viernes, 3 de julio de 2015

Pecados de omisión. Toma de decisiones.



Hace poco aparqué a la altura del número 93 de la calle Velázquez en Madrid. Al volver a entrar en el vehículo, mi vista se fue hacia arriba y descubrí una placa conmemorativa en la pared, puesta a Ángel Sanz-Briz por el Ayuntamiento. Me llamó la atención porque decía “salvó del holocausto a miles de personas en Budapest el año de 1944”. Reconociendo mi incultura, no lo pude dejar ahí e indagué, hay hasta una película, documentales, estatua... Había salvado a 5.200 judíos de morir en los campos de exterminio haciendo uso de su valentía, ingenio y determinación. Más que el famoso Schindler. Se le conoce como “El ángel de Budapest”, ha sido nombrado “Justo entre las Naciones” obteniendo el reconocimiento de Israel, Hungría (Cruz de la Orden del mérito) y España (Caballero de la orden de Isabel la Católica), varias condecoraciones más de otros países y ha sido el primer diplomático en aparecer en un sello de correos. Un hombre excepcional que hizo éste y otros grandes servicios a España y a la Humanidad.


Nuestra vida está repleta de decisiones, las tomamos a diario. A algunos incluso se les paga por tomar decisiones. Dirigir es tomar decisiones que afectan muchas personas, incluso a la supervivencia de una empresa o incluso de un país. Las pequeñas decisiones las tomamos casi de forma automática, sin pensar mucho. Otras cuestan más.

Llama la atención la cantidad de personas que no toman decisiones en momentos clave. En general, la Psicología, Sociología e incluso la Filosofía reconocen principalmente dos motivos:

  • Indecisión: No atreverse a tomar una decisión. Los motivos son múltiples: Falta de confianza en nosotros, miedo al cambio, pánico a fracasar, falta de capacidad, perfeccionismo, no saber realmente lo que uno quiere,… y todo ello mezclado con que la información nunca es suficiente, las dudas (¿Tendré éxito? ¿Cuento con los medios suficientes? ¿Dará tiempo? ¿Es el momento adecuado?), la importancia de la decisión, las emociones,…
  • Indiferencia: No tomar una decisión al no sentirse afectado. No me importa lo que ocurra, no tiene nada que ver conmigo…


No tomar una decisión ya es una decisión, es una opción en sí, bien porque pones la decisión en manos de los demás, bien porque no actuar ante una situación es tomar partido, bien porque se pospone por diversos motivos la actuación y luego es tarde,… no actuar también tiene sus consecuencias.

En mi opinión, el miedo es la causa fundamental de no actuar ante una encrucijada. Los tiempos de bonanza han ocultado a personas con aversión a la toma de decisiones. Cuando todo va bien se nota poco, la diferencia es ¿podía haber ido mejor? Cuando van mal, se nota más. El río ya no lleva casi agua y se ven las piedras, no puedes pasar sobre ellas. Debes tomar decisiones o te estrellas. Entonces surge el miedo, “si giro y me estrello no seré más capitán o incluso puedo morir, a lo mejor esa piedra de más adelante no nos hace tanto daño”.

La lástima es que cuando el bote se estrella, es fácil excusarse “Era imposible, el río estaba lleno de piedras y nos encontramos con una” Como no se hicieron cambios, es muy habitual que todo el mundo diga: “Menuda mala suerte, sí, la cosas estaban difíciles, no se podía hacer nada” Esta postura es la que refuerza a los que no toman decisiones, “si no haces nada, es más fácil librarte”, ”No es mi culpa, no he hecho nada”.

La toma de decisiones entraña un riesgo, multiplicado en tiempos de crisis, donde muchas veces las opciones son coger la menos mala, la mala o la muy mala (ésta suele ser la de no hacer nada, terminas directamente estrellándote). El que toma la decisión se encuentra entonces expuesto, consigue salvar el bote, aunque con fuertes daños. Él es el responsable de los daños por haber tomado la decisión, pocos recuerdan que salvó el bote. Además suele surgir el que no toma decisiones diciendo “si no hubiera tomado la decisión, no habría daños” y es que el hablar de un futuro hipotético que no ha pasado admite cualquier conjetura.


Justificamos nuestra inoperancia, nuestra indiferencia. Lavamos nuestra conciencia. El pecado de omisión no sólo es no actuar cuando es tu obligación, va más allá, es el no ayudar cuando puedes hacerlo. Todos cometemos a diario este pecado. Al igual que las decisiones, unas veces son cosas pequeñas y otras son más importantes.  No contentos con esto, criticamos a quienes se esfuerzan y toman decisiones, a los que arriesgan. Sin embargo rezamos para que alguien nos salve, criticamos cuando se cometen injusticias sobre nosotros y los demás no actúan, nos molesta que nos esforcemos por algo que nos cuesta mucho y alguien que podría hacerlo con poco esfuerzo se queda mirando. Desde ayudar a alguien que no puede con sus paquetes a facilitar las cosas a otra persona de otro departamento, ver como otro departamento va a cometer un gran error y pensar que no es asunto tuyo (cuando lo es y mucho porque vas en el mismo bote), tomar decisiones difíciles e impopulares porque no puedes revelar toda la información, …


Si por indiferencia, indecisión o miedo, Ángel Sanz-Briz y su ayudante no hubieran actuado, 5.200 personas habrían muerto. Nos quejamos de que corren tiempos difíciles (excusas), su decisión sí fue difícil, el riesgo era alto, la vida no valía mucho en aquellos tiempos. ¿Cuál es la responsabilidad de todos aquellos que vieron lo mismo y no hicieron nada? ¿Cuántas personas se podrían haber salvado? No hacer nada, la omisión es una decisión. Justificar a los que no toman decisiones es también fomentar que nadie actúe. Criticar a los que de buena fe toman las riendas e intentan salvar el bote, también es hacer que cada vez haya menos gente dispuesta a hacer. Sopesemos si nuestro inmovilismo es acertado o se debe a excusas. Premiemos la toma de decisiones, no todos son capaces de asumir responsabilidades. Si han sido equivocadas evaluémoslas y enseñemos al que las tomó para que mejore. Cada decisión que tomamos influye en nuestras vidas y en la de los demás. “Quien salva una vida salva el mundo entero” (Talmud)



Diego Lias





martes, 26 de mayo de 2015

Lo obvio y lo simple


María y Paco decidieron hacer una escapada para disfrutar de la naturaleza un fin de semana. Cogieron todo lo necesario para la acampada, caminaron hasta llegar a un sitio espectacular y acamparon. Paco sorprendió a María con una cena romántica a la luz de la linterna y ya cansados del día, se fueron a su tienda a dormir. Durante la noche María despierta a Paco y mirando al cielo le pregunta.  ¿Paco, que ves?  Millones y millones de estrellas, contesta Paco. Y ¿qué te dice eso Paco? Volvió a preguntar María. Tras unos segundos, con al mirada perdida, Paco responde… ¡Tantas cosas María!...Que hay millones de galaxias y planetas, incluso puede que haya vida inteligente, que Júpiter está en Capricornio, que pueden ser las dos de la mañana, que parece que tendremos buen día mañana… que somos tan insignificantes en este universo María… ¿Y tú? ¿Tú que ves María?  María mira a los ojos a Paco y le contesta: Paco, la verdad es que no sé por qué te quiero tanto. ¿Es que no te has dado cuenta de que nos han robado la tienda de campaña?

