moral…En realidad, era una crítica a la sociedad de su tiempo, con problemas no muy diferentes a las actuales (hablamos del Renacimiento, cuando surgen las tendencias humanistas). A lo largo de la historia, sin este nombre, pero si con este concepto, se ha escrito mucho. Platón con “La Republica” o incluso el mito de “Sangri-La” que apareció en la novela de “Horizontes perdidos” de 1.933, muestran sociedades idílicas, la última, incluso incluye la inmortalidad. No hablaremos de todos los aspectos de hacer un modelo irreal en el que interviene una crítica de la sociedad existente, una valoración, una orientación (en función de la ideología del autor) y una esperanza de poder soñar con mundos mejores. Nos meteríamos en un buen charco.

El concepto de Utopía como objetivo inalcanzable, de momento, es más que suficiente. ¡Qué difícil equilibrio el fijar nuestras metas! ¿Metas realizables o metas inalcanzables? Pues en mi opinión, un poco de todo.

Las metas alcanzables, son fundamentales. Hacen que avancemos paso a paso, ganemos confianza. Hacen que nos sintamos orgullosos e intentemos hacer lo siguiente igual o mejor. Como he comentado, el poner objetivos creíbles y alcanzables, y que además los cumplamos, consigue que el resto de la gente nos vea como personas fiables, de compromiso, de honor, que lo que proponemos y decimos que haremos, lo cumplimos. Nos hace predecibles y por tanto de confianza (desconfiamos de lo impredecible). Es muy posible que, con este tipo de objetivos, tengas un relativo éxito en la vida, siempre y cuando te esfuerces para conseguirlos. El que marques objetivos alcanzables, no hace que los alcances, sólo el esfuerzo y la adaptación al entorno, hará que lo consigas.

Los objetivos que se ven inalcanzables, son también importantes. Las grandes hazañas se han conseguido con objetivos que todo el mundo creía inalcanzables. Tengo un grupo de amigas que ha empezado un proyecto importante. Me han pedido que les eche una mano precisamente con la parte de objetivos y su desarrollo. Las ideas las tenían muy claras, sólo necesitaban un poco de orientación. Tienen tres objetivos, uno es de los alcanzables y en los otros dos hay una diferencia. Uno es utópico a corto plazo, es posible realizarlo pero necesita planificación con objetivos más cortos y en un periodo de tiempo más dilatado. El otro es el típico utópico, porque tiene muchos obstáculos que vencer, normalmente insalvables. Estuve a punto de decirlo, pero se me pasó por la cabeza el que yo no quería que fuera el primer obstáculo en su camino para que lo consiguieran. Podía ser algo importante si se conseguía hacer. Hay varios factores que hacen que se consiga un objetivo utópico. Primero una voluntad férrea (que las dificultades no te desanimen), mucha suerte (que la tienes que buscar, no viene sola, si me queréis entender), utilización óptima de todos los medios que tienes a tu alcance, gran imaginación (para que los medios y las oportunidades surjan de donde no los hay), si puedes conseguir apoyos, mejor… ¿Sabéis? Creo que lo conseguirán, porque tienen todos estos factores. Un poquito de suerte y …

Por último, la utopía del mundo idílico. Tengo lectores que me dicen que lo que escribo está muy bien, pero que es utópico. Estoy convencido que el mundo tendrá siempre cosas malas. Por ejemplo, no creo que se pueda terminar con las guerras, con el hambre, etc. ¿Cómo? Si nosotros mismos fallamos al llevar la guerra a nuestro entorno. No tenemos el poder de hacer una guerra, pero generamos situaciones de conflicto, hacemos la vida difícil a los demás, los matamos moralmente, a veces incluso sentimos el odio. No somos seres perfectos y cometemos muchos errores. No somos perfectos ni lo llegaremos a ser nunca, la perfección es la utopía inalcanzable. Pero si no intentas mejorar cada día, si no te esfuerzas por superarte cada día, cada día estará más lejos, cada día harás que el mundo sea un poco peor. Incluso en el mundo de la empresa, el mejorar no tiene fin, siempre hay cosas en las que lo podemos hacer mejor, en las que podemos superarnos. No solo a la competencia, a nosotros mismos. No mejorar constantemente en una empresa lleva a su muerte, normalmente a largo plazo, pero con lo rápido que van las cosas, a veces, a corto plazo.

