Dicen que nuestro cerebro animal tarda 7 segundos en juzgar
a alguien como mecanismo inmediato de defensa. Se nos entrena para causar “una
buena impresión” y en parte es cierto. Nuestro éxito social y profesional se
juzga rápidamente. ¿No deja de ser esto un instinto animal? ¿Qué nos hace
humanos?
Hace un año se incorporó al departamento de Finanzas y Facturación
una persona que lleva más de 20 años trabajando en otro departamento. Es una
administrativa sobre la cual no teníamos buenas referencias, especialmente en el
trato personal. Incluso sabíamos que venía con una mala opinión sobre nosotros. Cuando se iba a
incorporar, tuvimos una charla en el departamento sobre esta y otras
incorporaciones. El rechazo hacia a esta incorporación fue total. Solicité del
equipo que se diera una oportunidad a esta persona. He de confesar que yo mismo
compartía esos miedos.
Recientemente, se han hecho las evaluaciones de personal. Lo
primero que le comenté es que me había sorprendido gratamente durante este año,
su trabajo había sido excelente, habiendo colaborado incluso con ideas en
nuevos procesos administrativos. Había encajado perfectamente en el
departamento y el ambiente era más que cordial. Le confesé incluso mis miedos
iniciales y como con su esfuerzo se había ganado su sito. Ella respondió
inmediatamente que también sabía que teníamos reservas y confesó haber tenido serias dudas sobre nosotros al principio, pero que todos nosotros también
habíamos demostrado ser diferentes a sus ideas preconcebidas. Estaba encantada
de trabajar en el departamento y nosotros con ella.
Días después, se acercó a decirme que aún había gente buena
en el mundo. Trabajamos en un concesionario de BMW y una persona había llamado
a advertir que estaba al lado de una moto BMW cuyo propietario se había dejado
las llaves puestas. Nos llamaba porque era clienta nuestra y el propietario
debía de serlo también ya que llevaba un
portamatrículas nuestro. Pidió que
localizáramos al propietario mientras se quedaba al lado de la moto. Nuestra
administrativa localizó inmediatamente al cliente, le dijo lo que pasaba y
llamó de vuelta a la clienta que había llamado, diciendo que el propietario
estaba en camino. La clienta respondió que venía un hombre corriendo hacia ella
de tal manera que sólo podía ser el propietario.
Yo pensé “qué razón tiene sobre la gente buena en el mundo”,
pero además pensé “qué buena respuesta hemos dado ante dos clientes gracias
a esta administrativa” la imagen de la compañía había quedado en todo lo alto.
Ella podía no haber reaccionado como lo hizo y haber sido una "pasota" más de los
que nos encontramos a menudo, limitándose a hacer “solo“ su trabajo. Si no nos hubiéramos dado una oportunidad,
todos nosotros, no tendríamos a esta persona con esta actitud. Me siento
orgulloso de todo el equipo.
¿Qué nos hace humanos? La gente a nuestro alrededor no deja
de enseñarnos. Yo he aprendido que sí juzgamos en 7 segundos, pero que además debemos desarrollar las cualidades que nos hacen humanos, conocernos y aprender a valorarnos poniendo
todos un poco de nuestra parte, y por qué no, cambiar de opinión cuando la
evidencia derrumba las primeras impresiones. El esfuerzo ha merecido la pena. Seamos
más humanos.
Diego Lias
Hace un año se incorporó al departamento de Finanzas y Facturación
una persona que lleva más de 20 años trabajando en otro departamento. Es una
administrativa sobre la cual no teníamos buenas referencias, especialmente en el
trato personal. Incluso sabíamos que venía con una mala opinión sobre nosotros. Cuando se iba a
incorporar, tuvimos una charla en el departamento sobre esta y otras
incorporaciones. El rechazo hacia a esta incorporación fue total. Solicité del
equipo que se diera una oportunidad a esta persona. He de confesar que yo mismo
compartía esos miedos.