¿Cuántas veces complicamos el análisis de una situación y su solución sin darnos cuenta de lo que tenemos delante de nuestras narices. Este chiste que ilustra lo obvio y lo simple no es un hecho aislado que sólo ocurra en los chistes. Desgraciadamente sucede de forma habitual en nuestras vidas y en las empresas, hasta en las que tienen más “materia gris por centímetro cuadrado”. La NASA se encontró con un problema a resolver. Los bolígrafos no funcionan con gravedad cero. Se invirtieron 6 años y 12 millones de dólares en desarrollar un bolígrafo que funcionara. Por cierto, se lo regalamos a mi padre hace un par de años, ahora se comercializa imagino que para recuperar la inversión, espero que no tenga que utilizarlo en las condiciones para las que fue diseñado. El caso es que los rusos tenían el mismo problema y lo que hicieron fue utilizar un lápiz.

Estas tonterías que hacemos de vez en cuando se basan en “El Paradigma” (suena importante). Un paradigma es un conjunto de premisas en las que se basa el funcionamiento de un sistema y explican su funcionamiento (vamos, dicho llanamente: las reglas). Pueden ser supuestos básicos o creencias. El paradigma puede variar, por demostrarse como no válidas alguna de sus premisas o por cambios en el diseño del sistema. Lo que se desprende de esto es que muchas de las limitaciones a la solución de los problemas las inventamos nosotros sin ser reales y por lo tanto, para dar solución al problema, lo complicamos todo intentando pasar estas barreras que no existen.


Salir de la “burbuja” y ver desde fuera el problema para comprender lo obvio y desentrañar la simplicidad, no es fácil. Estamos limitados por dos elementos fundamentales:
  • Nosotros: los rasgos de la personalidad; los estilos de afrontamiento, generando patrones de conducta sobre situaciones aprendidas anteriormente; y nuestro estilo cognitivo definen nuestra forma de analizar los problemas y darles solución. Al mismo tiempo que son la solución, en ocasiones, son nuestra limitación. En definitiva, que quienes somos, nuestra experiencia y nuestra forma de percibir limita y orienta la solución. La trilogía “Divergente” (Verónica Roth) serie de libros juveniles de ciencia ficción hace una abstracción justo de lo que comentamos. La sociedad está dividida en “Facciones” que aglutinan a personas con personalidades y cualidades similares. Para definir a que facción pertenece cada persona, se realizan unas pruebas en las que la forma de resolver situaciones críticas les define. Un “divergente” es aquel que es capaz de afrontar los problemas con la aproximación más adecuada a cada problema porque es capaz de tener todas las perspectivas y no se define como una en concreto. Por supuesto hay muy pocos y además están perseguidos (ese es otro tema). Lo normal es que no tengamos todas las perspectivas, la solución es apoyarnos en los demás. Equipos de trabajo con diversidad o lo que hacemos muchas veces, pedir consejo para ver otros puntos de vista. Esto no nos evita tener que dar un paso atrás y ver con “distancia “ el problema. Lo que hace, es que al empezar a ver otros puntos de vista, empezamos a alejarnos.  Nosotros mismos somos los que nos damos cuenta de nuevos puntos de vista, diferentes a los nuestros o a los de los consejos.
  • Los recursos disponibles: Para cruzar un río, las soluciones pueden ser infinitas. Unas más complicadas que otras, dependerá de los recursos y como los utilicemos. Cuantos más recursos tengas, más fácil puede hacerse la solución; si tienes un puente cruzas fácilmente. Si no has superado el escollo de “Nosotros“, aunque tengas un puente, te puede dar por hacer un sistema de tirachinas gigante con una red que te recoge al otro lado. De cualquier forma no subestimemos la falta de recursos, los principales recursos son tu ingenio y tu motivación (ver artículo “Sin recursos”)

“En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta”  Es el famoso Principio de economía o de parsimonia, coloquialmente conocido por “La navaja de Ockham” Un concepto anticuado y rebatido por multitud de científicos, aunque yo creo que Guillermo de Ockham (1280-1349) lo formuló más desde un punto de vista filosófico que científico. La ciencia admite que puede ser el más probable, pero no tiene por qué ser la verdadera.


Como nos movemos en el mundo de las personas y las empresas y de ciencia tenemos poco (alguno me tirará piedras por decir esto), voy a romper una lanza a favor de lo simple, sin dejar de reconocer que a veces las cosas pueden necesitar complejidad. La experiencia es también una gran maestra. Permitidme concatenar varias frases de Steve Jobs (sus equipos han resuelto algunos problemas y han traído alguna que otra idea imaginativa): “Cuando comienzas a intentar resolver un problema, las primeras soluciones que se te vienen a la cabeza son muy complejas y por eso la mayor parte de la gente se queda parada cuando llega a este punto. Pero si sigues, vives con el problema y pelas más capas de la cebolla, llegas a menudo a soluciones muy elegantes y muy simples... concentración y simplicidad. Lo simple puede ser más difícil que lo complejo. Tienes que trabajar duro manteniendo tu mente clara para hacer las cosas simples. Vale la pena llegar hasta el final con esto, porque cuando terminas puedes mover montañas. La innovación (resolver un problema de forma imaginativa y nueva) no tiene nada que ver con cuántos dólares has invertido en I+D,… no es un tema de cantidades, sino de la gente que posees, cómo les guías y cuánto obtienes.

Las empresas, que hoy en día no pueden funcionar sin la informática ni las bases de datos, saben muy bien que una base de datos mal diseñada ralentiza los procesos. Un buen diseño es el diseño más simple posible para obtener el resultado deseado.

Nos empecinamos en vivir vidas complicadas, a veces nos las hacen y otras las hacemos. Perdidos en la complejidad de los problemas estos se nos presentan irresolubles o con soluciones muy complicadas. Cuando se llega a lo básico, a lo simple, descubrimos lo obvio. No tengo que hacer un mundo porque mi hija no recoja la habitación, en todo lo demás es una buena niña, no es tanto el problema. ¿La solución al problema interno en la empresa es muy complicado por el problema en sí o porque hay una serie de premisas en el paradigma que son de intereses personales? ¿Hemos trabajado la solución lo suficiente o es complicada por falta de trabajo? El poner en marcha una solución simple, hace que sea más fácil de ejecutar y por lo tanto su éxito más probable. Trabajemos duro para hacer simple lo complejo porque es verdad que se pueden mover montañas.



Diego Lias

miércoles, 13 de mayo de 2015

Me tropecé conmigo en la soledad.




La situación era crítica. Tan crítica que habíamos despedido al Director General. Ciertos puestos directivos se habían cambiado al menos una vez en busca de una solución, un cambio de rumbo que evitara el choque definitivo contra los escollos. Las empresas no se pueden parar porque se rompen, así que se decidió realizar una reunión de viernes a sábado en una casa apartada en la que había una amplia sala de reuniones con un proyector. No había cobertura para los móviles. Antes se mandaron tareas a los asistentes Directores y algunos Jefes de Área para que hicieran un análisis previo de su departamento. Debían ayudar a los demás a comprender su funcionamiento, sus problemas y su visión. A esta le siguieron otras reuniones. De cada reunión surgían las tareas para la próxima. No recuerdo ninguna reunión en la que se perdiera el tiempo o se divagara salvo para aportar ideas (unas más imaginativas que otras) Estas reuniones llevaron al análisis de la situación actual de la empresa, la detección de los principales problemas, el planteamiento de las soluciones, su puesta en marcha y su seguimiento. Hasta se cambió completamente la gama de productos.