Nunca alcanzaremos la perfección, pero yo prefiero seguir caminando en dirección a Utopia hasta que me caiga muerto, porque el camino lo he empezado donde otros cayeron abriéndolo, y espero que otros lo empiecen donde yo caiga. El mundo avanza porque caminamos en busca de Utopía.

Diego Lias








lunes, 11 de agosto de 2014

EJEMPLO


Marta es una niña de 5 años a la que le gusta jugar con su osito de peluche, le pone inyecciones, le toma la temperatura y le da su jarabe mientras dice “tranquilo, te vas a poner bueno”. Isabel su amiga también tiene su osito, pero la tiene muy disgustada, se porta mal constantemente, siempre le tiene que regañar en sus juegos. Muchas veces le castiga y le dice cosas como “Eres un oso malo, nunca haces nada bien. Como sigas así te castigo o te pego”. Marta e Isabel son niñas que imitan lo que ven. Juegan y aprenden con lo que hacen sus referentes y ejemplos (padres, hermanos, abuelos, profesores). Morris West decía que “el ejemplo es la lección que todos los hombres pueden leer”, llega a cualquiera. No hace falta ser listo o tonto, culto o iletrado, pobre o rico, joven o mayor…todos lo captamos enseguida. Tampoco hace falta que seamos niños para que los demás nos influyan con su ejemplo o ser padres para influir sobre los demás.

Te asomas a los medios de comunicación y todos los días hay algún mal ejemplo. Algunos llevan años, lo que pasa es que no se sabía a nivel general. Casos de corrupción siempre los habrá, pero si vivimos entre malos ejemplos, es más fácil que pase a ser lo normal y no lo anecdótico. Empecé a trabajar hace 20 años, he visto muchas empresas e instituciones públicas. He visto empresas en las que departamentos enteros robaban, incluso ya no distinguían que fuera incorrecto, había pasado a ser algo normal. El que el jefe robara, había hecho aceptable que robaran casi todos, “si él lo hace, yo no voy a ser tan tonto como para no aprovecharme”. Como el jefe lo hacía, cuando veía que las personas a su mando lo hacían, ¿con qué autoridad moral les decía que no lo hicieran? La corrupción y el mal ejemplo se extendía y los que eran honrados, por miedo, permanecían callados o haciendo lo que debían pero arrinconados por hacerlo. He visto reírse a funcionarios de compañeros que hacían su trabajo, los “pringaos” como ellos les llamaban, mientras ellos se largaban a “escaquearse”. El no hacer lo que se debe hacer, es también un mal ejemplo y otra forma de robar. También lo he visto en la empresa privada. Me hace gracia ver a gente criticar a unos o a otros cuando ellos mismos de una forma o de otra también lo hacen ¿con qué autoridad moral criticamos a veces?

Parece que sólo se ven malos ejemplos, pero no es cierto. El mundo está lleno de buenos ejemplos. ¿No será que lo malo parece ser más visible, o nos lo enseñan más porque vende más? Me gustaría deciros que la sociedad premia los buenos ejemplos, de verdad que me gustaría. En cierto modo lo hace, pero es tantas veces discutible… Hay empresarios del año, políticos a los que ponen su nombre a una calle o que han sido “Hijos predilectos” de algún sitio, que terminan con juicios o escándalos. En el deporte, ganadores de medallas de oro o de Tours despojados de sus títulos por hacer “trampa”. No es que no fueran ejemplo en su momento, la realidad es que nos han defraudado porque su fachada era mentira y detrás, lo que había no era real. Los buenos ejemplos son miles de cosas que nos rodean y que hay que fijarse un poco para verlos, pero ocurren todos los días. Os dejo un video sobre gente haciendo cosas buenas por los demás, en cadena. Hay muchos videos de este estilo en internet, pero suelen ser de los que uno hace a otro algo bueno y este al siguiente, siguiendo la cadena. Éste, aunque parezca similar, no lo es. Tiene una diferencia importante. En este alguien hace algo bien, otro lo ve y le motiva para hacer el bien a otra persona, y todos son pequeñas cosas. Pinchar: Cosas pequeñas ejemplares que motivan a otros

