Durante la presentación en España
de un nuevo modelo de vehículo de 7 plazas, una de las actividades que se
realizaron fue una ruta en solitario pasando por varios puntos y llegando todos
a un destino a comer. Nos asignaron un vehículo a varios compañeros de trabajo
e inmediatamente me presenté para conducirlo “Dejadme a mí que me oriento como
un palomo”. Minutos después, terminamos perdidos,… pero muy perdidos, casi no
llegamos a tiempo. No os tengo que contar las bromas que me tocaron soportar
por parte de los compañeros hasta que llegamos, y después en la comida (muy
merecidas y bastante ingeniosas si les quito el componente de vergüenza). No me
quedé con el apodo de “Palomo” por muy poco.
Hay frases mucho más memorables
que las del “palomo”. ¡No iba a ser el único en “escupir hacia arriba”! Algún
ejemplito: “Este es el inicio del imperio más grande; el Tercer Reich, que
durará mil años” Adolf Hitler. “Este barco no lo puede hundir ni Dios” Thomas
Andrews Ingeniero diseñador del Titanic. “Los vietnamitas carecen de la
habilidad para conducir una guerra por sí mismos o para gobernarse por sí
mismos” Vicepresidente Nixon. El Tercer Reich no duró mil años, el Titanic se
hundió en el primer viaje, los Vietnamitas parece que al final si sabían
conducir una guerra… y yo me perdí.

Crear una marca Premium es un
trabajo de años y esfuerzo. No sólo se construye con un producto excelente, ni
con un servicio esmerado. Una marca transmite un sentimiento, un orgullo de
pertenencia. Es una experiencia emocional, el esfuerzo por conseguir ese
sentimiento del cliente en el producto, servicio y todo lo que le rodea,
construye la marca, la confianza del cliente. Este orgullo se transmite a la propia
organización. El orgullo no es malo en sí, es bueno en el sentido de la
satisfacción del trabajo bien hecho, pero hay una delgada línea roja que si se
traspasa, nos lleva a la arrogancia. Cuando un cliente comienza a percibir
arrogancia, la marca pierde valor y
surge la indiferencia o incluso el rechazo. Hay muchos ejemplos; por citar
alguno, el lanzamiento de la Playstation 3 en la que Sony terminó reconociendo
su arrogancia en público pidiendo disculpas y recondujo su política.
“El ABC de la decadencia en
los negocios es la arrogancia, la burocracia y la autocomplacencia”. Buffett en
el decálogo que dejó a su sucesor

“El diablo no es el príncipe
de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la
verdad jamás tocada por la duda.” Umberto Eco
La Némesis es el castigo. La
arrogancia, despreciar o menospreciar a los demás, no sale gratis.
Vendrá entonces Némesis. Los
dioses te castigarán… no, no es un castigo de los dioses. Si luego pierdes el
trabajo, la empresa, los amigos o la vida, es una consecuencia de tus actos.
Es muy probable que llegados a este punto estés pensando en políticos, poderosos, jefes en general. Es normal, está a la orden del día y es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. No estamos libres de caer ninguno, incluso a diario, y lo vemos a nuestro alrededor, no hace falta que sea el jefe o un poderoso. El trato con un dependiente, una conversación en la que a un tercero se le ha puesto por debajo de tus cualidades morales, de inteligencia, sociales, físicas, etc; y de qué manera y con menudos adjetivos. No valorar las ideas dependiendo de quién vengan. A nivel social, la arrogancia es el principal implicado en el acoso escolar y en las empresas, la discriminación, los malos tratos, los genocidios… En las empresas, el mal ambiente, la falta de ideas, el miedo, la pérdida de ventas y clientes, el incremento en costes, el hundimiento…
- Genera rechazo (“¡Que les compre su padre!”), odio si no puedes evitar el trato (“…el día que pueda me deshago de esta marca y desde hoy hablo mal de ella), pérdida de confianza (“Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado” André Gide), relaciones de ganador-perdedor ("La arrogancia no es delicada, es la complacencia de sí mismo tomando ventaja de los demás" Samuel Johnson),… esta desconexión, esta falta de empatía, lleva directamente al rechazo y la soledad. Dejar de vender en el plano profesional y a la soledad (aunque te rodee gente) en el plano personal.

- Cuando estas aislado, en la cima, no escuchas, no aprendes. Es posible que incluso intentes eliminar del equipo al pesado que aporta otras ideas. Caes en la autocomplacencia, los aduladores te rodean porque los que tenían otras opiniones hace tiempo que se fueron. Tu mente se nubla y la ceguera hace que pienses que los aciertos son tuyos y los fallos de este o ese inútil, o de las circunstancias adversas. No analizarás tus errores para mejorarlos y posiblemente despidas a alguien válido. Sobrevaloras tus capacidades, piensas que todo lo puedes y no llegas a los objetivos que te has marcado. Subestimarás a la competencia, creerás que no lo pueden hacer mejor que tú y un día tendrás la soberbia de incluso preguntar: “si nuestro producto es mejor que el de la competencia… ¿Por qué venden más?”. Tendrás baja tolerancia a la frustración al no admitir errores y perderás las formas incluso de los medios o de otras personas. Hasta está demostrado el riesgo cardiovascular.

Es muy probable que llegados a este punto estés pensando en políticos, poderosos, jefes en general. Es normal, está a la orden del día y es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. No estamos libres de caer ninguno, incluso a diario, y lo vemos a nuestro alrededor, no hace falta que sea el jefe o un poderoso. El trato con un dependiente, una conversación en la que a un tercero se le ha puesto por debajo de tus cualidades morales, de inteligencia, sociales, físicas, etc; y de qué manera y con menudos adjetivos. No valorar las ideas dependiendo de quién vengan. A nivel social, la arrogancia es el principal implicado en el acoso escolar y en las empresas, la discriminación, los malos tratos, los genocidios… En las empresas, el mal ambiente, la falta de ideas, el miedo, la pérdida de ventas y clientes, el incremento en costes, el hundimiento…

El día que te vuelves arrogante crees
que has tocado techo, lo que no sabes es que hay más pisos por encima y que vas
en el ascensor camino del sótano.
Diego Lias
Extraordinario resumen y muy buen advertencia. Ojala hubiese leído cosas como ésta en su momento. Muchos ejecutivos tienen que leer esto un par de veces al año. Mejoraría sus propios resultados y su liderazgo.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario Harald. Anima mucho saber que lo que escribo es positivo para alguien. Un cordial saludo.
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