En el mundo se suicidan más de un millón de personas al año. En España más de tres mil, aunque noventa mil lo han intentado. No se ha encontrado aún una respuesta que satisfaga a todos sobre el motivo. Numerosos estudios muestran datos coincidentes: Enfermedades mentales, enfermedades crónicas, tasas más altas entre adolescentes que en niños,… el aislamiento y la soledad. Todos tememos a la soledad, al rechazo social y afectivo, a estar aislados. Somos seres sociales y necesitamos sentir el calor humano de nuestros semejantes, sentirnos aceptados y amados, por eso tenemos pánico a la soledad. Hemos inventado todo tipo de artilugios para estar en contacto con los demás. Hoy en día puedes ir al baño y seguir en contacto con quien quieras. ¡Lo hemos conseguido! ¡Ya no estaremos solos! Pero seguimos sintiéndonos solos. Y es que la soledad es un sentimiento subjetivo. Puedes estar rodeado de personas en un estadio y sentirte sólo, estar sólo en una playa contemplando el mar y no sentir soledad. Uno de los planteamientos centrales de la obra “Cien años de Soledad “ de Gabriel García Márquez es que los personajes terminan solos, bien por su incapacidad de amar, bien por sus prejuicios.


La soledad no es buena en general porque nos aleja de los demás. Los demás son los que enriquecen nuestras vidas. Pero no debemos vivir sin tener ciertos momentos para la soledad. Cuando estuve en el ejército, pasaba muchos momentos de soledad. Permanecí durante horas día tras día, sin poder moverme, mirando al infinito en formación o en un puesto de guardia. Pregunté a algunos compañeros sobre que pensaban o hacían en esos momentos y me comentaron que contaban los ladrillos de un muro que había enfrente. A mí me dio tiempo a pensar en muchas cosas, a plantearme de todo, a conocerme. En una conferencia a la que asistí, una psicóloga pasó por encima de algo que no era el tema central. Habló sobre la importancia de estar sólo de vez en cuando, de cómo ayudaba a afianzar y entender acontecimientos pasados, a pensar sobre uno mismo. Se me quedó “incrustado” en la cabeza. Me he dado cuenta desde entonces de la cantidad de gente que vive una vida llena de actividades, que concatena una con otra, que cuando está sentado donde sea no puede perderse en sus pensamientos y necesita algo que le evite pensar, ahora es el teléfono pero antes era una revista o contar ladrillos.


En todas las culturas, religiones y pensamientos filosóficos, la soledad constructiva se ha visto como el camino a la maduración personal. Si hay alguien que te va acompañar toda tu vida, ese eres tú mismo. Vivir con alguien que no es tu mejor amigo toda tu vida es una tortura. A un amigo hay que conocerle, quererle, aceptarle con sus bondades y sus defectos, sentirse orgulloso de él, tener la confianza de te diga las cosas que has hecho que no están bien y analizar lo que ha pasado sin que surja el rechazo,… Tenemos que aprender a ser nuestros mejores amigos. Sólo cuando te conoces a ti mismo, eres capaz de conocer a los demás.


Aprender a hablar con uno mismo no es sencillo y paradójicamente podemos necesitar a los demás para aprender y hacerlo bien. Algunos aprendieron de pequeños o tienen una capacidad innata, otros necesitamos aprender. Para tener éxito, innatos o no, hay que practicar, practicar y practicar como decía Paco de Lucía. Además es complicado empezar. Lo que todo el mundo encuentra  al mirar en su interior, son cosas que no querían encontrarse. En el fondo sabían que estaban allí. Hasta aquí llegamos todos, luego hay que enfrentarse al abandono porque no me gusta, al peligro de caer en una baja autoestima,… afrontar esto muchas veces no se consigue sólo. Vas aprendiendo a conocerte, a perdonarte, a buscar la superación… Cuanto más te conoces en los momentos de soledad, menos solo te sientes y más te abres a los demás.

Volviendo a nuestro comienzo, una empresa es “un ser humano”, porque la componen seres humanos que interactúan y se enriquece con otros seres humanos (Clientes, proveedores, bancos, accionistas,… personas físicas y jurídicas). Pero también necesita estar de vez en cuando a solas para pensar y conocerse, para reflexionar sobre sus actos y sus consecuencias, para afrontar y superar sus miedos, para planteárselo todo… Hay muchas reuniones formales encaminadas a esto, como la elaboración de presupuestos o de planes plurianuales,  la fijación de objetivos, etc. Otras son informales o puntuales de análisis de problemas, de análisis de desviaciones sobre nuestros objetivos y medidas correctoras para poder alcanzarlos,… Muchas empresas no lo hacen. Los motivos son los mismos motivos que tiene una persona para no mirar en su interior, ¿falta de tiempo o quizás el miedo de ver lo que pueden encontrar? Otras lo intentan pero son improductivas, no han aprendido a hablar con sí mismos, “los prejuicios y la falta de amor”, como en “Cien años de soledad” lo impiden y así nos aíslan en las reuniones, abriendo abismos entre las personas. No se perdonan y no asumen los errores de una manera franca para poder superarlos.


Cruzarse con alguien en el espejo todos los días y no saludarle ni hablar con él, aparte de ser de mala educación, es un error que se paga caro. Si no te haces su amigo te hará la vida  imposible. Salúdale y conócelo bien, te apoyará y presentará a mucha gente. Nunca estarás sólo.




Diego Lias

martes, 5 de mayo de 2015

MI BUEN NOMBRE ES EL TUYO, TU BUEN NOMBRE ES MÍO



Siento arruinaros un mito de la niñez. ¿Recordáis al Cid muerto cabalgando contra el enemigo, sus hombres siguiendo su cadáver (sin saberlo, lo pusieron como si estuviera vivo para no desmoralizar a la tropa) y el enemigo huyendo despavorido ante su presencia? Pues parece ser que es muy posible que fuera mentira, según diversos historiadores. El Cantar del Mío Cid se escribió años más tarde y ya sobre una leyenda. Lo cual no desmerece, sin duda, su formidable vida y el renombre que adquirió para terminar siendo leyenda. Ibn Bassam, historiador musulmán s. XII (el otro bando) lo describió “…era este infortunio Rodrigo, por la práctica de la destreza, por la suma de su resolución y por el extremo de su intrepidez, uno de los grandes prodigios de Dios”. Y así, Rodrigo Díaz de Vivar, con su “buen hacer y saber estar” se construyó su propia “marca personal”. Con su marca y todo: “El CID”. Tuvo mucho eco y repercusión en la prensa de entonces (los juglares). Escribieron varias columnas sobre él en “El Cantar del Mío Cid” e incluso sus competidores elogiaron sus cualidades. Hasta el pueblo las valoró en sus horas más bajas “¡Que buen vasallo si tuviese buen señor” (de muy pocos se puede decir esto). Marca que ha perdurado hasta nuestros días y ha ido engrandeciéndose por su propia leyenda (Véase el ejemplo del mito de la cabalgada ya muerto)
“Una gran reputación es un gran ruido: cuanto más aumenta, más se extiende; caen las leyes, las naciones, los monumentos; todo se desmorona. Pero el ruido subsiste.” Napoleón
El Cid no dijo “¡Eh! Me voy a hacer una marca personal, a ver donde me anuncio, por qué  “mentideros” me dejo caer”. Su marca personal proviene de su carácter, forjado a lo largo de los años con valores; endurecido y probado por todos los problemas que tuvo que solventar en su vida (que no fueron pocos). Ese carácter dejó huella en sus acciones y estas dibujaron un patrón, una forma de ser y actuar a la que se mantuvo fiel, porque provenía del carácter y no de una ”pose” o una carcasa vacía. Esa “autenticidad” que se labró a lo largo de los años, hizo que sus enemigos le temieran y le respetaran, y que sus hombres le siguieran hasta la muerte. Su nombre no era un nombre, era un significado fiable.
“La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía” Aristóteles.
“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.” Albert Einstein 
“El carácter es como un árbol y la reputación como una sombra, la sombra es lo que pensamos de él, el árbol es lo real” Abraham Lincoln
Aun basándose en un buen carácter, el “Nombre” hay que cuidarlo. Muchos serán los que intenten ensuciarlo con mentiras o agrandando tus errores (porque no somos perfectos). Algunas consideraciones:
  • Cuida las apariencias, las posibles interpretaciones de tus actos. “La esposa del Cesar no sólo debe ser honesta, sino parecerlo” Cesar. “Se tarda 20 años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla. Si piensas acerca de esto, harás las cosas de diferente manera” Warren Buffet 
  • Rodéate de gente que valga la pena. “Si en algo tienes tu reputación, procura que tus compañeros sean personas distinguidas, pues vale más estar sólo que mal acompañado” George Washington 
  • Gestiona tus errores rápido y en base a tu carácter, reconociéndolos y solucionándolos o paliándolos en la medida de lo posible “Reconoce tus errores antes de que otros los exageren” André Masson. “El hombre que comete un error y no lo corrige, comete otro mayor” Confucio 