Hay gente incluso que su vida entera ha sido un ejemplo. Cuando se les reconoce, aunque les pueda gustar, coinciden en que el reconocimiento no es lo que motivó su vida, ni jamás esperaron dicho reconocimiento. El buen ejemplo se transmite, no por dar buen ejemplo en sí, sino por hacer lo que se considera que es correcto, honorable. El que sea visible y se convierta en ejemplo a seguir, es una consecuencia.

Cuando algo es importante, la gente habla sobre ello. Confucio “Pobre de aquel cuyas palabras sean mejores que sus actos". Aristóteles al hablar del “Ethos” en su discurso, venía a decir que no es lo importante lo que se diga, lo que da credibilidad al discurso es de quien provenga (si su vida ha sido ejemplar o no). Albert Einstein “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, sino la única manera”. En las diferentes teorías del liderazgo actual, es una constante como fuente de motivación… Quizás hablar de ejemplo sea importante.

El ejemplo es una forma muy poderosa de transmitir valores y educar, positivos o negativos. Los que presencian el ejemplo se inclinarán a imitarlo. Si el ambiente premia un tipo de ejemplo y castiga otro, se reforzará al que premia y retraerá el que se castiga. Si premia socialmente al que va a “escaquearse” y castiga al que trabaja al discriminarle, pocos trabajarán. Por el contrario, si se premia el esfuerzo (pongamos el ejemplo de Nadal en el deporte,  ganador de tantos torneos a pesar de todas las lesiones) hará que la gente vea el  esfuerzo como algo a imitar para conseguir el éxito.

El ejemplo positivo es tan poderoso que cuando alguien lo presencia y está haciendo algo negativo, genera un sentimiento insoportable que le hace retirarse o cambiar, avergüenza al que lo ha hecho mal.

El ejemplo es un arma poderosa cuando lideras un equipo, es lo que faculta moralmente al líder a pedir que se hagan las cosas, aumenta el respeto, el compromiso, el aprendizaje, el rendimiento…

El ejemplo no sólo transmite una idea sobre ti, la transmite sobre el grupo al que perteneces o en el que te encasillan los demás. Si estás dando ejemplo, la gente tiende a generalizar y decir “Es que los políticos; jóvenes; hombres; mujeres; los de esta empresa o aquella; los de esta nación o aquella; ésta o aquella religión, los que llevan los calcetines de lunares… son…(pon cualidades buenas o malas)”. Aquellos que vean lo que haces, asumirán que lo hace el grupo al que perteneces. Tan poderoso como que la imagen que das como empleado, es la que transmites sobre tu empresa, o la que das en el extranjero, es la que transmites sobre los Españoles.

Todos somos ejemplo para alguien. ¿De qué tipo de valores quieres ser ejemplo? Está en tus manos con cada acción que realizas cada día. Las pequeñas y las grandes. Todo el mundo nos mira, nos observa y toma nota, aunque pienses que no. Eres el responsable de lo que transmites, no solo de ti, sino del grupo al que perteneces. Eres responsable de si influyes de forma positiva o negativa sobre los demás. Eres responsable de premiar o rechazar los buenos y los malos ejemplos…

Seamos todos BUEN ejemplo.