Parece que hablamos sólo del nombre de cada uno pero todos los colectivos tienen un nombre, una identidad que pueden cuidar o descuidar. Igualmente deberán elegir su carácter, ¿soy alta gama o soy volumen?, ¿cuál es mi calidad?,… y así, con su carácter forjan su nombre. No tiene por qué ser para el bien, los Ninjas tenían una marca muy definida y fiable pero se dedicaban al asesinato, habían definido su carácter y sus actos eran fieles a ellos. Su reputación como asesinos era excelente pero muy mala ante la sociedad. Mejor no tener una buena reputación de “malote”, es difícil socializarse; vamos que terminas marginado y además no está bien.

En todos los países y épocas ha habido unidades de élite, son conocidas mundialmente al pronunciar su nombre (Las Legiones Romanas, Española y Francesa, Marines, Rangers, Gurkas, Templarios, Espartanos…) ¿Qué les hace tener una marca tan reconocida y por la que sus miembros darían la vida?
  • Selección: elegir personas acordes con el carácter de la unidad para que se identifique con ella y que cumplan con las expectativas de un miembro de la unidad.
  • Formación: Para que el carácter similar aprenda la idiosincrasia y forma de hacer de la unidad. Siempre se aprende en grupo y de forma cooperativa, con prácticas constantes hasta terminar siendo un cuerpo sólido y unido.
  • Valor e iniciativa: se premia y se fomenta constantemente. Es la clave de la resolución de los problemas y obstáculos imprevistos que se les presenten.
  • Superación de los errores y convertirlos en fortalezas.
  • Definición de objetivos claros y esfuerzo para conseguirlos (el esfuerzo se entrena)
  • Consecución de objetivos. Grandes logros de los que todos son partícipes y de los que se sienten orgullosos. Por el mero hecho de pertenecer, formas parte de los logros pasados, presentes y futuros. Orgullo de pertenencia y tradición.
  • Reconocimiento de los logros, es más, ensalzamiento de ellos como colectivo y a título individual como ejemplos a seguir. Motivación.
  • Expulsión con deshonor de quien traiciona el buen nombre de la unidad. Da igual su rango.
  • Lideres con talento y con el mismo carácter de la unidad. Capaces de estar al frente en los momentos más difíciles codo con codo junto a sus hombres. Grandes aportadores pero no imprescindibles, porque la unidad seguirá siendo lo que es cuando no estén.

El CID no cabalgó solo, ni tan siquiera a su destierro. Fue capaz de dejar su “marca personal” para la eternidad, mucho más de lo que la mayoría de nosotros hará jamás. Pero no fue capaz de dotar a su proyecto de un carácter propio y por tanto, su proyecto murió al morir él. No llegó a tener Nombre. Muy pocos son capaces de crear proyectos que dotados de su propio carácter se ganen su nombre y perduren. Cada uno forjamos el nombre del colectivo y el colectivo forja nuestro nombre. Muchas instituciones incluso han forjado el carácter individual de grandes personas, dotándoles de una reputación a la que hacer honor.

Lo único que poseemos realmente es nuestro carácter, nuestro nombre está en manos de los demás. Cultivad vuestro carácter, os hace únicos, pero aseguraos de que la sombra que proyectáis sea la vuestra y no la sombra de unas manos haciendo figuritas.

Una buena reputación gana batallas sin luchar.


Diego Lias

martes, 21 de abril de 2015

¿A CUÁNTO ESTÁ EL KILO DE FAVORES?


"Algún día, y ese día puede que no llegue, acudiré a ti y tendrás que servirme. Pero hasta entonces, amigo, acepta mi ayuda en recuerdo de la boda de mi hija" Don Vito Corleone “El Padrino.” ¡Para morirse de miedo! Un cheque en blanco con el diablo. Pedir favores a depende quién, puede salir muy caro. Tampoco penséis que el hacerlos no tiene riesgo. José Sánchez Guerra y Martínez, Presidente del Consejo de Ministros, ministro de Gobernación, ministro de Fomento y ministro de Guerra durante el reinado de Alfonso XIII, recibía muchas peticiones de “favores”. Dicen que a su negativa rotunda solía acompañar la frase “Tengo aprendido que en los dos sexos el no saber decir que no produce muchos embarazos” ¡Menudas situaciones “embarazosas” están viviendo algunos por prestar y recibir los famosos “favores”! El pago y cobro de favores está a la orden del día.

Y es que los favores no son vistos de la misma manera por todo el mundo, ni la gente tiene la misma perspectiva del mundo que puedas tener tu. Montesquieu decía: ”la amistad es un acuerdo por el cual nos comprometemos a intercambiar pequeños favores a los grandes”. Bueno, es una visión del mundo y en concreto de la amistad que te puedes encontrar. Y así, las experiencias y los comportamientos de distintos tipos de personas han llevado a grandes pensadores a hablar mal de los favores. Malo hacerlos “Sólo a fuerza de favores se conquista a los espíritus mezquinos, a los corazones generosos se les gana por el afecto” Jenofonte. Y malo que te los hagan “Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud” Nietzsche.

Malas experiencias en hacer favores por terminar “escaldado”, obligado a seguir haciéndolos porque si dejas de hacerlos eres de lo peor, actuando como un “estúpido” porque se aprovechan de ti constantemente, o porque te equivocas y te dicen que “por qué te metes en lo que no te importa”… en definitiva, defraudado. Malas experiencias en recibirlos porque llega el día del cobro y el precio es tan alto que tienes que “hipotecar” tu vida para pagar el precio, haciendo cosas que no quieres o no debes hacer; porque no te diste cuenta en su momento que estabas vendiendo tu alma; o porque nunca llegas a pagarlo y te conviertes en esclavo. Poco a poco nos vamos convenciendo. ¡Mejor no hacer nada!, como dice la frase “ni agradecido, ni pagado”. Y así, todo un universo de posibilidades de ayudarnos pasa por delante de nuestras narices sin tocarnos. Muchísimas son pequeñas cosas que nos cuesta poco hacerlas pero para otra persona suponen un mundo. Un detalle que ahorra un montón de trabajo a un compañero, cuatro tecleos en un ordenador que solucionan la vida a un cliente, cargar con un bolsa hasta la casa de un vecino que es mayor y no puede con el peso, enterarte de un trabajo y pensar en alguien que lo necesita para que tenga la oportunidad de participar en el proceso,… Mil situaciones en la empresa, en la vida. Todos los días pasan por delante y las dejamos escapar. Y las dejan escapar para nosotros.

El problema, en mi opinión, es el concepto. El favor es un regalo. Se da por voluntad propia y sin esperar nada a cambio y se recibe con agradecimiento pero sin obligación de pago. Un buen regalo es algo que querías o necesitabas y que la otra persona te ha regalado porque lo sabía y te aprecia. Implica una conexión humana, aunque a veces sea un desconocido. Hacer el favor de bajar un coche de un niño por las escaleras del metro a una desconocida significa conectar empáticamente con alguien que está sufriendo por el esfuerzo y el miedo a que se le escape. Cuando se ve de esta manera, es imposible que te defrauden, porque no esperas nada al hacerlos. Ni al recibirlos porque no tienes obligaciones. La película cadena de favores es positiva y un intento de mejorar el mundo, pero falla en que a quien le hacen un favor tiene que hacer otros tres. No hay obligación, ni pago, ni límite en hacer favores, un verdadero favor es potestad del alma.

Algunas precauciones:
  • La frase del Padrino es muy buena, le está diciendo que no es un favor, que hace algo pero que el pago no se sabe qué será, ni cuándo, pero es seguro que se lo exigirá. No tengáis vergüenza en preguntar si es un favor o una “transacción”. Nadie en su sano juicio compra sin saber lo que tendrá que pagar. Si haces un favor y os preguntan, o le veis que se siente obligado, siempre funciona el “¡ya me invitarás a un café o a una cerveza!” No es un pago y descarga al otro del sentimiento de deuda. Así disfrutáis los dos.
  • Ofrécete pero dejando claro tus conocimientos y limitaciones. No seas un inconsciente y generes un problema mayor que el que, con toda tu buena voluntad, intentas resolver.
  • Aprende a distinguir y decir “NO”. Si le haces todo a tu hijo, le conviertes en un inútil y no le haces ningún favor. Aplícalo a la gente que te pide cosas constantemente que puede hacer por sí misma. Di también “NO” a los que te quieren cobrar un favor, generalmente intentarán abusar o incluso que hagas cosas ilegales. Intenta no ponerte en la situación preguntando antes si es un favor y si no lo es, el precio.

Tengo obligación de acordarme de Catón el Joven “Cuenta siempre los favores que recibes de los otros pero calla los favores que haces tú a los otros” para agradecer todos los favores que me han hecho sin decírmelo,… y sé que los ha habido. Hay mucha más gente buena de la que pensamos, sólo hay que fijarse un poco.

Eric Hoffer decía: “El placer que se deriva de hacer favores es parte en la sensación que nos da que no somos totalmente inútiles. Es una agradable sorpresa para nosotros.” No os privéis del placer, no dejéis pasar las oportunidades.

“El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría fuera y su perro entraría” Mark Twain.

Diego Lias


viernes, 10 de abril de 2015

¡NOTICIÓN!, ME CASO (FUSIONES Y ADQUISICIONES)


Fusiones, absorciones,... auténticos líos de familia que potencian o hunden empresas. Si todo va bien, cogeremos corrientes ascendentes y volaremos alto, si sale mal por exceso de peso, sabotaje o mal diseño, terminaremos en el fondo del barranco.

Un día tu hija os reúne a la familia y dice: “¡Notición!, me caso”

La decisión: Enseguida respondes ¿Con quién? ¿Cuándo? ¿Es un buen hombre? ¿Tenéis cosas en común? ¿En qué os complementáis? ¿De qué vais a vivir? ¿Dónde? ¿Una casa nueva, su casa o la tuya?... Preguntar si se quieren es absurdo, siempre responderá que sí, es a través de las otras preguntas donde distingues si es un enamoramiento o si ha meditado bien su decisión. No son muy diferentes de las preguntas que formula un Consejo a la Dirección cuando se presentan con un proyecto de fusión o adquisición. Objetivos claros, precio, situación y posibilidades de lo que se incorpora  a la “familia”, expectativas razonables y cumplibles que genera… son la base pero no garantizan el éxito. La corazonada es como el flechazo, una buena base para trabajar pero mala para tomar una decisión sólo sobre ella. He visto proyectos que por no evaluar el momento apropiado, no tener una estrategia clara y definida de lo que se quería, considerar bien la necesidad de recursos tanto en capital como en apalancamiento,… no han sido viables y pudieron haberlo sido si se hubieran tenido en cuenta, presentando alternativas más apropiadas. Otras no eran directamente viables y no se vio al principio.

J. Kitching ya en 1967 escribió “Why Do Mergers Miscarry?” entrevistando a 28 altos ejecutivos que habían participado en 181 adquisiciones o fusiones. Distinguió causas objetivas, en mi opinión relacionadas con el enfoque estratégico (tipo de adquisición, volumen, financiación, sinergias más viables a corto y largo plazo,…) y causas subjetivas (la calidad de la gestión, infravalorar el tiempo que deberán dedicar los directivos, estrategias definidas de diversificación o crecimiento (no comprar porque es barato), etc.).  Yo nací después de haberse escrito el libro y he visto los mismos errores que describe. Las empresas tienen personalidad y psicología, como una persona. Estamos condenados a repetir los mismos errores por no aprender. Siempre tendrá actualidad a pesar de escribirse en 1967.

Hay que ser conscientes de a qué se juega en los matrimonios de conveniencia o necesidad (no hay complicidad ni amor, siempre vivirás con el miedo a que se aprovechen de ti, te traicionen o vivas esclavizado) y con las viudas negras (con una fachada prometedora se casan contigo para sacarte lo que buscan y luego tirar tu cáscara vacía) Hay estrategias empresariales en las que se busca un activo concreto y el resto no importa, por ilustrar el concepto.

La boda: La preparación y los nervios pueden hacer que salga mal, es posible que salgan a relucir aspectos que no esperabas y que hacen que te lo plantees. Se discute mucho por los pequeños detalles tontos y a veces se olvida el hablar de los importantes. La Iglesia/lugar de la ceremonia, el restaurante, el fotógrafo, las flores… Gente acostumbrada a estos eventos te asesorarán y llevarán a buen término la boda. Será lo normal. Elegir un mal profesional hace que corras el riesgo de que algo salga mal. En algún caso, el consejo sobreprotector de una madre iniciará un conflicto, que debido a los nervios haga que algo que era viable se rompa. En otros casos (más habituales) un mal profesional no parará la boda, pero lo lamentarás toda tu vida. Las fotos se perdieron, el restaurante fue un desastre, no se tuvieron en cuenta ciertos aspectos en el contrato de socios, se pagaron más impuestos de los necesarios por no tener en cuenta esto o aquello, la auditoria no sacó hechos relevantes… Cuidado con las malas digestiones, a veces comemos más de lo que podemos digerir, o con las borracheras, te ciegan y haces tonterías. Por lo general, la boda siempre es feliz y aunque se producen fallos quedan recordados como anécdotas.

La convivencia: dos culturas diferentes comienzan una aventura en común, surgirá una nueva cultura. La revista American Journal of Marriage and the Family realizó un estudio sobre 80 parejas. Una de sus conclusiones es común a otros muchos estudios realizados en distintos países. Hay dos momentos de ruptura, los primeros años sobre el cuarto año y unos diez años después. A de 14 o 15 años, las rupturas rondan el 40%-50% según el actual índice; aunque varia por países, todos están en la banda. Lo interesante es la segunda conclusión, se categorizaron las parejas en función de la relación. Al correlacionarlo con los dos momentos de ruptura reveló que la primera etapa está relacionada con las parejas que discuten continuamente, la segunda serían las parejas frías y distantes. Las fusiones o adquisiciones que generan continuos problemas de convivencia, no terminan bien y los plazos son similares. Las que no dan problemas pero tampoco aportan gran cosas, depende de la necesidad de hacer caja, pero más tarde o más temprano se produce la venta.  