Diego Lias





jueves, 31 de julio de 2014

COMPROMISO / ENGAGEMENT

Siempre me han llamado la atención los conflictos bélicos. No porque me guste la guerra, si no porque crea situaciones límite de comportamientos. Las conclusiones pueden ser más evidentes. Hace poco vi dos documentales. Uno sobre un miembro de las fuerzas especiales rusas. En un combate, al caer una granada entre sus camaradas, se tiró sobre ella salvando a sus compañeros, él murió. En el otro, un soldado americano al que se le había concedido la Medalla de Honor del Congreso (máxima condecoración) por traer a lugar seguro a sus compañeros. Fueron él y otro compañero en un todoterreno. Atravesaron varias veces las líneas enemigas, bajo fuego enemigo directo y constante para traerlos de vuelta. Le preguntaron si no pensó que podían matarle y contestó que estaba seguro de que moriría cuando lo hizo, de hecho le extrañó salir vivo. Cuando el reportero le preguntó que entonces por qué lo había hecho, el contesto: “Nadie hacia nada al respecto, alguien tenía que hacerlo”. Los oficiales al mando de la misión fueron expedientados. Este tipo de acciones se premian con medallas. Al imponerlas se dicen frases del estilo “…por su acción, más allá del deber..”

Cuando a un combatiente se le pregunta que porqué arriesga su vida, más allá de lo que se espera de él, siempre es por sus compañeros. No están pensando ni en Patria, ni en Justicia, ni medallas, ni… piensan en sus compañeros. Esto es la “Camaradería”, un ambiente creado por la proximidad compartida de la muerte y que une con vínculos de hermandad. ¿Qué mayor compromiso?

“Engagement”: término de moda traducible directamente a compromiso o implicación, utilizado en el ámbito de las relaciones laborales. Otro “palabro” para decir si un trabajador realiza “…acciones , más allá del deber…” ¿Os suena?

El lunes salió en un conocido diario económico un artículo con el título “El 60% de los españoles tienen el talento dormido” se basa en un par de estudios, uno local en España y otro mundial, que coinciden en las cifras sobre el bajo compromiso y lo poco que utilizan su potencial los profesionales. Soluciones propuestas: encuestas para medir el compromiso, estrategias de liderazgo con los responsables, objetivos de compromiso… Como ha causado un gran revuelo, han surgido otros artículos, de especialistas en RRHH y liderazgo, en los que llaman la atención sobre cómo se está pidiendo compromiso sin nada a cambio por parte de las empresas. Sus soluciones: buscan más la motivación del trabajador con dinero, proyecto, desarrollo profesional… A mí me ha dado miedo, nada más leer el primer artículo, que algún “iluminado” recién salido de “West Point”, sin haber pisado las “trincheras” saque conclusiones del estilo “…es que son una panda de vagos que no se implican. ¡Con las listas del paro que hay!”. Y otra reflexión: si los profesores suspenden al 60% ¿Quiénes son malos, los alumnos o los profesores?

El que se conciencie para hacer cosas de liderazgo, con objetivos, etc, es estupendo, ayuda. Pero en el ejemplo hemos visto que el soldado, al ver la incapacidad de sus jefes actuó “Más allá del deber”, luego no depende sólo de una buena dirección directa. El que se pague bien y tengan proyección en su carrera, está también muy bien. Pero el primer soldado dio su vida ¿Con cuanto se paga eso? ¿Estaba tan bien pagado como para motivarle a morir? Creo que son soluciones parciales que deben estar incluidas dentro de un tratamiento mucho más global.

La clave en mi opinión es el ambiente. La Camaraderia es irreproducible en la empresa pero nos marca la pauta. Es el ambiente lo que te condiciona a actuar de una manera o de otra, aunque tengas tu condicionante individual. Puedes tener un millón de semillas estupendas que como las plantes en un ambiente hostil, por más que las grites no van a salir.