En los años 80, estudios sobre matrimonios felices como el Fennell o Murstein coincidían en que el secreto era el consenso en valores, el que coincidieran era lo importante para los dos. En los 90 se profundizó sobre estos valores en estudios internacionales que fueron coincidentes incluso sin diferencia económica o social. La percepción compartida según Wallerstein era: “una especial virtud de coincidir en sus necesidades individuales, deseos y expectativas, que les permite sentirse queridos, respetados y, en muchas ocasiones, apasionadamente amados, a lo largo de sus vidas adultas”, Sharlin S. habla de “educación, religión, estilo y filosofía de vida, y motivación intrínseca”, y como no Kaslow & Hammerschmidt afirmando que “sólo hombres y mujeres satisfechos dijeron aún encontrar atractivos a sus compañeros” además aportaron la palabra amor. Creemos que nuestras acciones empresariales no tienen paralelismo con las acciones personales o privadas y al separar nuestra forma de actuación perdemos nuestra propia coherencia.

La convivencia, la implantación de la fusión o adquisición es desde luego uno de los puntos críticos. “A corto o medio plazo, los factores que más influyen sobre el fracaso empresarial están relacionados con la incapacidad de superar los retos prácticos, con la negligencia para mantener una comunicación permanente, clara y abierta, tanto interna como externa, con evidenciar poco respeto hacia la otra empresa, su gente, su metodología de trabajo o sus logros o con la dilación en proveer un liderazgo reconocido, visible y accesible” (OnetoOne; ACG/Thomson). En muchas bodas se lee este texto “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta...” Corintios 13: 4-7. Si os paráis un momento sobre estas palabras, ésta es la actitud y las claves que tienen que tener las dos partes en una implantación, porque la convivencia es cosa de dos, no de uno. El liderazgo será la guía.

¡Qué difícil puede ser a veces encajar! Pero qué bonito poder llegar más lejos y ser más de lo que jamás podrías ser si estuvieras solo. Os deseo éxito en vuestros proyectos en común.


Diego Lias

lunes, 23 de marzo de 2015

MEDIOCRES, EL LODO QUE TODO LO FRENA.



20 de junio de 1898, el crucero USS Charleston, al mando del capitán Henry Glass realiza una andanada con tres de sus piezas frente a las fortificaciones de la isla de Guam, que por aquel entonces se llamaba Guaján. Inmediatamente una barca sale del puerto y sube una delegación. El oficial al mando del puerto se disculpa por no haber podido responder a las salvas de saludo ya que los cañones del fuerte están tan erosionados y son tan antiguos que nadie se atreve a dispararlos ni para salvas; acto seguido les da cordialmente la bienvenida. El capitán Glass le informa que ha venido a tomar la plaza, que Estados Unidos y España están en guerra y que se den por prisioneros de guerra. El último mensaje recibido en Guam por parte de España se recibió el 14 de abril manifestando un posible acercamiento con Estados Unidos. El 23 de abril España declaró la guerra a Estados Unidos tras el bloqueo naval de Cuba. A alguien se le “pasó” avisar. Estupenda historia teniendo en cuenta que los disparos no debieron acertar ni de cerca a nada para haberlos considerado salvas y que el capitán americano logró la capitulación de Guam pero no pidió la de las Islas Marianas, de las que Guam era centro administrativo. Este otro desliz, hizo que vendiéramos el resto de islas a los alemanes posteriormente. Y con esta rocambolesca historia perdimos Guaján y pasó a llamarse Guam, La expedición Magallanes-El Cano descubrió La Marianas en 1512 y las perdimos en 1898, pasando a manos estadounidenses hasta nuestros días como territorio no incorporado.


En el mundo hay algunos mediocres y a veces se juntan. España en 1898 como todos sabemos estaba regida por mediocres en todos sus estamentos. No fueron capaces ni de coordinar el aviso a las colonias (que tampoco eran ya tantas; cuatro: Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Las Marianas).  Los artilleros americanos, tampoco eran “TOP”. Los “pepinazos” serían tan altos que los Españoles ni oyeron el silbido y mucho menos vieron donde cayeron (desde luego no les dieron, si no habrían protestado). El oficial del puerto no había hecho el mantenimiento de los cañones españoles, ni probablemente sus antecesores. El Capitán, parece que en aquel momento no estuvo muy listo y no reclamó todas Las Marianas, aunque llegó a ser almirante, el que años más tarde protegió la “Revolución” de Panamá para independizarse de Colombia con varios barcos. Revolución que posibilitó el poder construir el canal que tanto interesaba a Roosevelt.

Los imperios se hunden cuando los que triunfan son los mediocres. Se empieza a extender la plaga y termina no quedando nadie competente. Hemos visto muchos ejemplos a lo largo de la historia. De la misma manera ocurre en las sociedades y en las empresas. Las familias no son ajenas, de todos es conocida la ley de la tercera generación en negocios familiares, o que si tus hijos son mediocres y no se esfuerzan, no serán más que tú, posiblemente serán menos. Da igual el nivel en el que estés. Ir a por un aprobado, es el suspenso casi seguro. Aspirando a todo lo que puedas, por otras circunstancias, a veces te quedas corto; así que el ir a lo justo siempre te deja por debajo.

Por lo que llevo visto en las empresas y fuera de ellas hay tres tipos de mediocres: Obligados, Convencidos y Acomplejados.

  • Obligados: cuando ves un departamento de personas grises es porque su jefe es gris. Pueden ser personas con grandes ideas, con ganas de aplicarlas, hasta en los trabajos más simples, pero se han llevado tantos palos que piensan que para qué esforzarse. Al que sobresale se le golpea, mejor no sobresalir.
  • Convencidos: en realidad auténticos vagos y cobardes. No toman decisiones, son continuistas. ¿Para qué cambiar? Es un riesgo, siempre se ha hecho así y si nos vamos a la ruina será por el mercado o lo que sea, no porque yo tomé una decisión que pueden decir que fue lo que nos llevó a ello. Estoy cómodo donde estoy. También muchas veces amparados en “como no soy muy importante, si no hago nada no se nota mucho”
  • Acomplejados: Conocedores a nivel inconsciente o consciente de que son mediocres, no pueden soportar a los que les superan. Hacen descender a cualquiera por debajo de su nivel. Si se resiste, es una amenaza y suele terminar en la calle. Aviso a navegantes que hace que si hay algún otro, se convierta en Mediocre Obligado.

Ojo porque es un virus muy contagioso que si no se pone remedio se extiende, los infectados pueden ir saltando de estado. En una consultoría que hicimos en un ayuntamiento había un grupo de funcionarios que posiblemente empezaron siendo Convencidos pero que habían pasado a Acomplejados porque tenían un compañero que hacía lo que tenía que hacer y les dejaba en mal lugar. Lo tenían martirizado con sus comentarios y bromas de mal gusto.

La mediocridad no sólo es mala en sí por su falta de afán de superación, sino porque es la sombra que ahoga el ingenio y el empuje, el lodo que todo lo frena. Las empresas y la sociedad se vuelven inoperativas y las personas una carcasa vacía de la que al final de la vida no ha salido nada. Su principal arma es la calumnia soterrada. No la directa en la que se expone el mediocre, no olvidemos que es cobarde y utiliza al grupo o generalizar para ocultarse en sus ataques.