Nos empeñamos en reducir a cosas simples las soluciones, porque nuestro cerebro intenta simplificar para la toma de decisiones. En realidad son miles de detalles los que hacen el ambiente propicio para que florezcan los talentos, el ecosistema, el equivalente en la empresa al de Camaradería: Cuando des a alguien responsabilidad y falle puntualmente, no lo crucifiques, así volverá a tener iniciativas. No te apropies de las ideas de tus colaboradores, es lícito el desarrollarlas en el equipo pero debe mencionarse y premiarse al que tuvo la idea. Fomenta un clima de diálogo y comunicación en el que no se admitan críticas destructivas (todas las ideas son bienvenidas aunque no se terminen usando). Valora el trabajo diario bien hecho, aunque no sea un hecho excepcional, propiciarás que la gente tenga una buena predisposición a ir más allá del diario. Si alguien tiene la iniciativa de poner una buena idea en marcha no la hundas por envida, porque te eclipsen o porque es incómoda a ti, ni permitas que otro lo haga. La amabilidad. Una sonrisa… así hasta mil. Hemos pensado en personas dentro de un departamento con un “buen ambiente de trabajo”, ahora convierte las personas en departamentos, aplica lo mismo y tendrás una empresa con un “buen ambiente de trabajo”. 

Una advertencia, si tu ambiente ha sido tórrido y estás intentado cambiarlo, algunas semillas pueden estar “quemadas”, os remito al artículo de “Quemados”.

¿Eres jardinero? Yo lo soy. Tenemos que plantearnos en qué ambiente tenemos nuestro cultivo si solo produce el 40% del talento. Me temo que si los datos del estudio a nivel mundial son ciertos, somos muchos los que tenemos que ponernos a trabajar.


Diego Lias

lunes, 7 de julio de 2014

QUEMADOS

Hace un mes ha sido la conmemoración del Día-D, el asalto a Europa de las tropas Aliadas. La punta de lanza seleccionada por el General Montgomery para desembarcar en “Gold” fue la 50 División de Infantería (Northumbrian). Se había distinguido por su participación en la guerra en el desierto y Túnez,  posteriormente en la toma de Sicilia, de donde fue traída para participar en Día-D. Cuando Montgomery les comunicó que serían la punta de lanza, prácticamente le abuchearon. Más tarde, y después del desembarco, se destituyó a su comandante por su “bajo rendimiento” durante el desembarco. A la División se le concedió un breve descanso y participó poco después en la toma de los puertos del canal y el paso del Rin.

¿Eran malos soldados? No, los mejores, por eso fueron seleccionados. Lo habían demostrado en multitud de ocasiones. Lo que les pasaba es que estaban “QUEMADOS”.

En la vida cotidiana, hay gente que es “Punta de lanza” y se echa los problemas a la espalda o se los echan. Muchas veces suelen ser obligaciones de familia, que sobrecargan sus espaldas y que no se reparten equitativamente. Nos pasa incluso con los hijos, aunque queramos ser justos, siempre recaen más responsabilidades en unos que en otros.

En la empresa, nos encontramos con ese equipo o persona en concreto que nos soluciona siempre satisfactoriamente todos los problemas; y como lo hacen y lo hacen bien, les mandamos al siguiente y al siguiente y al siguiente… hasta que un día revientan.

Son excelentes trabajadores, pero sin previo aviso, nos encontramos con que su rendimiento baja, o empiezan a ser conflictivos, o nos comunican que les han ofrecido algo en otro sitio. Algunos responsables dicen “es que ya no es el que era…” (cortos de miras y entendimiento) otros dicen “he metido la pata y le he presionado demasiado” (conscientes, pero tardíos). De estas situaciones es complicado salir. Lo quemado, por mucho que lo raspes, sigue quemado.

Os he comentado en otras ocasiones que la mejor solución a un problema es la prevención. Si tus otros equipos o las personas a tu cargo no valen como el bueno, es tu obligación formarlos hasta que lo sean (esto me lo enseñaron en Arthur Andersen, punto primero de ser jefe) Con eso podrás descargar más a la persona de valía y el trabajo colectivo será mejor. Si no lo haces por humanidad (que deberías), hazlo porque funciona. Te van a poner medallas.

Pero lo que es más importante. Si tienes una persona valiosa, cuídala. Valórala en todas las dimensiones, no sólo en su retribución sino en la felicitación y reconocimiento de su trabajo. Es mentira que la gente se eche a perder por reconocer su trabajo, como dicen algunos. Lo que pasa es que les da alas, los hace mejores y aumenta sus expectativas. Los que lo dicen, es porque no quieren perderlos. Son egoístas y malas personas que limitan el potencial de los demás, además de nocivos para las empresas (Ahora se les llama “tóxicos”).

A alguien así, lo terminarás perdiendo si o si, porque querrán ascender, como es legítimo. Si no les ayudas, serán un “Quemado” más, inservibles. Pero si les ayudas, aportarán más valor en otro sitio de tu empresa (punto dos del curso de Jefe, forma a tu equipo aunque lo disfrute otro de tu organización)  En el peor de los casos, si se van porque no hay hueco, hablarán siempre bien de la empresa y es posible que te traiga negocios.

Ayuda a los demás a desarrollarse. Valora su trabajo, económicamente dentro de tus posibilidades y moralmente en todo lo que se merezcan. Con el paso del tiempo, te sentirás orgulloso de tu labor y verás sus frutos, tanto en el cumplimiento de objetivos como en el plano humano. Piensa que la alternativa es convivir con “Quemados”.


Diego Lias

martes, 1 de julio de 2014

MOTIVACION IRRACIONAL


No sé por qué existe una frase que dicha entre hombres consigues que se haga lo que se ha mencionado anteriormente o lo intentes si es imposible. Da igual si lo dicho anteriormente es absurdo, peligroso, vergonzoso o lo que sea. Esta frase consigue lo imposible. Hace al hombre más listo tonto. Al hombre más tímido extrovertido. Al hombre con límites sin límites. ¡Ojo! porque es una frase que no puede ser dicha por una mujer. No sé el motivo, pero si la dice una mujer… genera un “cabreo soberano” (posiblemente para salvarnos a los hombres de que hagamos lo que quieren, aunque para eso ya tienen otros métodos)

…¿Qué no la he dicho? Es… “No hay huev…” ¿A que todos habéis caído alguna vez?

Yo me pongo el primero. En cierta ocasión, en un Consejo de Administración de una participada, tratamos el hecho de que se hubiera conseguido vender un evento para niños en un Club de fútbol conocido mundialmente. Terminado el Consejo, siguieron las típicas conversaciones insustanciales, ya levantados, y en una de ellas alguien comentó que yo era aficionado a la magia y que hacía “truquitos”. Enseguida el Director General de la participada formuló la frase mágica y el día en cuestión estaba plantado en uno de los palcos haciendo una actuación de magia para los niños. Un financiero con todas las letras, serio y respetable, metido en el “embolao”. He de decir que hice un papel digno, según un antiguo compañero de otra empresa que se encontraba en el lugar con sus hijos y los ojos en las manos. Naturalmente no he vuelto a ser el mismo para él. Hice un papel digno porque me esforcé al máximo, lo preparé bien, no era solo el atreverse, uno luego no quiere que le tiren huevos (valga la redundancia). Y menuda confianza los del “pique” incluyendo el Director General, que solo por ver si lo hacía, me pusieron en el evento. Gracias a Dios, todo salió bien y yo les dejé “planchaos” (aquí está una de las frases que acompañan al éxito de la frase protagonista)

Ya estoy oyendo a alguna decir “Yo si sé por qué.  Porque los hombres sois muy simples” Pues te tengo que dar la razón. Con esta frase nos volvemos primarios. Pero tiene sus ventajas, hemos conseguido destilar y sacar la esencia de uno de los mayores focos de motivación. El orgullo.

"El “orgullo” es un caballo desbocado, pero si lo domas se convierte en “amor propio”" ya lo dijo el famoso filósofo D. Diego Lias.

Mi propio ejemplo es un exponente del orgullo. Te hace cometer estupideces, ser arrogante, no medir las consecuencias… Está desbocado. Por otro lado, ¡que potente es! Te hace alcanzar metas impensables, te hace que te esfuerces hasta donde nunca pensaste que podrías llegar. Te da alas.