Todos los mediocres son recuperables, es una cuestión de tiempo y voluntad. Es increíble ver empresas a las que llegas, supuestamente llenas de mediocres. Al dar oportunidades de no serlo, poco a poco y a veces con miedo, surgen verdaderos brotes de ingenio y aportación. Así se recupera a los obligados. Si en un grupo de mediocres metes un par de esforzados ingeniosos, les valoras y les premias, la mayoría de los mediocres empiezan a esforzarse y van a más si se lo reconoces también y les premias. Con eso recuperas a los convencidos. Lo más complicado es recuperar a los acomplejados, es más largo y por convicción. Muchas veces, por falta de tiempo, es mejor extirpar. La forma es mostrar que siempre hay gente que te supera en cualidades y aprender a asumirlo. Wyatt Earp, famoso pistolero del Oeste, decía que siempre hay un pistolero que te supera, que es sólo cuestión de tiempo el que te encuentre y no suele tardar mucho. Es un proceso de reconocer la valía de los demás e intentar mejorar o potenciar otros aspectos propios.


Da igual a que os dediquéis, muchos no llegaremos a que nos recuerden dentro de cien años ¿o sí? Si no se intenta, seguro que no. La mediocridad no está en el trabajo que desempeñes o lo grande que llegues a ser socialmente, los mediocres están repartidos en lo más alto, en medio y en lo más bajo de la sociedad o empresas. Lo importante es que siempre que hagas algo, lo des todo por convicción, aunque no se consigan los objetivos o no se reconozcan. El sentido a tu vida lo das tú con lo que marcas como importante, con agrandar tu autoestima y luchar por lo que vale la pena. No seas mediocre, se grande hasta en las pequeñas cosas.

Diego Lias

miércoles, 11 de marzo de 2015

FENÓMENOS PARANORMALES EN LAS EMPRESAS



Bienvenidos al  mundo del misterio. Hemos visto, analizado y tratado de explicar situaciones y hechos que atañen al mundo de la empresa y de las personas. Desgraciadamente muchos de ellos escapan a nuestro entendimiento y pueden parecer inexplicables. ¿Adivinación, brujería, magia, desapariciones, posesiones…? Hoy trataremos de poner sobre la mesa algunos de estos fenómenos para que ustedes decidan.

Adivinación, capacidad de ver el futuro: Periódicamente el oráculo es consultado por los héroes y líderes. Quieren saber cuál será el resultado de la batalla. El oráculo tira sus huesos marcados con extrañas palabras (CAPEX, Covenats, Business plan, Presupuestos…) mira con atención y vaticina. Si el resultado que ha visto es propicio, dará su predicción; si no lo es, buscará las palabras más apropiadas para desvelar los malos augurios sin enojar al que consulta y evitar que le tilden de “agorero”. De cualquier forma, el buen nombre del oráculo queda a expensas de su cumplimiento. ¿Cómo es posible que en ocasiones se cumplan las predicciones con un margen de error de milésimas si cuando revisas los cálculos para llegar a la predicción, nada tiene que ver con la realidad? Desviaciones arriba y desviaciones abajo, no importa por qué caminos, al final el oráculo ha sido capaz de ver el futuro.

Posesiones: Todos conocemos personas de nuestro entorno, perfectamente normales y cabales, que sin previo aviso y sin una explicación aparente comienzan a actuar de forma extraña, sin sentido, tomando decisiones que jamás habrían tomado. Llegan en ocasiones incluso a robar. ¿Pudieran haber sido poseídas?

Abducciones: Vas un día a trabajar, sales a tomar un café y al volver, el compañero de la mesa de al lado no está. Ya no le vuelves a ver y nadie da razón de lo sucedido. He llegado a llamar a empresas en las que al preguntar por Pepe, la respuesta era “ya no está”, bueno, pero ¿está Paco? “No, tampoco está, y ninguno va a volver”. He visto desapariciones de departamentos enteros y no digamos de empresas. Aunque lo más frecuente son los clientes, que posiblemente en el camino al banco para pagarnos, fueron abducidos. ¿Dónde van todas estas personas y empresas? ¿Puede estar relacionado con el Triángulo de las Bermudas?

Magia: De conseguir que de donde no hay, se saque. De hacer desaparecer los problemas. De ser capaz de salir a flote a pesar de las tempestades. De hacer lo imposible posible y que además todos lo crean.

Brujos y brujas: Los que elaboran las pócimas, filtros que crean espejismos que se desvanecen con rapidez. Una venta estupenda y una insatisfacción posterior del cliente porque el producto no cumple las expectativas. Un proyecto hecho de castillos en el aire que se desvanece. Filtros de amor que arrojan a los incautos en brazos de otras personas, les arruinan la vida y al despertar descubren que lo han perdido todo, marido, esposa, hijos e incluso en ocasiones el trabajo.

Ángeles y demonios: Gente que te cruzas y te hace la vida más fácil, aunque sea con una sonrisa o los que te la convierten en un infierno incluso por una tontería.

Don de la ubicuidad: Personas que parecen capaces de estar en todos los sitos al mismo tiempo solucionando todo tipo de problemas; o los que “escurren el bulto” y están al mismo tiempo visitando a un cliente o en casa enfermos mientras están también en el bar.

Teletransporte: Fantástico invento que hace que las cosas que deberían estar en un sitio (mercancía, documentos, etc) aparezcan en otro sin que nadie sepa cómo llegaron.

Vampiros: Parásitos que utilizan tu sangre y tus fuerzas para sobrevivir mientras tú te debilitas poco a poco.

Walking Dead: Muertos vivientes, están muertos pero no lo saben. Gente tóxica que contagia y esparce su virus a unos y a otros y a otros… hasta que la propia empresa se convierte en otro “Walking Dead”

Viajes astrales: Sí, son posibles, yo lo he visto. Personas altamente concentradas en un punto en el infinito durante minutos. ¿Dónde estarán? ¿A qué playa les habrá llevado su capacidad de realizar viajes astrales?

Superheroes: Poderes especiales como Spiderman, el hombre que es capaz de trepar a cualquier sitio. Superman/woman el que todo lo puede, llegando a todos los sitos. Cerebro: el que lo tiene todo en la cabeza, aunque casi siempre sea mentira y luego vengan los problemas. Hulk, que cada vez que se enfada se transforma en una bestia verde. La Roca, en su versión de duro pero con un corazón de oro y la otra versión, cara dura. El hombre elástico que se estira y se encoje para adaptarse a cualquier circunstancia. El hombre invisible, pasa desapercibido a todo el mundo… Id poniendo el vuestro, están prácticamente todos.

La caja de Pandora: Ésta es la que no hay que tocar. En todos los sitios hay una. El día que se abre, se desata el infierno.

Los fantasmas: También hay varias versiones. Las almas en pena, siempre quejándose y arrastrándose por los pasillos. A veces se cruzan por el mismo pasillo con los otros fantasmas, los que alardean de cosas que en realidad no son o no tienen.

Misteriosos gatos negros: Los tires como los tires, siempre caen de pié y tienen siete vidas, o puede que más.

Sitios encantados: Esos a los que como te envíen, no vuelves.

Éstas y otras cosas quedan sobre la mesa. ¿Hechos inexplicables y rodeados de misterio? Posiblemente. Queda a su discreción el creer o no creer… (Se escucha música de misterio)…

Nota del autor: Este artículo se sale un poco de mi línea habitual, pero ¿qué es la vida sin una sonrisa?  No todo tiene que ser “sesudo”, meditado y trabajado. Siempre hay que dejar un hueco a la improvisación, a sonreír, a reírnos de nosotros mismos, a ver la vida desde el lado absurdo para minimizar los problemas. Aunque sólo sea un rato. Otro día seremos serios.


Diego Lias

domingo, 8 de marzo de 2015

PERDIDO EN LA MEMORIA, ¿MALDICIÓN O BENDICIÓN?


Finales del año 1.506 “Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados; 200.630 ducados y 9 reales en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios… Y cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas al que le había regalado un reino” Las famosas cuentas del Gran Capitan, D. Gonzalo Fernández de Córdoba dirigidas al rey Fernando el Católico. El Gran Capitán es uno de los grandes personajes de nuestra historia. Soldado leal y valeroso, inspirador en la forma, tácticas y espíritu del ejército que construyó un Imperio. Transformó el ejército de la Edad Media, basado en los Caballeros, en un ejército de infantes, casi rememorando las legiones romanas, en el que el orgullo de cuerpo, movilidad, disciplina, dignidad personal y moral eran la base de su cohesión y funcionamiento. Entre sus muchas hazañas se encuentra la de regalar a su rey el reino de Nápoles frente a uno de los más poderosos ejércitos de la Edad Media, el Francés. Las envidias y los que siempre “malmeten” sembraron la desconfianza en su rey, relegando al olvido a uno de los más esforzados y leales súbditos. Se asentó en su retiro de Loja en el año 1.507 por orden del rey.

“Recuerdos indeseables pueden ser excluidos de la conciencia por un procedimiento denominado represión, pero no sabemos, hasta ahora, cómo es que la represión ocurre en el cerebro” Sigmund Freud. Estudios recientes en neurociencia de las universidades de Stanford y Oregon (M.C. Anderson, K.N. Ochsner y otros) utilizando imágenes de resonancia, han constatado que existe un “proceso activo” en el olvido motivado. El olvido ha sido ampliamente estudiado por la psicología aplicada al ámbito educativo, existiendo numerosas teorías sobre sus causas. Tulving argumentaba que se produce debido a la pérdida de las claves de recuperación, es lo que se conoce como “interferencia retroactiva”. Numerosos estudios han concluido que la memoria es modificable y en ellos se basan las terapias de recuperaciones postraumáticas, como en el caso de víctimas de atentados, incluso hay investigaciones en marcha sobre cómo se pueden eliminar recuerdos químicamente. Se está descubriendo un paralelismo asombroso entre el funcionamiento de las redes sociales y el neuronal, las interconexiones y el debilitamiento de las mismas (Universidad de Basilea). Los diagramas de flujos de las redes (nubes de puntos conectados) son asombrosamente similares a los de transmisión de la información entre neuronas.

Damnatio Memoriae, castigo impuesto por el senado de Roma a un “enemigo de Roma” tras su muerte. El uso de su nombre podía quedar prohibido, se eliminaba todo lo que le recordara (inscripciones de su nombre, estatuas, escritos…) Incluso se aplicó a emperadores. Es un ejemplo antiguo, pero los hay más antiguos de que las sociedades han utilizado el olvido como castigo incluso a alguien ya muerto. Castigo cruel de negación de la existencia que sirve de ejemplo a vivos para evitar que se vuelvan a producir formas de actuación que se consideran dañinas. Recuerda un poco al párrafo anterior, un recuerdo indeseable en el que se borran las claves de recuperación del recuerdo o se modifican. Parece que las redes sociales han estado siempre presentes aunque no existiera internet y hemos funcionado como el cerebro desde que el mundo es mundo.

En nuestra sociedad, en nuestras empresas, incluso en algunas familias, existen personas condenadas a Damnatio Memoriae. El hecho es especialmente doloroso para el condenado si ha sido condenado injustamente, como el Gran Capitán, cuando todos sus sacrificios o logros anteriores no son tenidos en cuenta porque han sido también “olvidados”. Personas relevantes relegadas o expulsadas como El Cid, soldados como los que volvieron de la guerra de Vietnam, los “aparcados” en las empresas víctimas de las guerras de poder, a los que no hablamos y han dejado de existir en nuestras familias. Incluso prohibiéndose que sean nombrados.

Es un castigo. Si el motivo es injusto, hablaremos de la injusticia y cómo ha sido un método a lo largo de la historia de “borrar” hechos y personas como si jamás hubieran existido, desde el exterminio a la ocultación de pruebas. Todo debe caer en el “olvido”, nunca ha existido. Desde el punto de vista psicológico, lo hemos reprimido (ocultado en la memoria, olvidado). Si el castigo es justo, en el sentido de responder a un hecho dañino, ¿es un castigo a utilizar contra esos hechos? Un hecho traumático queda bloqueado como mecanismo de defensa, pero varias teorías psicológicas consideran que queda en el inconsciente y genera otros problemas hasta su resolución. El hecho de que tengamos actos o personajes en la historia que puedan llegar a avergonzarnos o traumatizarnos no significa que deban eliminarse, sino aprender de ellos y sus consecuencias.

Recientes investigaciones realizadas por el neurocientífico Joe Z. Tsien concluyen que el eliminar información antigua de forma selectiva es fundamental para incorporar nueva información, para aprender y que la antigua no interfiera. La selección la realiza nuestro cerebro haciendo un acto de predicción sobre lo que necesitaremos en un futuro y lo que no. El paso de la pérdida de información a la adquisición de la nueva suele generar un periodo de confusión hasta su consolidación. Esta investigación sobre el aprendizaje es igualmente aplicable a nuestra sociedad, a nuestras empresas y por supuesto a nosotros mismos. Toda situación que supone una ruptura con la continuidad, que deja obsoleta una forma de actuación, una teoría, una filosofía, genera un periodo de adaptación a la nueva información a asimilar y al olvido de la anterior. Cambios tecnológicos, ideológicos, etc en la sociedad generan grandes convulsiones. Cambios en la dirección de una empresa con la introducción de nuevas formas de actuación. Incluso a nivel personal, la muerte de un ser querido, supone un periodo de confusión. La muerte de un ser querido no se olvida nunca pero nuestro cerebro sigue con el proceso de aprendizaje, y así, incluso nos sentimos culpables porque poco a poco ya no tenemos tan presente a esa persona o se nos desdibuja su cara, y aunque parezca duro, va dejando sitio a lo nuevo para poder seguir con la vida.

Está de moda el “derecho al olvido”, la sociedad y las bases de datos cada vez olvidan menos. Hemos visto que también es bueno dejar sitio a lo bueno. Nuestros errores permanecen para siempre a la vista de todos y todos cometemos errores. De ellos aprendemos y evolucionamos. El recordar a una persona por lo que hizo hace 20 años puede no decirte nada de lo que es esa persona actualmente, para bien y para mal. La vida te transforma. Pensad si recordásemos nuestros errores de la adolescencia o de otras épocas, si se trajeran constantemente al presente, eso les va a pasar a nuestros hijos. Al igual que existen casos patológicos como la amnesia los hay de personas que recuerdan cada minuto de su vida como si vieran la vida en dos pantallas, en ambos casos la vida es un infierno.

Es justo recordar los logros de todos, especialmente cuando por un mal momento se comete un error. No se puede olvidar una vida de “servicio” y menos aún si ni siquiera ha existido el error. ¿Qué lectura se envía al resto de los esforzados y leales que están bajo nuestro mando? ¿Qué justicia existe en relegar a alguien al olvido y en qué nos beneficia como grupo? Aunque mereciera un castigo. ¿Es justo recordar los errores una y otra vez a pesar de que la persona haya aprendido de ellos y hace tiempo que rectificara? Miraos a vosotros mismos, a vuestros errores y vuestros aciertos, sed capaces de perdonaros y de perdonar, de olvidar y recordar, considerad a los demás y consideraos a vosotros mismos. Si alguna vez os ocurre lo que le ocurrió al Gran Capitán pensad que el mayor reconocimiento a vuestra labor es la vuestra, es saber que siempre hicisteis lo correcto y que si en algo fallasteis, fue por vuestra condición humana y no por la falta de esfuerzo y dedicación. Es muy difícil borrar los grandes actos. Hoy todos saben quien fue el Gran Capitán o el Cid.


Diego Lias