Tenemos un caballo potente, con grandes cualidades pero inmanejable. Para tirarnos por un precipicio o llevarnos al hospital. ¿Qué pasa si sacamos sus cualidades y limamos su temperamento? Conseguimos el “Amor Propio”

Pero este, amigos, ya no es primario, cuesta mucho más sacarlo. Para algunos es innato, lo llevan incorporado. Pero para otros, tienes que saber la tecla a tocar si quieres obtenerlo. La única forma de saberlo es conocer a tu colaborador y además bien, porque apretar el botón equivocado del Amor Propio sólo consigue desmotivar (justo lo contrario).

Para terminar un “Disclaimer”, si alguien estaba pensando ofrecerme el puesto de mi vida, pero se lo está pensando por el artículo, que sepa que he aprendido de mis errores y que ya no hago actuaciones, tampoco para fiestas de cumpleaños.


Diego Lias

martes, 24 de junio de 2014

SOBRE CAMELLOS Y ELEFANTES



Disculpad el chiste de la imagen, pero como veréis es mucho más profundo de lo que podáis pensar. La primera vez que lo escuché, me lo contó un niño de 10 años, creo que por eso me llamó más la atención. La reflexión posterior fue que es como el refrán de “La paja en el ojo ajeno” pero mucho mejor, lo mismo pero por dos.

“La paja en el ojo ajeno” habla de alguien que critica sin darse cuenta de sus propios de defectos, que pueden ser mayores. Este chiste va más lejos, habla de cuando vemos los defectos de los demás y nos dicen los nuestros, incorpora el “y tú más”. Los dos tienen la viga en su propio ojo. Al camello le “joroba” que le hablen de sus “tet…” y al elefante le toca las “narices” que le hablen de su “poll…” (Ya sé que es malo, pero es ilustrativo y a los que me conocéis ya sabéis no puedo dejar pasar un chiste malo)

¿Cómo creéis que termina el chiste cuando cae el telón? Si son educados, se darán la vuelta y se irán cada uno por su propio camino y si no lo son,  llegarán a las “patas”.

Esto que parece un chascarrillo ocurre muy a menudo, pero sobre todo en las empresas y en las relaciones de pareja. Es la gran fuente de conflictos sin solución y que además se suelen enquistar. ¿Cuántas veces hemos visto reuniones, o simples conversaciones en las que uno se tira a otro a la cara los problemas?

Los dos tienen problemas que solucionar y ninguna posibilidad de resolverlo en el “y tú más”. Esto no lleva a ninguna parte salvo al perjuicio adicional de las malas relaciones y la no solución de los problemas, o peor aún, a una escalada de los mismos por el “te vas a enterar”.

Mi experiencia personal me dice que la mejor forma de solucionar algo, es que no ocurra. ¿Cómo?  En este caso, fomentando el ambiente de comunicación, momentos y sitios para “coordinar” o “solucionar descoordinaciones”. Las palabras son importantes, no es lo mismo decir “limar asperezas” o similares que denotan conflicto. Parece una tontería pero no lo es. Una palabra poco afortunada entre marido y mujer hacen que salte la chispa (¿os suena?). Ojo con los malos días, todos los tenemos, pero si eres consciente, puedes evitar el abrir tu “bocaza” para soltar algo que luego lamentarás.

Hemos fallado en evitarlo y ha pasado. Lo primero que os recomiendo que no olvidéis el beneficio de la empresa y si es una relación de pareja el amor, esto siempre presente. Lo siguiente es empatía, esa palabra que lo es todo en las relaciones personales, ponerse en el lugar del otro, entender sus razones y sus pensamientos que le lleva a actuar de una forma determinada. Por último, generosidad. Ser capaz de amoldarte a lo que antes, sin empatía, no se veía razonable y que con empatía entiendes. No te empecines y reconoce si la otra persona puede tener razón en algo. Si se enquista, un tercero suele ser la solución, alguien con mayor visión global, un superior, en cuyo caso ya tenéis un punto negativo por no haberlo solucionado vosotros (esto para empresas). Para relaciones de pareja, alguien de tu entorno, en este caso el que suele salir escaldado es el amigo o el que corresponda. Intentad no llegad a esto.

Esto que os he contado en dos párrafos es la mayor fuente de conflictos y los más difíciles de solucionar. Ahondad en las soluciones y dominareis las relaciones y las negociaciones. Pero sobre todo… paciencia.

Diego Lias

martes, 17 de junio de 2014

7 SEGUNDOS PARA JUZGAR, TODA LA VIDA PARA CONOCER

Dicen que nuestro cerebro animal tarda 7 segundos en juzgar a alguien como mecanismo inmediato de defensa. Se nos entrena para causar “una buena impresión” y en parte es cierto. Nuestro éxito social y profesional se juzga rápidamente. ¿No deja de ser esto un instinto animal? ¿Qué nos hace humanos?

Hace un año se incorporó al departamento de Finanzas y Facturación una persona que lleva más de 20 años trabajando en otro departamento. Es una administrativa sobre la cual no teníamos buenas referencias, especialmente en el trato personal. Incluso sabíamos que venía con una mala opinión sobre nosotros. Cuando se iba a incorporar, tuvimos una charla en el departamento sobre esta y otras incorporaciones. El rechazo hacia a esta incorporación fue total. Solicité del equipo que se diera una oportunidad a esta persona. He de confesar que yo mismo compartía esos miedos.

Recientemente, se han hecho las evaluaciones de personal. Lo primero que le comenté es que me había sorprendido gratamente durante este año, su trabajo había sido excelente, habiendo colaborado incluso con ideas en nuevos procesos administrativos. Había encajado perfectamente en el departamento y el ambiente era más que cordial. Le confesé incluso mis miedos iniciales y como con su esfuerzo se había ganado su sito. Ella respondió inmediatamente que también sabía que teníamos reservas y confesó haber tenido serias dudas sobre nosotros al principio, pero que todos nosotros también habíamos demostrado ser diferentes a sus ideas preconcebidas. Estaba encantada de trabajar en el departamento y nosotros con ella.

Días después, se acercó a decirme que aún había gente buena en el mundo. Trabajamos en un concesionario de BMW y una persona había llamado a advertir que estaba al lado de una moto BMW cuyo propietario se había dejado las llaves puestas. Nos llamaba porque era clienta nuestra y el propietario debía de serlo también ya que llevaba un portamatrículas nuestro.  Pidió que localizáramos al propietario mientras se quedaba al lado de la moto. Nuestra administrativa localizó inmediatamente al cliente, le dijo lo que pasaba y llamó de vuelta a la clienta que había llamado, diciendo que el propietario estaba en camino. La clienta respondió que venía un hombre corriendo hacia ella de tal manera que sólo podía ser el propietario.

Yo pensé “qué razón tiene sobre la gente buena en el mundo”, pero además pensé “qué buena respuesta hemos dado ante dos clientes gracias a esta administrativa” la imagen de la compañía había quedado en todo lo alto. Ella podía no haber reaccionado como lo hizo y haber sido una "pasota" más de los que nos encontramos a menudo, limitándose a hacer “solo“ su trabajo.  Si no nos hubiéramos dado una oportunidad, todos nosotros, no tendríamos a esta persona con esta actitud. Me siento orgulloso de todo el equipo.

¿Qué nos hace humanos? La gente a nuestro alrededor no deja de enseñarnos. Yo he aprendido que sí juzgamos en 7 segundos, pero que además debemos desarrollar las cualidades que nos hacen humanos, conocernos y aprender a valorarnos poniendo todos un poco de nuestra parte, y por qué no, cambiar de opinión cuando la evidencia derrumba las primeras impresiones. El esfuerzo ha merecido la pena. Seamos más humanos.

Diego Lias